Una mañana en el monasterio de Santa María del Parral, en Segovia
Es el último reducto de los monjes jerónimos, que llegaron a ser más de mil en el siglo XIX y que tras la exclaustración obligada fruto de la desamortización, llegaron a extinguirse. Hoy la orden jerónima de varones, tras un momento de cierto desarrollo tras la guerra civil española, está reducida a poco más de media docena de monjes en el monasterio de Santa María del Parral de Segovia en el que, por cierto, algún monje hubo en el siglo XVIII nacido en Braojos.
El motivo de mi visita fue dar un gran abrazo a un buen amigo que acaba de iniciar su postulantado como monje jerónimo. Hombre de oración y silencio, espero que halle en el Parral su lugar de encuentro con el Señor en la vida contemplativa.

La Fiducia no se para. Parece mentira que una declaración de Doctrina de la Fe lleve tres semanas en el “candelabro”. Día tras día reacciones, a favor, en contra, en ya veremos, en depende… Dicen que ahí por Santa Marta no saben muy bien cómo gestionar el asunto, y más tras comprobar como el libro del sacerdote, hoy cardenal prefecto de Doctrna de la Fe, Víctor Manuel Fernández, Tucho Fernández para los amigos, titulado “La pasión mística” se ha convertido en best seller eclesial esta semana.
Hace tiempo que he decidido dar la razón a todo el mundo. No me cuesta trabajo, quedo estupendamente y los demás tan felices. Además, seamos claro, es que hay gente con la que no merece la pena discutir. Ganas de perder el tiempo.
El papel lo aguanta todo. Las cámaras casi. La propaganda, mucho menos que antes, porque tenemos unas redes sociales que todo lo cacarean y nos dan la posibilidad diaria de confrontar las buenas ideas con la realidad.
No es bueno para nadie despertarse cada mañana con un susto nuevo. Desde que se publicó “Fiducia supplicans” el pasado 18 de diciembre, vamos de susto en susto. El último, ayer mismo, cuando a medio día saltó la noticia en todos los medios de que el cardenal prefecto de Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, había publicado hace años un libro con el título de “La pasión mística” de altísimo contenido sexual.