InfoCatólica / Joan Antoni Mateo García / Archivos para: Enero 2009, 04

4.01.09

Ateos confusos

ATEOS CONFUSOS

Pregunta:

No sé si está usted al caso de una campaña atea iniciada en Inglaterra y que ahora se va a realizar en Barcelona. Se trata de unos autobuses donde figuran unos carteles que dicen: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida”. ¿Cómo contraatacar?

Respuesta:

A menudo, el mejor desprecio es no hacer aprecio. Conozco la campaña. En Inglaterra se ve que no ha tenido mucho éxito. Yo creo que va a convencer a los convencidos y por lo demás no deja de parecerme muy ingenua. Los creyentes tenemos muy claro que Dios, no sólo existe, sino que actúa positivamente en nuestras vidas y para nosotros no es ningún motivo de preocupación, todo lo contrario. En todo caso empezaríamos a preocuparnos si pensáramos que Dios no existe pues Dios es para nosotros luz y alegría. El rostro de Dios que se nos ha revelado en su Hijo Jesucristo no es precisamente el de un “Dios aguafiestas”. Dios se alegra con la alegría y el gozo de sus hijos y si de algo nos advierte que hemos de apartarnos es de aquello que no nos deja crecer como auténticas personas. Me da la impresión que los creadores de la campaña poco o nada entienden de la experiencia de los creyentes y deben tener en su mente un concepto de Dios bastante rarito por decirlo así. Me da igualmente la impresión que estos ateíllos andan algo confusos pues incluso ya empiezan a dudar de su dogma fundamental: que Dios no existe. Así lo da a entender el enunciado “probablemente”. Tratándose de una cuestión de tanta trascendencia me parece pueril incitar a actuar sólo por una probabilidad. En todo caso, si de probabilidades se tratara, lo más sensato, según la teoría de la apuesta del sabio Pascal, sería apostar por Dios con todo lo que comporta. Los grandes teóricos del ateísmo del siglo XIX pontificaban sin dudas que Dios no existía. Veo que sus secuaces ya no están tan seguros y hemos de alegrarnos por ello. Finalmente, los creyentes no sólo creemos que Dios existe sino que incluso sabemos que su existencia puede ser demostrada por argumentos metafísicos mucho más ricos que estos misérrimos eslóganes arrastrados por autobuses. Por último, una advertencia: tal vez sea prudente no subirse a estos autobuses. Creo que el Titanic llevaba una inscripción que decía: “Ni Dios me hunde”… Bromas aparte, tal vez la mejor manera de “contraatacar” sea testimoniar con una vida luminosa el gozo que supone creer de verdad en Dios y estar siempre dispuestos a dar razón de nuestra esperanza a quien nos lo pida razonablemente. Y poco preocuparse por estos autobuses. Nada me extrañaría que los efectos de esta campaña sean totalmente contrarios a los que pretenden sus autores. Los caminos del Señor son inescrutables…