Rosario de hombres en Braojos

Me parece que vamos por la tercera convocatoria…
Lo tendremos el sábado 28 de octubre, a las 10 h., en la ermita de Braojos. El programa es muy simple:
Rezo del santo rosario y almuerzo serrano a continuación. Una cosa liviana: tortilla, queso, chorizo, pan y vino.
Y sí, solo para hombres, que ya está bien de que las cosas de la Iglesia parezcan algo de cuatro mujeres con afición.
Tomen nota. La ermita de Braojos está a la entrada del pueblo, se ve ya desde la carretera, está bien señalizada y se puede llegar con coche.

Inicial, media y final. No sé ya la cantidad de convocatorias que tengo sobre mi mesa para los próximos días. En esta Iglesia nuestra no hay nadie con un mínimo encargo a su persona que no decida, antes de nada y por encima de cualquier otra realidad, organizar un amplio calendario de reuniones con el objetivo fundamental de reunirnos más.
No hermanos, no. No se hagan ilusiones pensando que la superación de esquemas rígidos, y la derrota de esa forma de pensar consistente en que lo blanco es blanco y lo negro negro nos hacen entrar por fin en caminos de libertad y de misericordia. Todo lo contrario. El depende como gran categoría, lejos de ahondar en libertades y ser garantía de una forma de pensar en la que de verdad quepamos todo, en realidad es el arma definitiva de la peor de las dictaduras que, lejos de disponer y aplicar un código de derecho claro y unos criterios, principios y dogmas del todo clarificados, opta por un aparentemente bunismo basado en que en el fondo todo depende, pero que al fin y a la postre se convierte en patente de corso para el que manda.
No sé por qué hay gente nerviosa con esto del sínodo de la sinodalidad. De acuerdo en que parece que a las Rafaelas del mundo no les importa, ni saben ni preguntan. Vale que los temas sean preocupantes. De acuerdo con que algunos de los sinodales elegidos directamente por Francisco, como el P. James Martin, S.J., no barrunten cosa buena y que el predicador de los ejercicios previos, el dominico P.