En la muerte de Emilio, un adulto con discapacidad intelectual

En Ajalvir, un pueblito cercano a Madrid, existe un milagro patente que se llama centro Miguel Montalvo, y que es básicamente un centro para adultos con discapacidad intelectual. Digo milagro porque todo fue posible gracias a Mari Carmen y a un grupo de familias que decidieron embarcarse en un proyecto que diera vida y esperanza a lo que yo llamo “niños grandes”. Adultos, hombres y mujeres de una vez, pero con unas mentes que decidieron mantener la inocencia de la niñez toda su vida. Aproximadamente sesenta internos a los que se añaden los que acuden al centro de día que brinda ocupación y entretenimiento.

Tuve la suerte, casualidades de la vida, de celebrar la misa de inauguración del centro y desde entonces paso por ahí de vez en cuando para estar un rato con los chicos, hablarles de Dios, rezar juntos o celebrarles la misa. Una maravilla.

Hace unos días falleció Emilio, uno de ellos, al que cariñosamente llamaban “el abuelo”, ya que fue el primero en ingresar en el centro. Me pidieron celebrar una misa por su eterno descanso en el centro. Cómo no.


Hay que imaginar esa misa. Sesenta, setenta niños grandes de los cuales unos cuantos en sillas de ruedas. Junto a ellos, la dirección, trabajadores del centro y algunas familias. Un par de voluntarios, acompañados de sus guitarras, animan el canto ¿canto? de los chicos al que se entregan con todo convencimiento.

Quise leer ese pasaje del evangelio según san Mateo que dice eso de “te doy gracias, Padre, señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla”. Dije a los mayores que son los niños, los sencillos, los pequeños, los más capacitados para comprender la palabra. Que los adultos somos tan listos y tan preparados que nos reímos de todo y relativizamos todo. Por eso la homilía la iban a hacer los chicos, que son los que tienen el corazón más limpio.

Fue muy sencillo. A ver chicos ¿dónde está ahora Emilio? Varios y a voces: “¡en el cielo!” ¿Y cómo será el cielo? Uno, desde su silla de ruedas: “en el cielo no hay sillas, ni enfermedades, ni duele nada… es un lugar muy bonito”. Una última pregunta: ¿al cielo va todo el mundo? Otra vez a voces: “no, hay que portarse bien”.

Yo sé que Emilio está en el cielo, lo sé porque Emilio es “inocente” y estos inocentes tienen el camino siempre abierto. Otra cosa somos nosotros, los grandes. Ahí está el cielo, que es vida, gozo y paz, pero tenemos que portarnos bien…

Los niños son los niños: claros de ideas, simples para comprender. En ellos puedo comprobar cada día cómo realmente el Señor se revela a los sencillos mientras que los que nos creemos más listos tenemos tantas dificultades para aceptar su palabra. No acabamos de aceptar las cosas de Dios con naturalidad. Así nos va.

22 comentarios

  
Anonimo
Estupendo post Don Jorge

Solemos tener lastima por estas personas discapacitadas, pero en el fondo creo que ellos son los que tendrian que tener lastima por nosotros.
20/03/14 9:46 AM
  
Luis Fernando
Estamos ante uno de esos posts por el que merece la pena que exista un portal como este.
20/03/14 9:57 AM
  
Anonimo
A proposito de los post de estos dias.

Queda patente que estos "niños grandes" tienen mas claros los conceptos teologicos, que Forcades, Caram, Pagola y compañia.

Lo cual confirma totalmente la cita de San Mateo 15, 25
20/03/14 10:12 AM
  
Francisco.
Muy emocionante lo que nos cuenta usted.
20/03/14 10:18 AM
  
Vicente Miró Silvestre
Cuanta verdad es todo esto.
Que suerte tienen ellos porque ellos SEGURO que están con Dios.
20/03/14 10:21 AM
  
Alejandro Galván
-- Una última pregunta: ¿al cielo va todo el mundo? Otra vez a voces: “no, hay que portarse bien”.--

Ellos lo entienden y aceptan perfectamente. Otros, ""normales"" repondería: claro que si, al cielo van todos, da igual cómo se porten...
20/03/14 10:21 AM
  
Rafael
Cuando me preguntan por que Dios permite que haya personas enfermas como estas, siempre les respondo que es un misterio (y claro está el pecado original del hombre) pero que están para que nosotros nos purifiquemos a través de ellas.

Están para nuestra salvación, ya sea orando con/por ellas, ya sea con nuestra vida a su lado. Dios las pone a nuestra lado por nosotros, no por ellos, que ya están en el cielo.
20/03/14 10:48 AM
  
David
Bueno, Rafael, no es una enfermedad, es una discapacidad.

Trabajo en una asociación similar que se define como "laica". Resultado: la asociación se preocupa de todos los aspectos que ellos creen que vitales de la vida de los chicos (deportes, empleo, vivienda, sexualidad-fontanería, ocio, formación,...) De religión ni el más mínimo asomo en todos los centros (ni catequesis, ni sacramentos, ni nada), lo cual sume en el ateísmo más profundo a todos los usuarios. Las pocas familias creyentes son silenciadas, y hay un abandono pastoral de este colectivo porque tampoco parece que la diócesis se preocupe lo más mínino, ya que no hay delegación específica para la discapacidad intelectual. Total, los pocos profesionales que intentamos dar un sentido religioso a nuestro trabajo y evangelizar de alguna manera a los chicos, lo tenemos muy pero que muy crudito.
20/03/14 1:06 PM
  
Eduardo Jariod
Cuando la belleza se impone, solo cabe la contemplación silenciosa.

Que Dios bendiga a Emilio (y lo tenga en su gloria), al centro y a usted.
20/03/14 1:10 PM
  
Carlos R. Entrena Guadix
Padre Jorge: este artículo me ha traído gratos recuerdos de mi adolescencia, cuando era legionario de María y acudíamos algunas semanas a Promi (un centro similar al que usted cita, allá por los lejanos años setenta, situado en la población de Cabra, provincia de Córdoba).

Solo puedo añadir una cosa, citando el evangelio:

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
20/03/14 1:45 PM
  
DavidQ
Mi hijo mayor (20 años ya) tiene discapacidad mental y física y estoy muy de acuerdo con la tesis central de este artículo. Yo lo considero a él un santo en vida, empezando con que gracias a su intercesión estoy vivo (su oración me curó de una gravísima dolencia cardíaca) y siguiendo con todo lo que usted expresa.

Sólo con un pequeñísimo detalle no estoy de acuerdo y lo digo por si a alguien más le sirve: no son niños.

Mi hijo ha seguido normalmente dentro de lo que cabe, todo su desarrollo desde su niñez, su adolescencia y ahora que ya es un joven adulto. Se bautizó, hizo su primera comunión, se confirmó (acá se confirman hasta que tienen más de 16 años) y luego se hizo pastor (catequista) de confirmación. El quería seguir una vocación religiosa pero lamentablemente no le recibieron. Quizás no era la voluntad de Dios, ahora está estudiando un oficio muy propio de mi país.

Si bien es cierto que su fe es mil veces más fuerte que la mía, no es una fe de niño. Es una fe madura, que sabe, que conoce, que aconseja, que acompaña. La única pequeñísima diferencia es que no duda, pero ¿cuántos no quisiéramos dejar de dudar?

Mi hijo no es un niño eterno. Es un adulto que no aprendió a leer y que no aprendió a dudar y que quizás necesite ayuda toda su vida. Pero ni yo, ni sus hermanos ni sus compañeros lo tratan como niño, lo tratan como adulto capaz de tomar sus decisiones. ¿Tiene algo de malo que entre sus decisiones esté ir a Misa sin falta, rezar el Rosario y aconsejar a todos que se confiesen?
20/03/14 1:55 PM
  
María
Que bonito se me caen las lágrimas pero de sentimientos bonitos. Desde luego Dios ama mucho a esos papás a los que regala un ángel como ellos, yo conozco algunos afortunados y concentran tanto amor a su alrededor, sacan lo mejor de las familias, lo mejor del ser humano, desde luego que fortuna porqué ellos si conocerán el rostro de Dios sin parada previa.
20/03/14 6:09 PM
  
Nelson
Muchas gracias padre, por estos párrafos tan bonitos, ciertamente, deberíamos retomar el ejemplo que nos dan estos hermanos con su sencillez e inocencia, necesarias para entrar al cielo.
20/03/14 6:26 PM
  
Juan Alvarado
Yo también tengo 2 Angelitos que Díos me Envío para cuidarlos o no se sólo se que Díos tiene un propósito el nunca se equivoca. Yo los quiero mucho y los gozo grasias Dios por tantas bendiciones
20/03/14 7:19 PM
  
Juan Alvarado
Yo también tengo 2 Angelitos que Díos me Envío para cmiuidarlos o no se sólo se que Díos tiene un propósito el nunca se equivoca. Yo los quiero mucho y los gozo grasias Dios por tantas bendiciones
20/03/14 7:23 PM
  
Scout
DavidQ si son niños. Son los niños del Evangelio. De esos ya no hay ahora, porque se les hace tiranos al nacer. Pero Jesús no llama niños sólo a los físicos, sino a los infantes, a los que no hablan, porque adoran. Y ahí esta la clave de este post. Yo no quiero ser adulto, si por eso de entiende autónomo, me debo a Él, y no soy sin Él. Saludos
20/03/14 8:48 PM
  
Isabel. Granada.
Que brille sobre Emilio la Luz Perpétua, y Dios lo premie a usted Padre, por su buena labor.

DavidQ, que preciosa la experiencia que has compartido hoy con nosotros. Un saludo.
20/03/14 9:51 PM
  
bruno2
Por la foto del artículo parece que la discapacidad de Emilio es un síndrome de Down. ¡Cuántos ángeles de estos no verán jamás la luz del día! Ahora ya no les dejan nacer.
20/03/14 9:55 PM
  
Javier Cameán
Gracias por los post de cada día. El de hoy ha sido especialmente conmovedor. Es notable la claridad de ideas que nos muestra cada día.
21/03/14 12:43 AM
  
Miguel Angel
Buenos días,
Soy un profesional laico que presta apoyo a personas con discapacidad intelectual y a sus familias. Me ha llegado esta información desde un avisador de internet y, desde el respeto a su comunidad de internautas y los principios que comparten, si deseo comentarles que la etiqueta de "niños" a estas personas les está haciendo mucho daño y les está impidiendo el acceso al reconocimiento de su condición plena de personas plenas, ciudadanos... y hasta diría que de creyentes de primera en su comunidad. La suya parece una comunidad muy específica y por ello mi respeto a lecturas evangélicas del concepto niño/a que comenta una persona. Ahora bien las personas con discapacidad nos están pidiendo que les tratemos con normalidad, como uno más, que son especiales como todos lo somos, que tienen sexualidad como todos ¡¡que no son ángeles!!y que ya está bien de paternalismo del malo, del que no les deja crecer.
Un afectuoso saludo
21/03/14 1:25 PM
  
Luis E
Dice Jesús: "..para entrar en el Reino de los cielos hay que ser como niños.."

Esa es una de las ideas del post. Estas personas que tienen un alma muy blanca porque además de estar bautizados por su condición no tienen muchos pecados como orgullo, soberbia, etc son como ángeles que nos acompañan, pero es un tema espiritual que se ve con los ojos del espíritu. Y por espiritual quiero decir que es mas real que lo que vemos con los ojos del cuerpo.
21/03/14 4:14 PM
  
DavidQ
Dice Miguel Angel:

"ya está bien de paternalismo del malo, del que no les deja crecer."

y no podría yo estar más de acuerdo. No quiero extenderme, pues no es el foro adecuado, para decir qué tan adulto y que tan poco "angelitos" son estas personas, pero simplemente créanme, por experiencia propia, que sé de qué estoy hablando.

Lo importante es el mal que se hace a una persona por tratarlo como niño. Conozco una mujer que literalmente ya tiene nietos, y siguen regalándole muñecas para su cumpleaños. Otra que le manejan su página de facebook como si se tratara de un bebé, la llevan a todos lados con un peluche gigantesco y no ha podido superar esa otra discapacidad, la impuesta.

En los colegios es igual, o peor. A mi hijo tuve que retirarlo del programa de educación especial porque el colegio -no él- jamás superó el período de los disfraces y las canciones de Enrique y Ana -mientras él oye Andrew Lloyd Webber, Abba y Eminem-.

Sin duda todos los padres quisieran que sus hijos fueran eternamente bebés, pero el daño que se les hace es enorme. Tener un hijo con discapacidad no es un cheque en blanco para que sea de por vida "mi bebé". Es un reto por encontrar oportunidades donde todo el mundo sólo ve problemas. Lo que uno aprende, como padre, al descubrir que todos podemos superar cosas que al principio creíamos imposibles, es lo que hace a las familias especiales algo fuera de lo común. No es justo perder esa oportunidad sólo por el gusto de cambiarle el pañal a un adulto, cuando es perfectamente posible enseñarle a ir al baño solo.
22/03/14 6:54 PM

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