El "Socio", perro pecador
Con mucha más claridad que algunos humanos. “Socio” tiene perfecto conocimiento de lo que puede y no puede hacer, de lo que está bien y lo que está mal. Pero… es perruno y en ocasiones es incapaz de vencer la tentación y cae.
Cuando pega un bocado a mis zapatos y se relame, ya sabe que ha obrado mal, pero comprendo que la textura y el sabor del cuero pueden tener una atracción casi irresistible. Es perfectamente consciente que lo de hacer pis, sea mucho o apenas unas gotitas para marcar territorio, es algo que se hace solamente en la calle. Pero… el pobre debe tener sus momentos no sé si de urgencia o de tentación y en alguna ocasión se le va la cosa.

No conozco a nadie que haya puesto en duda esta regla jugando a “la oca”, salvo algún niño especialmente caprichoso al que directamente se le mandaba a hacer gárgaras. Niños caprichosos de esos que tiene que hacer su voluntad y que si no ganan revuelven las reglas, patalean, chillan, te montan el número y se llevan el tablero que para eso es suyo.
Ni original. Anda que no es viejo eso de hacer cada uno lo que le dé la gana disfrazándolo de responsabilidad moral, conciencia formada, madurez personal y libertad consciente. Cuentos chinos. Eso de obedecer las leyes solo si me parecen justas, como acaba de decir la posible alcaldesa de barcelona, Ada Colau, es viejo viejísimo.