La sacristía de La Vendée
Tertulia sacerdotal contrarrevolcionaria. Así se definen la media docena de sacerdotes que semana a semana entran en las redes desde su sacristía particular.
A punto de acabar su segunda temporada hoy tienen 8520 seguidores en su canal de Youtube, que no está nada mal, y cada programa, que pueden encontrar en youtube, pasa sin problemas de las 5.000 visualizaciones, llegando en numerosas ocasiones a más de 7.000.
Un fenómeno curioso y necesario.
Curioso porque es algo que se hace sin medios, sin apoyos publicitarios y sin más base que unos cuantos curas que cada semana se reunen en la red para hablar de lo que toca. Suelen tener una primera parte en la que el P. Gabriel Calvo habla de historia, una segunda parte con alguna entrevista y, al final, la tertulia que suele abordar un tema cada semana y en la que a veces invitan a otros sacerdotes.

La lectura del libro de los Hechos de los apóstoles de este pasado domingo, entre otras cosas decía: “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables". En la homilía quise planteárselo a los fieles: a ver, ¿qué es lo fundamental para ser un buen católico?
Parece que nos encanta hablar de problemas. No es que nos encante, es que lo normal es que las cosas vayan bien. Sería lo normal, aunque desgraciadamente lo que debería ser normal se convierte en extraordinario.
Si. Casi que mejor.
Si me equivoco, me equivoco. Desde el primer día dije que me parecía la nada sin sifón. Más aún, me parecía una tomadura de pelo, pero entiendo que uno se equivoca y pudiera suceder que realmente hubiera un clamor en la Iglesia universal pidiendo un sínodo y que la propuesta del santo padre fuera acogida con entusiasmo realmente indescriptible.





