Dignidad de la mujer (I)
En el 25º aniversario de la Mulieris dignitatem
La ex comunista y feminista radical María Antonietta Macchiocchi, en su «apasionante viaje en búsqueda de la Verdad» sobre la dignidad de la mujer, que no logró encontrar en las ideologías imperantes del siglo XX, leyó con avidez la carta Mulieris Dignitatem, firmada por Juan Pablo II en 1988, «que supuso el descubrimiento del pensamiento sobre la mujer más revolucionario y de mayor profundidad de todos los que había conocido en su periplo intelectual». Una lectura que le llevó a escribir el libro Las mujeres según Wojtyla, afirmando en él:
de improviso, adquieren sentido las tradiciones, se reconquistan los valores culturales y religiosos, luces como la idea de «lo divino que hay en las mujeres». La historia femenina humana es una página blanca, que está toda por escribir. No hay que llorar por una época de oro del socialismo igualitario hombre-mujer, que no ha sido más que engaño y mentira degradante. La historia vuelve a comenzar y otros valores se perfilan vivos ante nosotros en el tercer milenio.

Lamentablemente con alguna frecuencia la práctica de la fe al interior de la comunidad eclesial, se desenvuelve en medio de prejuicios, odio, egoísmo, división, intereses mezquinos y pesimismo.
La próxima consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, que verificará el Papa Francisco este 13 de octubre, ante la imagen original de nuestra Señora de Fátima es una invitación para lanzar una mirada retrospectiva al siglo pasado que podría ser descrito más que ningún otro, como el siglo de las tinieblas y de la muerte.
Hoy tenía pensado escribir sobre otro tema, pero hace pocos días, dos noticias me estremecieron.



