El pecado más diabólico

¿Sabe Usted cuál es el pecado diabólico por excelencia? Así llama San Agustín a la envidia: pecado diabólico por excelencia. San Gregorio Magno afirmaba que de la envidia nacen el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría causada por el mal del prójimo y la tristeza causada por la prosperidad del prójimo.

No es de extrañar que San Pablo dijera que «la caridad no es envidiosa» (1 Cor 13, 4).

La envidia puede cegar a la persona hasta el punto de que realice las mayores monstruosidades. El primer abuso humano que describe la Biblia es consecuencia de la envidia. Así de sencilla y emotiva es la descripción del libro sagrado del Génesis. Caín presentó a Yahweh una ofrenda de los frutos de la tierra, también Abel le hizo una ofrenda sacrificando los primeros nacidos de su rebaño. A Yahvé le agradó Abel y su ofrenda, mientras que le desagradó Caín y la suya. Caín se enojó mucho y su rostro se descompuso. Yahvé le dijo:

¿Por qué te enojas y vas con la cabeza agachada? Si tú obraras bien, irías con la cabeza levantada. En cambio si haces mal, el pecado está agazapado a las puertas de tu casa. Él te asecha como fiera que te persigue, pero tú debes dominarlo.

Caín dijo a su hermano: «Vamos al campo». Y cuando estuvieron en el campo, Caín se lanzó contra Abel y lo mató.

Dios prefiere a Abel por su bondad, por su rectitud, por su búsqueda de Dios. En cambio no mira con buenos ojos a Caín por su conducta reprensible, por su mal corazón. Es sólo la envidia, al ver preferido por Dios a su hermano, la que mueve la mano de Caín, criminal para eliminar a su inocente hermano. Dios trata de enderezar al desesperado Caín, le pide cuentas de su mala acción, a fin de que la repudie y pida perdón. Caín no comprende la bondad de Dios y se imagina que su culpa es demasiado grande y no será perdonada. Piensa en huir, en huir de Dios mismo, en huir caminando siempre errante, en huir sin domicilio apetecido, pero Dios le participa que no permitirá que nadie le castigue a causa de su pecado, que es el gran temor de Caín. Dios le promete: nadie te matará, «si alguien te matare yo te vengaré 7 veces».

El primer crimen que mancha la historia de la humanidad es consecuencia de la envidia entre hermanos. Se repetirá la historia millones de veces. Los celos son asesinos «por la envidia del diablo entró la muerte al mundo» (Sab 2, 24).

El pecado de la envidia destruye la paz del alma y hace del envidioso alguien absolutamente miserable. Cuán infeliz debe haberse sentido Saúl por la popularidad de David (1 Sam 18, 8-9). Ajab no pudo hallar descanso sino hasta que poseyó el viñedo de Nabot (1R 21, 4ss). El hijo mayor, el «hijo bueno» se irritó ante el regreso de su hermano pródigo (Lc 15, 28). Los trabajadores de la viña reclamaron porque los últimos trabajadores recibieran tanto como los primeros (Mt 20, 12).

La envidia es la impronta del perdedor, un mecanismo de defensa que usamos para evitar el hecho de que no somos el número uno. La virtud del otro, irrita al envidioso, el éxito del otro y la alabanza al otro lo enferman.

Pero ojo, la envidia no se da solamente en ambientes paganos. Puntualiza el Manual de la Legión de María al tratar de las relaciones de los socios entre sí:

la envidia de suyo, raras veces es cosa pequeña: es indicio de un corazón amargado; envenena las relaciones humanas dondequiera que penetra. En el malicioso se convierte en una fuerza destructiva, capaz de llegar a los mayores excesos. Pero también tienta al corazón generoso y limpio, precisamente en lo que éste tiene de más sensible y afectuoso.

Cuando Frank Duff creó la Legión de María, cada uno de los pasos que fue dando, estuvieron marcados por la cruz de la envidia. Resulta impresionante conocer detalles de su lucha «civilizada, pacífica y paciente». Tropezó con un sinfín de maniobras tendientes a neutralizar el apoyo clerical al movimiento.«Particularmente hubo una Orden en la Iglesia, que luchó durante años contra la Legión con todas sus fuerzas». Duff, insertó en las Constituciones de la asociación esta advertencia:

Recordemos siempre que la obra del Señor, llevará el signo distintivo del mismo Jesucristo: la cruz. Toda obra que no lleve la huella de la cruz, difícilmente podrá acreditarse de obra sobrenatural, y nunca será verdaderamente fructuosa.

Será el deseo de la felicidad que poseen los demás, la causa de que se proyecten y se realicen los más sañudos crímenes. La envidia es ciega y no permite que se vean las consecuencias de los pensamientos que origina. Caín es el primero, pero pasarán legiones de envidiosos provocando monstruosos hechos de sangre, sin embargo ninguno de nosotros querrá admitir que fue la envidia la causa de su desvarío, y tratará de buscar inútilmente una causa inexistente siquiera para justificarse ante sí mismo.

La envidia puede destruir la paz de una familia, la buena fama del prójimo, la felicidad de las personas, truncar una vocación, impedir el desarrollo de un grupo eclesial, la santidad del prójimo.

27 comentarios

  
rastri
-El mayor pecado de todos los que existen y pueden existir se llama INGRATITUD.



-Por ingratitud el llamado ángel Luz-Bell como dueño y señor de sus alturas celestiales de Luz y de Vida, se rebeló contra su infinito Dios Creador. Y de esta rebeldía, en causa de ingratitud, este ángel se tradujo en el Ángel-Caído como dueño y señor de su celestial morada. Él y su morada se tradujeron en el abismo temporal de su oscuridad y muerte llamado Universo.

-Por ingratitud hacia su Dios Creador, nuestros primero padres Adán y Eva, como dueños y señores de aquel Paraíso Terrenal, cayeron en la tentación del Ángel Caído llamado Serpiente. Y perdieron el beneficio de aquel paraíso que era la luz y la vida. Y transmitieron la oscuridad y la muerte a toda su descendencia genética.

-Por ingratitud el Hijo Pródigo, como hijo desagradecido, hijo mal nacido, se apartó del amor de su Padre.

19/09/13 10:38 AM
  
Pacote
Rastri, ingratitud y envidia es despreciar la profunda enseñanza del artículo de Germán y pretender que lo que tú colocas aquí es más verdadero y cierto. Además, para otra vez cita al verdadero autor de lo que copies aquí.
19/09/13 3:52 PM
  
Maria Dolores
estoy de acuerdo que la invidia es el padre y la madre de todos los demas pecados.
19/09/13 4:31 PM
  
Franco
Rastri

¿Ingratitud?¿Es un chiste? Luzbel no tuvo como motivacion de su rebeldia la ingratitud, sino el querer ser como Dios, es decir, la envidia. En todos los casos que citaste, la motivacion es el deseo de poseer un bien ajeno y el deseo de que el otro no posea dicho bien. La ingratitud ni siquiera se puede considerar siempre y de manera objetiva como un pecado, ya que puede haber diversas causas para no estar agradecido con alguien. En cambio, la envidia no tiene justificacion ni atenuante alguno, que yo sepa, ademas de motivar al sujeto a cometer una enorme variedad de pecados, todos mortales, incluyendo la envidia misma.
19/09/13 9:20 PM
  
Alf_3
Yo diría que la envidia es un paso adelante de la ingratitud. No solo NO reconoce los bienes recibidos, sino que actúa contra quien so los prodigó.
Estoy sufriendo las consecuencias de un acto de envidia y supongo así seguiré hasta mi fin. Mucho me está preocupando ahora, la salvación de esa persona. No le veo que se arrepienta. Ojalá la 'mueva' el Espíritu Santo.
19/09/13 9:33 PM
  
Luiscar
De hecho,se dice,que Lucifer era tan bello,Dios lo habia hecho tan increiblemente hermoso,que no pudo dejar de mirarse a si mismo y dejo de mirar a Dios.Entonces,puesto que era de Dios de quien recibia la Luz,se oscurecio y le entro envidia y quiso ser como Dios.
Bueno,la cuestion,es que el pecado de los pecados,es el amor propio desordenado(ego),el orgullo.La envidia es una concepcion inevitable,quizas el primer retoño,todos se parecen mucho,obviamente son hermanos capitales.
Eva y Adan hicieron lo mismo,dejaron de escuchar a Dios y escucharon la voz de la seduccion.

Por eso sus hijos tenemos ojos y no vemos y tenemos oidos y no oimos,hasta que volvemos a ver la Luz de Cristo y a escuchar SU Palabra;porque Cristo abre los ojos del corazon y los oidos del espiritu,para que volvamos a andar por los caminos rectos,limpios de las manchas de la lepra y volvamos a la Vida.

Excelente y edificante articulo,gracias a Dios.
PD;No en vano el Señor dice muchas veces aquello de;"el que tenga oidos para oir,que oiga".
Que viene a ser;el que tenga el Amor ordenado a Dios,entendera.
La Paz de Cristo.
19/09/13 10:35 PM
  
carlos
Gracias por el excelente artículo,en mis comienzos de converso lo experimente y Dios sin duda me hizo sentir tal repulsión,que le escribi al Rp.Bonifacio de Ataum,hablandole de mi naturaleza perversa,ahí me di cuenta que de bueno,no tengo nada.a Cristo por Maria y con el Papa.
20/09/13 12:40 AM
  
Roque
Carlos, precisamente porque somos pecadores: envidiosos, egoistas, murmuradores, etc, es por lo que el Señor, sirviéndose en ocasiones de su Santísima Madre María, (y Madre nuestra tambien), nos mandó llamar por su infinita misericordia y porque nos quiere dar su Gracia para irnos transformando, convirtiendonos día a día. Precioso y certero artículo de Germán. Enhorabuena. El Señor nos dé fuerza para combatir el diabólico pecado de la envidia y no nos deje caer en tentación apartándonos del Maligno y sus argucias. Alabado sea Dios. Saludos.
20/09/13 2:22 AM
  
Maria-Ar
Exelente artículo Germán!

Bendiciones!
20/09/13 3:58 AM
  
rastri
Pacote-Franco

- Yo sé que antes de que Dios creara todos los astros: Dios me creó, no como yo soy, sino como yo fui. Y en la medida que yo, en aquel Paraíso Terrenal, no fui agradecido a cómo Dios me creó; me separé de Dios.

Y yo, ante el modo y manera de cómo, por segunda vez, Dios me salvó, admito que no fui agradecido a Dios :


-El llamado Luz-Bell quien en su principio origen, siendo creado por Dios, de la misma naturaleza de Dios, no pudo querer ser como Dios, ni tener envidia de Dios; Pues éste, como todos los demás que allí son; son y serán Dios, como Dios dentro del infinito Dios.

-Pero sí, el llamado Luz-Bell; el Demonio; Belcebú o el dios de las moscas quiso ser un dios; infinito dios sí: Pero dios de la oscuridad y la muerte en este limitado Universo, como aún lo es; Un dios contrario al Dios de la Luz y la Vida del infinito Espacio llamado Cielo.


20/09/13 5:56 PM
  
Juan López
¡Que gran verdad es que de "la envidia PECADO" nacen el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría causada por el mal del prójimo y la tristeza causada por la prosperidad del prójimo! ¡Grandísima verdad"!!!!
Pero para mí también existe "la SANTA envidia": Envidio que compañeros míos posean valores que yo no tengo... mi envidia consiste en que quisiera tenerlos pero no soy capaz y eso hace que los admire, los aplauda, los felicite, y no me entristezca sino que me alegre y dé gracias a Dios porque ellos sí los tengan. Envidio la disponibilidad de María y su confianza en Dios; envidio la fortaleza de los mártires; envidio la sencillez del Papa Francisco... y le aplaudo por ello y me alegra infinitamente que así sea.
Hermanos: luchemos contra la envidia negativa y crezcamos en la envidia positiva.
21/09/13 12:22 AM
  
Mari Vueltas
Yo creo que el primer pecado fue la desobediencia a Dios , no obedecer sus advertencias. Aún nos sigue ocurriendo los hijos no obedecemos a los padres y los padres no obedecen al Padre.
21/09/13 1:50 AM
  
Rolando
El otro día leí una parte del evangelio que decía "maestro que yo pueda ver" no lo entendí hasta ahora. Mi gran enemigo es la envidia, ahora tengo que neutralizar-lo. Gracias te pondré en el Rosario que hago todas las noche.
21/09/13 2:09 AM
  
maria
Paz y bien. Todo el mal viene de nuestra falta de amor a la Santísima Trinidad y algo en lo que fallamos todos. ¿cuantas veces hablamos de la inhabitación trinitaria en nuestra alma? Si viviésemos esa maravillosa gracia, la soberbia, envidia fruto de la soberbia muchas veces oculta, seria mucho menor, al vivir esa presencia real.
Gracias a todos.
21/09/13 9:19 AM
  
Juana María
Estoy de acuerdo con que la envidia es el mayor pecado hace sufrir al inocente envidiado y enturbia toda la vida
21/09/13 12:24 PM
  
Lioner
Muchas gracias por su excelente artículo!! y a trabajar sobre esto y pedirle al Espiritu Santo la virtud para poder sacar la envidia de nuestros corazones.
Dios los bendiga en abundancia!!
21/09/13 4:45 PM
  
Alejandro de Tómas O. P.
Quiero hacer un comentario a Juan López
La envidia nunca puede ser Santa, la envidia siempre será pecado si admiras a compañeros que tienen valores y dices tu no tener y te sientes que les aplaudes y los valoras, eso no es "santa" envidia; eso, estimado Juanito, se llama CARIDAD y es la principal de las virtudes. y ese santo y sano sentimiento de admirar las virtudes de otras personas es la motivación que tuvieron los grandes santos. p ej. San Ignacio de Loyola después de leer la biografía de Sn. Francisco de Asís y de Snto. Domingo de Guzmán. los admiró y se dijo, si ellos lo hicieron... ¿por qué yo no? ¡yo lo tengo que hacer! y bajo esa motivación fundó la Compañía de Jesús.

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GM: muchísimas gracias por su conducente comentario.
21/09/13 7:42 PM
  
elizabeth
que hacertado este relato,mi hno menor me a envidiado toda su vida me ha hecho mucho daño fisico, moral y sicologico y en las dos veces que intento matarme pense en Abel y le pedi a Dios que me ayude a salir de esa situacion y como un milagro en esas dos oportunidades Dios puso su mano y sali con vida. me pase 30 años de mi vida tratando de entender porque tanta maldad hacia mi si yo lo amaba y con todo el dolor mi alma me aleje de su vida y ahi vi que era la envidia lo que causaba toda esa maldad hacia mi, es mi hno y siempre voy a perdonarlo. soy feliz hago el bien y sigo mi camino me lleno de amor y pensamientos y sentimientos buenos creo en Dios por sobre todas las cosas Y CREO QUE DONDE HAY AMOR EL MAL NO PUEDE ENTRAR. admiro la belleza que Dios creo para nosotros y escucho su voz sus palabras de amor que me dedica cada vez que lo necesito me da fuerza y su luz ilumina mi alma
21/09/13 11:11 PM
  
Isabel Jáuregui Mendieta
El peor pecado, actual es el egoísmo, la idolatría, el amor al dinero, que no nos permite compartir con el cristo sufriente, con el hermano necesitado, que no nos permite ser generosos y solidarios. Es por lo único y fundamental que si o no, se nos permitirá la entrada al Reino de Dios, al cielo, por haber tenido "misericordia". "Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber....Todo lo que se opone al amor es pecado y toda discusión al respecto, está demás!
22/09/13 12:07 AM
  
Germán
Catecismo de la Iglesia Católica:

"2540 La envidia representa una de las formas de la tristeza y, por tanto, un rechazo de la caridad; el bautizado debe luchar contra ella mediante la benevolencia. La envidia procede con frecuencia del orgullo; el bautizado ha de esforzarse por vivir en la humildad:

«¿Querríais ver a Dios glorificado por vosotros? Pues bien, alegraos del progreso de vuestro hermano y con ello Dios será glorificado por vosotros. Dios será alabado —se dirá— porque su siervo ha sabido vencer la envidia poniendo su alegría en los méritos de otros» (San Juan Crisóstomo, In epistulam ad Romanos, homilía 7, 5)"
22/09/13 12:45 AM
  
Isabel
Estoy en total acuerdo en que el pecado de la envidia es un pecado diabólico y diabólicamente extendido, capaz de hacer mucho daño.

Lo llevo sufriendo durante toda mi vida. Y curiosamente fue un sacerdote en mi ya lejana adolescencia el que me dijo que lo sufriría durante toda mi vida.
Desgraciadamente para mi, su opinión fue profética.

Pero gracias a Dios he aprendido a no perder la paz por ello. Sé reconocer a las envidiosas y envidiosos a la perfección, con lo cual ya me coge prevenida.


Un saludo.
22/09/13 1:17 AM
  
DOLORES PIN
Cuanto daño hace la envidia en nuestras vidas y que pena que a veces somos tan débiles que nos dejamos vencer del pecado.
Es a DIOS a quien le debemos encomendar nuestra vida para que sea el quien nos de la fuerza necesaria para vencer el pecado
22/09/13 1:30 AM
  
Orlando
Creo que la envidia es un sub producto del orgullo pues ese es el pecado base la caida de Adán. Y el más grave parece,pues aleja de buscar a Dios y de sentir su paternidad sobretodos los hombres,"hace llover sobre justos y pecadores, " hermanos solidarios en su fortuna o en su desgracia que de algun modo hemos de aceptar fraternalmente como nuestra.
22/09/13 6:14 AM
  
abuelajuana
Gracias por tu enseñanza.

Ninguno estamos libre de la envidia. Tenemos que rezar mucho para que Dios nos libre de ella, especialmente cuando la dizfrasamos de otros sentimientos.
22/09/13 2:52 PM
  
Ricardo de Argentina
No sólo el artículo está muy bueno sino también la zona de comentarios.
Al respecto quisiera comentar el comentario de Fray Alejandro, aunque sea un poco fuera de tema: llamar "santa envidia" a la Caridad es una muestra de la deriva semántica, peligrosísima, que se está dando en nuestro lenguaje. Y que lleva a confusiones lamentables, como bien lo describe Virginia Gristelli en su blog al referirse a la palabra "desgraciado". O como lo vemos todos los días en tantísimos casos, como el de las "mentiras piadosas", que de mentiras tienen mucho y de piadosas, nada.
22/09/13 4:16 PM
  
Mischa Strogonoff
Me encantó su artículo,Germán. Debo meditarlo, hacerme profundos cuestionamientos y ver en qué me es aplicable y qué tengo que hacer yo. Muchas gracias.
23/09/13 1:09 AM
  
Graciela
gracias por esta catequesis, Germán,creo que nos cuesta mas entre nosotros no caer en los pecados capitales , que a los paganos. Re leyendo los comentarios, siempre esta el que sabe mas que el de arriba y quiere hacerse notar. Asi pasa en las comunidades, si un hermano tiene mas carismas ,lo crucifican........


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GMl: Así es Graciela, fíjese el comentario que una señora dejó en mi página de Facebook: "tienes toda la razón el peor pecado es la envidia y la soberbia. hay que trabajar mucho en cada uno, no te parece? Hablamos y escribimos a veces cosas que no vivimos y practicamos".
23/09/13 1:58 AM

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