Dos comentarios que me han tocado el corazón: Roblete y JAHC
Siempre he dicho que lo mejor de Infocatólica son sus lectores y comentaristas. Generalmente son comentaristas bien formados, que conocen la doctrina de la iglesia y exponen sus puntos de vista con libertad y mucha sensatez.
Mucho aprendo de los comentarios. Unas veces porque enriquecen con sus experiencias, otras por los aportes de sana doctrina, también con aquellos comentaristas que me saben hacer ver que en ocasiones me pierden los modos. Todo es de mucho agradecer.
Pero… hay comentarios y comentarios. Y en el último post me han dejado dos que me han llegado especialmente al corazón y por diversos motivos. El primero es de alguien que firma como Roblete. No tengo ni idea de quién pueda ser, que por otra parte es lo de menos. Lo que me ha emocionado es lo que ha querido compartir con nosotros, y digo con nosotros porque lo deja como comentario para su publicación: “Don Jorge: Leerle a usted, a Luis Fernando, a Bruno M, al padre Iraburu y a Infocatólica en general me llevó, junto con otras cosas que Dios ha puesto en mi vida, a confesarme y a volver a comulgar el día que mi hija hizo su Primera Comunión en 2013. Después de dos años rezando para que mi mujer hiciera lo mismo, pedí la intercesión de San José. El pasado 19 de marzo, justo ese día, mi esposa confesó y comulgó. Dios bendiga a los que predican la recta doctrina porque no lo hacen para gloria suya si no para gloria de Dios”.

Es una de las frases más castizas que se podía escuchar por Madrid: “Pa chulo yo, y pa pegarse mi padre, que va al gimnasio”. Cosas de ese Madrid castizo y de un hablar supuestamente chulapo y que no es más que un invento del alicantino Arniches.
Así lo contaba un guía de turismo en Shangai explicando las paradojas de la China comunista: “Si matas chino, cárcel; si matas oso panda, pena de muerte. Fácil. Chinos, muchos; pandas, pocos.”
Anda que no tiene que cansar eso de levantarse cada mañana a ver cómo le sacudes una patada en los mismísimos a aquellos que piensan de una manera diferente, y sobre todo hacerlo para que ese supuesto rival, al que encima le importas un bledo, aprenda tolerancia, democracia y moderación, amos, moderancia que decía uno de mi pueblo.





