Bien por el arciprestazgo del Baix Penedés (aunque se quedan cortos)
Antes de nada no empiecen por llamarme anti-catalán porque ahí patinan. Para empezar no me gusta ser anti nada, pero es que además resulta que servidor los poquitos días que se escapa de la parroquia para descansar en verano los suele pasar precisamente en Cataluña, y en algunas ocasiones ha coincido estar en esa tierra en la “Diada” del 11 de septiembre.
Me parece fantástico que la gente ame a su tierra. Lo contrario sería de desagradecidos. Que un catalán ame Cataluña es tan lógico y tan bonito como un andaluz feliz de su Andalucía o un gallego que se emocione ante el apóstol, la gaita y el pulpo a feira.
Leo en Religión digital que “el Arciprestazgo comarcal del Baix Penedés se ha negado a acceder a la petición de la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC) de colgar la bandera catalana en diversas parroquias y campanarios durante la próxima Diada de Cataluña, aduciendo que la iglesia no puede tomar parte en reivindicaciones.”

Ayer, en Borja, pero eso de que aparezca una persona de buena voluntad y se cargue para siempre una imagen, un cuadro, un retablo, o lo que sea es más común de lo que nos pensamos.
La noticia me ha llegado gracias a la amabilidad de una buena amiga. Una familia de cinco personas, una de ellas en silla de ruedas, hace una reserva para pasar tres días en un hotel de Benidorm. Al llegar a recepción les dicen que no pueden quedarse en el hotel porque ellos “no admiten perros ni personas así”. Incluso, según la denuncia formulada por la familia, desde la dirección les dijeron que “heriría la sensibilidad de los clientes, que se quejarían de ver a una persona así". La noticia puede leerse
Interesantes los comentarios a mi post de ayer, porque vuelven a poner de manifiesto una vez más cómo es el ser humano. Veintiocho comentarios, que no está nada mal. La página vista más de 1.300 veces. ¿Qué dicen los comentarios? Pues creo que todos van en la línea de algunos reproches y muchos buenos consejos sobre lo que debemos hacer los curas.
Reunión de sacerdotes con nuestro obispo. El tema: espiritualidad sacerdotal. Como es natural se nos habló de formación permanente, asistencia a reuniones de arciprestazgo y diocesanas, participación en los grandes acontecimientos diocesanos. Días de retiro y ejercicios espirituales, oración personal. De paso salieron otras cuestiones de organización parroquial: consejos parroquiales, libros, economía, catequesis, caritas y más ahora…





