Toneladas de papel de fumar
Hemos llegado a un momento en el que ya no se puede ni hablar. El español, idioma, es riquísimo en vocabulario, metáforas, comparaciones y juegos de palabras. El español, individuo, siempre ha sido proclive al buen humor, la chanza y su poco de retranca. Por lo menos, hasta ahora.
Un ejemplo. Me traigan papel de fumar, unos cuantos librillos. Acabo de escribir “el español, individuo". Ya me la he cargado.
- Oiga usted, señor cura, que está discriminando a la mitad de la población. Tenía que haber escrito “el español y la española, individuo e individua".
- Gramaticalmente es correcto.
- A usted lo que le pasa es que es un machista.

No hay quien pueda, no hay quien pueda, con la gente de la Sierra… Otros lo cantan cambiando algo la letra: no hay quien pueda, no hay quien pueda, con mi amiga Rafaela… 
Es que no es para menos…