La desaparición de la fiesta de la natividad de la Virgen María
Ni me había dado cuenta. Por más que uno tenga en cada parroquia el calendario litúrgico de la conferencia episcopal española, hay cosas que ya ni las miro. El 8 de septiembre es el día de la natividad de la Virgen María y en Braojos celebramos a la Virgen del Buen Suceso, caiga la fecha en domingo, martes o jueves. Me da igual. Este año cae en domingo. Perfecto. En La Serna y en Piñuécar también celebraremos la fiesta de la natividad.
Ayer me llama un sacerdote amigo para preguntarme qué voy a hacer el domingo. Celebrar a la Virgen del Buen Suceso en Braojos, le respondí. Me dice: ¿y en los otros pueblos vas a celebrar la fiesta de la Virgen o la liturgia del domingo? Porque, me explica, en el calendario litúrgico de la conferencia episcopal el domingo es el domingo y no la fiesta de la natividad. Ah.

Hay que distiguir. Porque, efectivamente, una cosa es quitarse el sombrero como respeto ante la Iglesia, el santo padre, el obispo y hasta si quieren el señor cura, la educación que no falte, y otra muy distinta la sumisión servil de quien se siente obligado a decir amén a todo pensando que otra cosa es ir contra la Iglesia y contra el papa.
Seamos claros. En la Iglesia son hemos pensado que existían dos partes bien diferenciadas, o si quieren tres. Una de ellas, la formamos los cristianos viejos especialmente de Europa. Ya saben, los de siempre. Luego podemos hablar de Norteamérica, que son poderosos porque tienen medios materiales, como Alemania. Finalmente, los países de misión, Hispanoamérica y ya, a la cola de la catolicidad, los negritos de África. Pues miren por dónde los negritos, y con todo el cariño utilizo la palabra, nos han salido respondones y nos están dando sopas con honda.
Siempre me he sentido muy libre. Hay quien me dice que demasiado libre, lo que viene a ser un tienes razón pero hay cosas que no se pueden decir.





