Donativo a la parroquia por una boda. Algunos criterios
Empecemos por hacer distinciones. Si alguien decide casarse en una iglesia de las denominadas vulgarmente “de campanillas” y se encuentra con que le piden ya una señal por fijar la fecha y una pasta por la ceremonia, pues miren, sarna con gusto no pica.
Pero bueno, dejando eso a un lado, vamos a centrarnos en algo más normalito, una boda en la propia parroquia o en la de al lado. En esos casos no suele haber tasa fija, sino que simplemente se suele indicar a los novios que ofrezcan el donativo que consideren conveniente, aunque también se den casos en los que se pida una cantidad fija y por adelantado. ¿La razón? Pues la cantidad de veces que sucede que tras una boda los novios consideran adecuado un donativo de diez o veinte euros, o incluso ninguno…

No me gusta ese jueguecito de exaltación de la personalidad múltiple que se expresa en ese “yo también soy N.”, “todos somos X”. Está bien, pero bueno, creo que no sirve de mucho.
Quizá no tenga el mejor día, pero los que me leen supongo que desean conocer el día a día real de un sacerdote y no solo un cuento de hadas con final feliz y luces de colores.
Mal negocio como alguien te encargue una misa o pida una celebración y añada un “nosotros nos encargamos de preparar la misa”. Date por eso.





