Panda de primaveras
La primavera dicen que es una estación meteorológica que en el hemisferio norte se extiende de finales de marzo a finales de junio. La prima Vera es una pariente lejana del pueblo que viene de visita y de compras dos veces al año. El primavera es el tipo ingenuo, que va por la vida de incauto, que hace el primo.
¿No han escuchado alguna vez de alguien “es que este es un primavera”? Pues eso, un cantamañanas, un bobo, uno que no se entera de qué va la vaina… o que enterándose perfectamente se hace el tonto y se pone el jersecito de entretiempo, las gafas de sol y la camisa de flores aunque la primavera ni está ni se la espera. Vamos, que todavía no es primavera ni en los grandes almacenes. Luego se quejarán de los catarros.

La palabra “democracia” es algo así como esa salsa mágica que hace buenas todas las cosas. Aplíquese a donde sea y para una enorme cantidad de palurdos la cosa cambia, reluce, saca esplendor, brilla y deslumbra. Prueben, prueben… Centro democrático, república democrática, asociación democrática de… Deslumbra a los palurdos y de tal manera que ayer me viene un feligrés a decirme que ha leído vaya usted a saber dónde que el problema de la teología es que no es democrática.
Dentro de los católicos, como en cualquier colectivo, hay de todo, como debe ser. Un católico malo, un sacerdote malo, un religioso malo, es un peligro. Un católico bobo, un religioso bobo, un sacerdote cantamañanas acaban, si Dios no lo remedia, en un tsunami de proporciones inimaginables.





