¡Despierta pueblo católico de España!
El comienzo de año es terreno virgen para sembar nuevos propósitos y depositar la fértil semilla de nuevas ilusiones. Este año me ilusiona especialmente que despierte el catolicismo de España.
Me van a permitir empezar con los preciosos versos del poema Yo llamo al toro de España de Miguel Hernández. Este precioso llamamiento al toro bravo de España a salir de su letargo siempre me llamó la atención, especialmente cuando fue lema incesante de un conocido canal de televisión. Una arenga bravía que enardece el alma dormida del pueblo español y de los amantes de la fiesta nacional.



Son legión los ciudadanos españoles, neopaganizados e infantilizados, que no sólo han renunciado al sentido trascendente del catolicismo, que constituye la esencia de España, sino también al pensar y al mismo sentido común, en frase de Jaime Balmes, el menos común de los sentidos.
Tal vez el nombre de Juan Manuel de Rosas no diga gran cosa hoy en día a la mayoría de los españoles pero en Argentina es un nombre que todavía hoy no deja indiferente a nadie. Se trata de una de las mayores figuras de la historia de la nación argentina desde su independencia de España a principios del siglo XIX. No dudó en desafiar, con cierto éxito a las potencias europeas más poderosas de la época, Gran Bretaña y Francia en defensa de los intereses de su Patria. Sincero católico, puede ser considerado como una referencia no solo para su patria, sino para toda la Hispanidad. Fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre 1829 hasta su derrocamiento en 1852, cargo que en aquel momento venía a equivaler al de presidente de Argentina. Su importancia en la historia de la nación austral es tanta que en Argentina a aquel período se le conoce como la época de Rosas.





