Qué frase tan desafortunada: "Navidad es compartir"
Frases que uno ha escuchado de siempre y que, a la que te descuides, acabas haciendo tuyas como si fueran las bienaventuranzas. Porque no me digan que no queda bonito y súper guay eso de que “Navidad es compartir”. Vamos, una frase de esas que sueltas y luego rubricas con una sonrisa de satisfacción y autosuficiencia.
A mí eso de “Navidad es compartir” me produce rechazo y por varias razones:

A mí es que eso de que “todos somos” siempre me ha parecido una sandez y además una cursilada. Tuvimos ese momento de que todos somos “Charlie”, todos París, y hasta me he encontrado con el P. Juan Masiá, S.J., proclamando, sin cortarse un pelo, que todos somos París y todos somos terroristas. Pues mire, no. Terrorista lo será usted si acaso.
Me viene hoy a la cabeza una reunión de esas de parroquia en la que se hablaba de algo tan inusual como la opción por los pobres. Uno de los asistentes, experto en reuniones, con estudios de teología, aunque creo que no llegó a ordenarse, nos decía que mientras los ricos comíamos buenos solomillos, entrecots y marisco, los pobres tenían que conformarse con unas sardinas que encima les destrozaban la salud.
Vieja discusión. En algunos momentos, cuando mis feligreses me notan cansado, una de las sugerencias que me hacen es que busque voluntarios para el despacho parroquial. Pues ya ven, justo para eso, no.
Conferencias episcopales, diócesis, parroquias. Todos necesitamos un plan de pastoral. En Madrid estamos comenzando un Plan Diocesano de Evangelización que esperamos dé óptimos frutos de evangelización, y en el que mi parroquia está comprometida a colaborar todo lo que podamos.