El respetable y hacerse respetar
Eso de “el respetable” lo aprendió un servidor del mundo taurino. Cuando un torero se refiere a los espectadores del espectáculo siempre lo hace hablando “del respetable", porque todos esos que ocupan los tendidos y las gradas han accedido pagando su entrada y se merecen un respeto. Punto.
Hace mucho que, entre otras cosas, llamo a mis feligreses “el respetable”, porque llevan manteniendo sus parroquias por generaciones, porque son muchos los que se dejaron su vida, su fe, su generosidad en nuestros templos y comunidades, y porque hoy siguen cuidando de sus parroquias y aportando el dinero necesario para su mantenimiento y el mantenimiento de los sacerdotes. Esa gente se merece un respeto.



Nunca ha dejado de sorprenderme la planifición estival de parroquias, comunidades, sacerdotes y grupos. Uno estaba acostumbrado a lo corrientito, es decir, organizar el tiempo de vacaciones de los curas, el campamento, garantizar misas, confesiones y despacho, INCLUYENDO EL DE CÁRITAS, y poca cosa más. En los pueblos sobre todo se trata de atender a los de siempre y a los que llegan en verano y estar especialmente presentes en los grandes momentos, como pueden ser las fiestas patronales. Esto es lo que se hace de forma bastante general, aunque uno siempre se hace preguntas en este tiempo.
De vez en cuando nos sorprenden noticias según las cuales el obispo de Tal, el sacerdote Cuál o el religioso Pascual se ha sabido que en el pasado no respetaron su compromiso de castidad. Mal hecho. Pero vamos con matices y cuestiones.





