Mas "tontás" del Sínodo Panamazónico
Dicen que los serranos somo brutotes y directos. La diplomacia no es lo nuestro, ni nos va, ni nos viene, ni mucho menos entendemos que nos conviene. Servidor ya tenía lo suyo por nacimiento, que serrano de cuna soy, y a mucha honra, aunque mi Miraflores del alma es ya pueblo medio grande y no tan alejado de Madrid.
Ahora, a ochenta kilómetros de Madrid, cura de pueblos pequeños, casi aldeas que les digo yo cariñosamente, lo de ser serrano como que se me va agudizando. Será eso que llaman de la inserción pastoral o vaya usted a saber. Quizá también sea la cosa de que a la medida en que uno va cumpliendo años va ganando en libertad de decir exactamente lo que le venga en gana.
Bien. Hecha la introducción, vamos al meollo de la cosa.

Nos creemos que por no hablar de ciertas cosas dejan de existir.
No hay cosa más entretenida ni curiosa que un archivo parroquial. En Braojos se conserva íntegro desde el siglo XVI y es una gozada perderte entre libros viejos para toparte con las cosas más curiosas.
La verdad es que uno se aburre porque quiere. Jamás hemos tenido más posibilidades de cursos, cursillos, encuentros, encuentrillos, jornadas, experiencias, paradigmas, talleres, conferencias y mesas redondas como hoy. Mucha vulgaridad, aunque todavía uno puede llegar a asombrarse ante ciertas cosas.
Hay cosas que a todos nos están preocupando. Las hay más llevaderas, que podríamos colocar aparentemente dentro de lo folklórico, y digo aparentemente porque eso de que el Vaticano nos invite a conmemorar el día de la deuda ecológica puede resultar una gracieta, como podría parecerlo el conato de encuesta sobre buenas prácticas ecológicas en las parroquias de Madrid. Pero no. De gracieta folklórica nada. En el fondo es ir retirando a Dios de nuestras vidas para sustituirlo por la Pacha Mama o como leches se escriba.