Fiestas de San Fermín, bacanal repugnante y sumidero de depravación
Los hijos de satanás y su perverso plan de ingeniería social anti católica saben perfectamente que si prohibiesen las fiestas religiosas populares en España ello provocaría una reacción del pueblo español en defensa de las fiestas y sus tradiciones. El alma noble del pueblo español (lo que queda de él) embiste como un toro bravo contra cualquier ofensa directa a la Virgen, al Cristo o al Santo Patrón.
Por eso, en sus planes dañinos, no quieren prohibirlas directamente, sino desnaturalizarlas y depravarlas. Para disimular su plan sibilino tienen que permitir ciertas manifestaciones externas de fervor popular mientras degradan el alma de los jóvenes, y no tan jóvenes, con la incitación a la fiesta mundana y al desenfreno absoluto, donde siempre desfilan en exceso las drogas, el alcohol, el sexo y la podedumbre de costumbres en general.
Sí señores, entérense bien, si piensan que son ideas conspiranoicas, contemplen como se han derruido la fe y las costumbres en España en las últimas décadas. No hace falta ser un observador especialmente minucioso para contemplar de un plumazo el desolador panorama.
Degradar a la juventud no es algo nuevo, recordemos por ejemplo lo que hizo el socialista Tierno Galván hace años desde el balcón del ayuntamiento madrileño, invitando a los jóvenes a colocarse, lo que provocó gran escándalo en aquella época. Hoy en día ya nada escandaliza y nadie necesita la incitación al vicio, pues es algo ya desgraciadamente connatural en nuestra sociedad pervertida.

El P. Antonio Gómez Mir nos acerca al pensador Juan Donoso Cortés, un gran intelectual español del siglo XIX, considerado el perfecto teórico de la contrarrevolución, un gran flagelo del liberalismo y un hombre con visión de futuro, intuyendo muchas de las grandes lacras de la modernidad y las democracias liberales.
El poeta toledano D. Rafael Molina Ortega escribió varios sonetos dedicados al Sagrado Corazón de Jesús y quiere compartirlos con ustedes.
Erasmo de Rotterdam fue un escritor humanista renacentista de mucha influencia y admirado por grandes personajes de su tiempo como el mismo emperador Carlos V. Siendo recomendable alguna obra suya como el Enquiridión habría que preguntarse si se puede considerar un pensador católico sólido y de referencia.