
El riojano Luis de la Fuente Castillo dirige con éxito la selección española desde el año 2022. Como seleccionador de la absoluta, se proclamó campeón de la Eurocopa 2024 y de la Liga de Naciones de la UEFA 2022-2023. Previamente había sido entrenador de las selecciones españolas sub-19, sub-21 y sub-23. Es el primer entrenador en la historia del fútbol español en ganar la Eurocopa en tres categorías diferentes (sub-19, sub-21 y absoluta), un hito al alcance de muy pocos en el fútbol mundial. Antes como jugador había ganado 2 Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa con el Athletic Club de Bilbao y había jugado en el Sevilla y el Alavés.
Además de sus éxitos deportivos y de su valía a nivel humano, es una persona muy querida, se encuentra en una forma física envidiable, pero lo más importante para una página católica es que ha manifestado públicamente su fe católica. Cuando le preguntaron si era supersticioso respondió que no, que el ante todo creía en Dios.
Me hizo ilusión entrevistarle, incluso antes de que consiguiese la Eurocopa, pero créanme que no ha sido fácil. Luis además de atender a medios de todo el mundo, es un trabajador incansable y no ha sido fácil encontrar un hueco y finalmente dos años después se ha podido conseguir.
¿Cuáles son los motivos por los que es usted católico?
Se trata de una elección personal. Obviamente libre y personal. Es verdad que yo provengo de una familia católica donde ya tenía unas bases, unos principios y unos valores. Luego con el paso del tiempo, con la llegada de mi madurez voy reforzando y me voy convenciendo de que verdaderamente es lo que necesito en mi vida y lo que quiero ser.
¿Por qué la fe no se puede imponer, como mucho proponer y es ante todo un acto libre?
Sí es justo lo que se estaba diciendo antes, mi elección es libre. Por supuesto que no se puede imponer. Esto es una elección libre y personal de cada uno. Y lo que hay que hacer es respetar las elecciones que cada uno elija en cuanto a la elección de credos y creencias pues debemos respetarnos todos. Debemos exigir que se nos respete a los que creemos. También a quienes piensan de otra manera o profesan otra fe distinta a la nuestra. En este caso, yo soy católico y esa es mi opción, como la de otros es no querer abrazar otra creencia, o no tener ninguna y ser agnósticos, o ateos o lo que sea. En esa relación de respeto es donde tenemos que movernos todos. Debemos respetar a los demás y exigir ese respeto para nosotros.
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