No saldremos en la tele
Hoy domingo la Iglesia católica celebra la II Jornada mundial de los pobres, impulsada por el Papa Francisco al final del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Hace unos días nos han llegado materiales y carteles. Estas jornadas son pródigas en gestos que estoy seguro reflejarán los medios de comunicación a lo largo de la jornada.
No tenemos nada previsto especial para la jornada. Tampoco aquí hay el tipo de pobreza que sacan los medios en días como hoy o en época de Navidad. No tenemos gente que duerma en la calle, se come más o menos a diario y tenemos un servicio de Cáritas arciprestal que atiende a usuarios de toda la zona ofreciendo ayudas económicas, alimentos, ropa, formación y acogida.

Los casos de abusos con niños y jovencitos nos llevan revolviendo meses o incluso años. El historial que se ha ido conociendo desde hace años, sobre todo en Estados Unidos, es terrible. Diócesis arruinadas, muchos sacerdotes implicados, y hasta obispos y todo un cardenal, McCarrick, que, en gesto del todo inusual, ha renunciado a su dignidad de príncipe de la Iglesia.
De mis tres pueblos, y consiguientemente de mis tres parroquias, mis lectores conocen sobre todo Braojos. Pero La Serna y Gascones también existen.
Es como si una invisible barrera nos impidiera llegar al fondo de la cuestión. Constantemente leo y escucho lo que deben ser las prioridades de la Iglesia en esta hora del mundo. Unas veces que si el agua, otras que los pueblos amazónicos, por supuesto los pobres, las mujeres que sufren violencia, los emigrantes, los jóvenes, la gravísima cuestión de los abusos, el mundo homosexual, la violencia, el entendimiento con otras religiones.
De cuando en cuando algunos lectores me preguntan por esas iniciativas pastorales que se pusieron en marcha en mis pueblos, simplemente para saber si van bien, si continúan o simplemente si aquello acabó en fracaso monumental. De todo hay. Hoy quería hablar de la adoración nocturna, ese turno, de momento provisional, y que tuvo su primera vigilia en el mes de mayo.