Cuando Dios te lleva al límite
Tengo una cierta sospecha de que el padre Dios lleva tiempo tomándome el pelo. Mi sensación es que me va llevando al límite para llegado el momento final hacerme un guiño de esperanza.
He dicho y sigo diciendo que la pastoral rural en esta España prácticamente vaciada puede resultar muy dura. No es fácil, y lo saben porque se lo he contado, celebrar misa cada día para encontrarte con una, dos, quizá tres o cuatro personas. Incluso, en ocasiones, nadie en carne mortal, que ya sabemos que ángeles y santos no fallan. No solo un día laborable cualquiera. Celebraciones dominicales he tenido con una sola Rafaela. El cansancio puede llegar.

Y como es natural, mis lectores me piden opinión. Y como no tengo problema en hacerlo, pues se la doy, destacando algunas cosas que me parecen interesantes de D. José.
Lo que está pasando estos días en la archidiócesis de Madrid es de pura traca. Parece que ha llegado la hora del cambio de arzobispo. El santo padre habría aceptado la renuncia del cardenal Osoro y nombrado a D. José Cobo como nuevo arzobispo. Ya ven que lo pongo en condicional porque, que uno sepa, el Bollettino de la Santa Sede no ha publicado nada.
Se nos van los días y los años en reuniones tan tediosas como inútiles pero que seguimos manteniendo porque no se nos ocurren otras cosas. La mayor parte de estas reuniones son un poner en común lo que hacemos, básicamente echarnos flores y contar nuestras respectivas ocurencias tan ocurrentes, y tal vez apuntar alguna sugerente posibilidad por supuesto desde el absolutísimo respeto a cada cual, sabiendo que, mientras no te signifiques por la liturgia tradicional, ancha es Castilla.





