Más solidaridad en Europa

Juan Pablo II estableció unos grandes criterios para el futuro cristiano del viejo continente, poniendo el acento en la importancia decisiva de la caridad, es decir, la solidaridad. Este espíritu, hondamente cristiano, se plantea de modo particular en tres campos: la sociedad, la familia y el trabajo.

A nadie se le oculta el fenómeno del incremento de la soledad en una sociedad cada vez más masificada. Y es paradójico que el progreso científico y económico ha caminado más hacía el individualismo que hacía la solidaridad. Esto ocurría a mitad del siglo XX.

Décadas después, el avance la globalización despertó los impulsos nacionalistas. Un caso reciente lo sintetiza el comentario de la vicepresidenta del gobierno de Bélgica en una entrevista publicada, en la que dice: “donc, oui, il faut se préparer a la fin de la Belgique” (“hay que prepararse para el fin de Bélgica). Sin entrar en valoraciones políticas ni en las razones del secesionismo flamenco, lo cierto es que la sociedad europea tiene déficit de solidaridad.

Hay que interpelar la conciencia de los creyentes para construir una comunidad solidaria en la esperanza, preocupada por salvaguardar la dignidad del hombre en las relaciones económicas y sociales. Este servicio al hombre en la sociedad, exige recordar la verdad sobre el matrimonio y la familia, insistiendo en que hay que entender la familia como una íntima comunión de vida y amor, abierta a la procreación de nuevas personas.

Por último solidaridad en el campo de las relaciones laborales. Estamos observando, no solo en España sino también en países de nuestro entorno como Francia, Gran Bretaña, Italia, ha entrado en grave crisis el “Estado de bienestar”, producida por el descenso de la natalidad. En la solución a esta crisis, además de leer con detenimiento la doctrina social de la Iglesia, lo que no pueden hacer los cristianos, es actuar como si el trabajo fuera una mercancía llamada “recursos humanos”.

José María Solanes

1 comentario

  
Carlos Díaz
Esta frase lo engloba todo: "Este espíritu, hondamente cristiano, se plantea de modo particular en tres campos: la sociedad, la familia y el trabajo". Muy de acuerdo con ud.

Crux ave spes unica!
25/09/10 7:59 PM

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