Rafaela sigue con su catecismo de Astete
Ya me extrañaba a mí. Porque Rafaela, en cuanto que hay algo polémico o alguna cosa de iglesia sale en la televisión, con cualquier disculpa coge el teléfono y me llama. Aparentemente nada, que si cómo estás, y qué tal tus sobrinos, para, a continuación, ese consabido “por cierto, yo quería preguntarte una cosa…” Y ahí es donde la cosa se complica.
Llevaba esperando su llamada desde el sábado. Si es que nos conocemos más que si fuera mi madre. El viernes se presenta “Amoris laetitiae”, la prensa y la televisión, y no digamos internet dando alas al asunto y Rafaela, que me lo sé, teléfono y oye cura cómo estás.

Te meten el dedo en la boca y es que no paran. Tenía hecho el propósito de no decir ni palabra de la
- ¿Pero, Rafaela, no prefieres que escriba algo sobre la presentación de la exhortación del santo padre sobre la familia?
Hace seis días que avisamos en la parroquia para que un sacerdote acudiera a dar los sacramentos a mi madre, muy enferma y a punto de cumplir los cien años, y todavía no ha aparecido nadie por casa. En nuestra parroquia el sacerdote nada más terminar la última misa de la mañana del domingo se va y regresa para la misa vespertina del miércoles. Me han dicho en la parroquia que no sirve de nada bautizar al niño, que mejor de mayorcito. Llevo intentando confesarme y no hay manera de encontrar un sacerdote, ayer lo conseguí y me ha dicho que no me inquiete y que a ver si me pienso que a Dios le preocupan demasiado mis fallos.