El progresismo como auto justificación del vago
Piénsenlo y verán como tengo mucha razón.
El progresista no necesita conocer, leer ni estudiar. Las cosas son como él piensa, cree y opina, Jesucristo lo haría o no lo haría así, lo importante es el espíritu del concilio, hay que ser libres a la hora de opinar y todo lo que suene a otra cosa es fascismo clerical y vuelta a la inquisición. Citar ante un progre el catecismo, los documentos del concilio a la letra, misales o rituales es simplemente acabar siendo tachado de intolerante, rígido, cavernícola, ultramontano e infocatólico.
Para un progre confesar individualmente no tiene sentido. Horas de confesionario que se ahorra. No merece la pena multiplicar misas, ya que Jesucristo no dijo más que una en toda su vida, y de paso menos trabajo aún.

Mucho me temo que se nos estén confundiendo madurez con acomodación al sistema dominante establecido. Algo así como una rendición ante lo que se lleva, que se nos disfraza de sentido común, responsabilidad y un saber estar en los tiempos que corren. Madurez como resignación, como una opción por vivir como todo el mundo, no ser nota discordante en el actual estado de cosas y abandonar incluso principios, abandonar o posponer, para no desafinar en medio del más vulgar, perdido y chabacano acorde. Según los criterios de nuestro mundo actual nada menos que san Luis Gonzaga sería claro ejemplo de infantilismo.
En Braojos, en la octava del Corpus se celebra el Corpus chico con procesión con el Santísimo por las calles. Pero… como seguimos afectados por el coronavirus, uno no sabe muy bien si las procesiones son posibles. Desde luego la del Corpus no la hicimos. Y hoy…
El razonamiento es muy simple. Si el templo está abierto y hay misa, puede que haya fieles, o puede que no. Si el templo está cerrado, claramente no habrá.





