Los derechos de la señora Juana
Estoy, en estos días, ultimando las cosas de esta próxima cuaresma. Parece que no es nada, pero son cuatro parroquias con sus feligreses, tan hijos de Dios como los demás.
El miércoles de ceniza, como es mi costumbre, tendremos misa en los cuatro pueblos. Tampoco es tan complicado. A las 12 en Gandullas, 17 en Piñuécar, 18 en La Serna y a las 19 en Braojos. Cuando salen estas cosas con gente conocida o con curas amigos, la reflexión se hace inevitable:
- Para la poca gente que irá, no merece la pena. Quita alguna misa.
Poca gente es decir algo, porque posiblemente en La Serna, más que posiblemente, estaremos en misa la señora Juana y un servidor. Si además de ella aparecieran uno o dos más, sería una auténtica multitud.
- Pues si va ella sola, puedes decirle que vaya a otro pueblo…
Cuando pienso en Juana me vienen a la mente otras parroquias y otras realidades. En lugar de La Serna del Monte, la parroquia de santa Apapucia, enorme y en barrio de muchos posibles. Muchos no, muchíiiiiiisimos, donde sus señoronas y sus marquesonas que decía un amigo mío, tienen para elegir entre varias misas con todas las comodidades.
¿A que no hay lo que tiene que haber para decir a todos esos feligreses de alto copete y buenos donativos que el miércoles de ceniza no hay celebración y que si quieren misa se busquen parroquia? ¿Me van a decir que la señora Juana, noventa y un años de fe, preocupada por su iglesia, que no falta así caigan chuzos de punta, tiene menos derechos que los señores de Poturrú de la Guindalera, las señoritas de Alcurniez o la excelentísima señora viuda del general Valentonio?
Yo no celebraría una segunda, tercera o cuarta misa para que puedan acudir cómodamente a su parroquia los Poturrú, las Alcurniez o la excelentísima. Para que no les falte su miércoles de ceniza a Juana, las magníficas de Gandullas, la gente de Braojos o Piñuécar, lo que haga falta.
Lo de la Iglesia de los pobres, los últimos, las periferias es algo así: que el día que no haya curas, los señores de Puturrú, las Alcurniez o la excelentísima tienen que decirle al chófer que busque otra parroquia, porque su párroco acaba de marcharse a celebrar a La Serna del Monte.
20 comentarios
"Lo de la Iglesia de los pobres, los últimos, las periferias es algo así: que el día que no haya curas, los señores de Puturrú, las Alcurniez o la excelentísima tienen que decirle al chófer que busque otra parroquia, porque su párroco acaba de marcharse a celebrar a La Serna del Monte".
Un tema estupendo que habrán o deberian haber meditado en la reunión de sacerdotes que han tenido esta semana.
Si se puede hacer me parece estupendo. Pero hacerlo a costa de cumplir eso de "quien mucho abarca poco aprieta" y tener al cura estresado coche arriba y coche abajo sirviendo en muchos sitios y en todos regular tirando a mal.... Creo que es no querer ver la realidad de que la Iglesia, por una simple cuestión de números no llega ya a todas partes.
Y resulta que la gente de pueblos pequeños sí se mueve para ir al supermercado del otro pueblo, pero "¿A otra Iglesia?... Es que no puedo". Querer es poder y creo que lo que no hay es ganas en muchos casos.
Y sí, en la ciudad es diferente, pero no por qué vistan abrigos de pieles, es que 1 sacerdote sirve a cientos de fieles con una eucaristía. ¿O es que por ser de ciudad se tiene menos "derecho"?
En fin que es muy bonito soñar con que en un pueblo diminuto se tenga supermercado, banco, ambulatorio, farmacia y un colegio para el niño único que hay. Pero eso no se puede. Y en la Iglesia pasa lo mismo.
Y repito, si se puede es estupendo celebrar con Juana únicamente, pero la realidad se impone.
Un saludo D.Jorge que se lo digo con cariño. ¿No ha pensado vd en llevarse a Juana a otro pueblo en su coche?
Dices: "Y resulta que la gente de pueblos pequeños sí se mueve para ir al supermercado del otro pueblo, pero "¿A otra Iglesia?...
Esto y otras cosas que dices en tu comentario son muy razonables.
Pero es que las matemáticas y la economía de Jesucristo es muy diferente.
No creo que un pastor vea muy razonable dejar 99 ovejas para acudir a buscar 1.
El supermercado, el banco, e incluso la farmacia, buscan el negocio y cuando no hay beneficio abandonan el pueblo.
El medico ya es otra cosa: En los pueblos de Castilla-Leon que conozco, el medico acude un par de veces por semana, quien lo necesita acude a la consulta, y cuando termina la consulta se va a otro pueblo. Desconozco el
número de pueblos que cada dia recorre el médico pero ne consta que son varios.
No debe de extrañarnos que la iglesia procure que en todos los pueblos, los cristianos esten atendidos, por encima de lo que aconsejan las matemáticas y la economía y que los curas, quienes son curas de profesión y de vocación, se esfuercen por realizar esta misión.
Aunque no es lo mismo predicar que dar trigo, me atrevo a opinar que los sacerdotes de las ciudades y de algunos pueblos grandes, podrían echar una mano a los sacerdotes que tienen 4 u 8 pueblos.
Cada vez que asisto a misas concelebradas me acuerdo de estos curas de 4 o mas misas los dias de fiesta. En mi parroquia, incluso algun dia laborable, pocos, concelebran dos sacerdotes. No digo yo que estos sacerdotes, muy activos y dedicados a la parroquia, pudieran echar una mano pero quizás algunos otros sí.
El problema es dificil pero no puede solucionarse de la manera que lo hacen los supermercados y los bancos.
Vamos digo yo.
En todo caso si, como norma general, se procurase que todos los sacerdotes, a la mitad de su vida activa, dedicasen un quinquenio a asistir a estos pequeños pueblos seria interesante por lo que aprenderían y ayudarían
Si, yo a veces pienso lo poco que valoran los sacerdotes el dinero de los fieles, se nota que les cae del cielo, se nota que no han trabajado mucho para ganarlo. Si, si, ya sé que ustedes viven la pobreza evangélica, pero la viven con el dinero de otros. Ya sé que han renunciado al trabajo... alguno de ustedes se lo han tomado muy en serio esto de renunciar al trabajo porque no dan palo al agua. Pero es que los fieles... estos católicos... que no leen ni las Constituciones, que muchos no saben ni de qué va esto del Vaticano II, y a algunos les suena un poco más Trento pero más cómo ciudad que como Concilio...
En fin. Danos paciencia, Señor.
A ver, lo primero que se debe de hacer es ordenar la casa. La parroquia no es la lanzadera para hacer otras cosas. Los sacerdotes de parroquia sólo tienen como obligación la parroquia, cuando pides algo al sacerdote, y te dice: "ahora no puedo, no tengo tiempo, me tengo que ir". Había que decirles: "No, no, es que usted no se tiene que ir, usted sólo tiene una obligación, y es servirme a mí". Pero claro... nosotros humildes corderitos no decimos esto al párroco ni en nuestras peores pesadillas. Pero que habría que decirlo.
Creo que he contado alguna vez que, en Madrid estuvo a punto de incendiarse un templo, y allí sólo éramos dos laicos. De 4 sacerdotes no había ninguno. El párroco tampoco estaba. No voy a dar pistas diciendo lo que pasaba, pero necesitábamos la presencia del párroco, ya. Y dije: ahora mismo, o viene el párroco o llamo a la policía. Los ángeles se debieron llevar tal susto que de repente apareció el párroco justo donde estábamos. Pero es que en las parroquias no hay nadie, acaban las misas y desaparecen todos los sacerdotes.
Entonces a ver, señor obispo, para qué tiene usted 5 sacerdotes para 4 misas diarias, ¿no le sobra un sacerdote? Pues mande uno a Braojos...
Comunidad de Madrid: 4 sacerdotes y el diácono: 2 misas diarias... ; 3 sacerdotes y el diácono: dos misas diarias. No faltan sacerdotes, lo que falta es reparto equitativo de sacerdotes según las necesidades, y la necesidad de una parroquia son las Misas, porque el resto de funciones las hacen los voluntarios laicos, que somos muy buenos y eficientes, porque nosotros venimos del mundo laboral donde si no trabajas, o no lo haces bien, te ponen de "patitas" en la calle sin problema.
El reglamento recomienda claramente como primera opción acudir a una misa en un municipio cercano. Considero la misa como la renovación del sacrificio pascual, así que prefiero tomar el coche y acudir a la Santa Misa donde pueda seguirla en todas sus partes, con la Consagración como parte central, recibir a Jesús Eucaristía de manos de un sacerdote y en la boca. Pero en esto va una tristeza pues mis vecinos que no están para viajes no tienen opción.
Otra tristeza es que se naturaliza la acción pastoral de seglares, varones y hembras en el altar sin sacerdotes, las manos no consagradas en la Eucaristía y en algunos casos falta de reverencia y predicaciones que no conducen a lo Divino.
Uno todas las tristezas al sufrimiento salvífico de Nuestro Buen Jesús que vino para restaurar al hombre caído y para preparar Su reino todo de amor. Venga a nosotros tú reino y hágase Tu Voluntad como en el cielo, así en la tierra.
Un abrazo,D. JORGE,Y CUIDESE MUCHO,QUE LO NECESITAMOS MUCHO,NO PASE EL LÍMITE DE SUS PROPIAS FUERZAS.
Ave María
¡¡¡¡LOS ANTICONCEPTIVOS!!!!, y la Iglesia sigue muda ante este elefante en el salón. Prácticamente todos los matrimonios católicos los usan, y luego comulgan. No es posible tener uno ó dos hijos sin usar anticonceptivos y desconocer además los métodos naturales, que son perfectos para tener familias grandes con paternidad responsable (el método Billings, por ejemplo). Y los curas no nos ayudan, nunca predican este pecado, nunca es nunca (salvo rarísimas excepciones), y luego se sorprenden (???!!!) de que haya crisis demográfica, y lamentan el resultado pero silencian su causa, y ya llevamos demasiadas décadas así.
Si seguimos de perros mudos, de gatos mudos, y de canarios mudos, entonces seguirá la "Iglesia vaciada", porque no habrá nuevas generaciones, tan sólo musulmanes con "derecho" a recuperar al-andalus y rigiendo la sharía, con sus yihadistas y todo, exactamente igual que en sus países de origen, mientras los mentecatos están a por uvas y de cómplices del desastre (que tiene conspiración detrás, y de la mala)... un auténtico horror.
"
Tampoco es un concepto fuera de las normas de la Iglesia y del sentido común el que cada matrimonio decida el número de hijos que cree que debe tener.
Adecuar los eventuales trabajos de los padres, la economía familiar , las posibles ayudas de abuelos de los futuros niños , la salud de los padres, la paciencia y el carácter de los padres , etc . debe a cada matrimonio hacer pensar y meditar con MUCHÍSMA calma el número de hijos que creen adecuados a su circunstancias concretas.
Lea usted con calma, si le parece oportuno, LA HUMANAE VITAE de San PABLO VI del año 1968. ¡ gran encíclica !
Dice usted : "No es posible tener uno ó dos hijos sin usar anticonceptivos" y con mil perdones le digo que esta idea es un disparate como la copa de un pino.
Hay matrimonios muy fogosos. Otros nada fogosos. Hay matrimonios con un marido de 60 años y una esposa de 39 . Hay enfermedades .....
Hay matrimonios que aunque realicen coitos muy frecuentes, se quedan embarazadas las mujeres con enorme dificultad.
Lea usted con calma, si le parece oportuno, LA HUMANAE VITAE de San PABLO VI del año 1968. ¡ gran encíclica !
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correcto!
Dios, con su infinita previsión, inspiró la Humanae Vitae y todo el magisterio que la desarrolla —hasta el Catecismo de la Iglesia Católica— para orientar a los matrimonios y proteger a la juventud de Occidente, especialmente de Europa, donde muchos llevan años sin posibilidad de acceder a una vivienda digna ni a un trabajo que permita formar una familia. Esta doctrina no es un lujo abstracto ni un capricho de curas: es una guía concreta, sabia y providente para vivir la sexualidad, el amor y la paternidad de manera humana y responsable.
Y sin embargo, siempre aparecen los rigoristas de turno, esos que creen que todo lo que no sea prohibición estricta es pecado mortal. Afirman barbaridades, como que no se pueden usar los métodos naturales de fertilidad que Dios mismo ha puesto en la naturaleza, olvidando que estos métodos tienen más efectividad y fiabilidad que muchos artificios modernos. Como si la Providencia se hubiera equivocado al dotarnos de ritmos biológicos perfectamente calculados.
La enseñanza de la Iglesia, en cambio, nos protege de esas interpretaciones absurdas y nos enseña a confiar en la sabiduría de Dios: la vida y la fertilidad no son enemigos a controlar con tecnología, sino regalos que hay que respetar y acompañar. Los métodos naturales permiten a los esposos vivir su amor y su apertura a la vida de manera libre, consciente y armónica.
En pocas palabras: la doctrina no es rígida ni arbitraria, es un faro que aleja a los que confunden celo religioso con fanatismo y que deja ver la Providencia divina en cada aspecto de la vida conyugal. Los rigores extremos no construyen familias; la comprensión, la prudencia y la confianza en Dios sí.
Esa misa que coloquialmente llamaríamos "pa la señá Juana", y que es una Misa, Misa, total, trinitaria, adoratriz, impetratoria, etc. es sin duda una Misa fecunda, y la "señá Juana" seguramente intercederá por la Iglesia más y mejor que muchos...
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