De la calle al mundo laboral gracias a la Adoración Perpetua: El milagro de una parroquia de Badalona

El P. Felipe Simón Muñoz nació en Sabadell en noviembre de 1972. Estudió en el seminario de Barcelona y fue ordenado sacerdote hace 20 años, desde entonces ha tenido varias experiencias pastorales en distintas parroquias de la ciudad condal. Desde 2010, desarrolla su labor en la parroquia badalonesa de San Sebastián, en el barrio de Pomar.
La Parroquia de San Sebastián de Pomar, en Badalona, demuestra que la verdadera promoción humana nace del Sagrario. El P. Felipe nos detalla en esta entrevista el milagro de la cooperativa Con+Pasión, un proyecto que en este año 2026 cuenta ya con 23 trabajadores. La capilla de Adoración Perpetua sostiene espiritualmente cada taller bajo la máxima benedictina del Ora et labora.
¿Cómo nació la cooperativa de la parroquia de San Sebastián de Badalona y con qué objetivos?
La cooperativa Con+Pasión nació en 2022 como consecuencia natural de un camino que había comenzado muchos años antes en torno a la parroquia de San Sebastián de Pomar, en Badalona.
Primero conocimos a personas que atravesaban situaciones muy difíciles, algunas de ellas viviendo en la calle. Después intentamos atender sus necesidades más inmediatas, acompañarlas y, cuando era necesario y posible, facilitarles un lugar donde vivir a través de los proyectos desarrollados por la Fundación Domus Misericordiae Sant Josep. Pero nos dimos cuenta de que faltaba algo fundamental: el trabajo.
Puedes dar de comer a una persona, ayudarla materialmente e incluso facilitarle un techo, pero para reconstruir verdaderamente su vida necesita recuperar su autonomía, sentirse útil y poder vivir de su propio trabajo. La cooperativa nació precisamente para cerrar ese círculo: acogida, acompañamiento, vivienda cuando es necesaria y, finalmente, una oportunidad laboral digna.
Es importante distinguir las tres realidades. La Parroquia San Sebastián de Pomar es la comunidad cristiana y el núcleo espiritual donde ha nacido buena parte de esta experiencia. La Fundación Domus Misericordiae Sant Josep desarrolla diferentes proyectos sociales y asistenciales. Y la Cooperativa Con+Pasión es una entidad de trabajo cuya finalidad es generar actividad económica y puestos de trabajo reales.
Nuestro objetivo no es simplemente crear empleos. Queremos ofrecer un entorno estable y comunitario en el que una persona pueda recuperar sus capacidades, descubrir talentos, adquirir responsabilidades y reconstruir progresivamente su vida.
¿Qué diferentes actividades se realizan en la misma?
La cooperativa ha ido creando diferentes líneas de actividad porque entendemos que para generar empleo necesitamos producir, prestar servicios y conseguir que esos proyectos sean económicamente sostenibles.
Comenzamos especialmente con Salvia Vera, dedicada a la fabricación artesanal de jabones y productos relacionados con la cosmética natural. Posteriormente se fueron incorporando otras áreas de trabajo: FilGod, relacionada con el textil, la confección y determinados productos y ornamentos; Bigger Things, dedicada al merchandising y a diferentes productos personalizados; y Sabe a Gloria, nuestra línea vinculada a la alimentación, repostería, elaboración de productos y servicios gastronómicos.
Intentamos realizar dentro de nuestros propios talleres todos aquellos procesos que podemos asumir. Cuanto más trabajo podamos realizar nosotros mismos, más posibilidades tenemos de mantener los actuales puestos de trabajo y de incorporar a nuevas personas.
Detrás de cada jabón, de cada producto textil, de cada encargo, de cada alimento elaborado o de cada servicio prestado hay personas trabajando. Eso es lo verdaderamente importante.
¿Cómo ha dinamizado la vida de la parroquia?
La existencia de la Fundación y posteriormente de la cooperativa ha contribuido mucho a dinamizar la vida parroquial, aunque debemos insistir en que son entidades distintas.
La parroquia no se limita a ser el lugar donde se celebra la Misa. Se ha ido convirtiendo en una verdadera comunidad de vida cristiana en la que existen la Adoración, la catequesis, el catecumenado de adultos, retiros y grupos de oración, actividades formativas, voluntariado y distintos apostolados.
Alrededor de ella se encuentran personas de procedencias y circunstancias muy diferentes. Hay feligreses, trabajadores de la cooperativa, voluntarios, personas atendidas por la Fundación y personas que se acercan simplemente buscando ayuda o compañía.
Una de las experiencias más hermosas es contemplar cómo algunas personas que inicialmente llegaron necesitando ayuda, pasado el tiempo y después de reconstruir su vida, pueden convertirse ellas mismas en personas que ayudan a otros.
Eso cambia completamente la dinámica de una comunidad parroquial. Ya no existe solamente quien da y quien recibe. Todos podemos necesitar ayuda alguna vez y todos podemos aportar algo a los demás.
¿Cómo se ha ido consolidando y creciendo con los años?
Todo ha ido creciendo progresivamente, respondiendo a necesidades concretas.
No existía desde el primer día un gran proyecto perfectamente diseñado. Primero vimos una necesidad y tratamos de responder a ella. Después apareció otra.
Cuando comenzamos a conocer de cerca la realidad de las personas sin hogar comprendimos que no bastaba con entregar comida. Había que acercarse a ellas, conocerlas, escucharlas y mantener una relación continuada. De ahí fue desarrollándose el Apostolado San Alberto Hurtado.
Después comprobamos que algunas personas deseaban sinceramente abandonar la calle, pero necesitaban una vivienda y un acompañamiento estable. Se desarrollaron entonces otros proyectos a través de la Fundación.
Finalmente comprendimos que vivienda, alimentación y acompañamiento tampoco eran suficientes si la persona no tenía una posibilidad real de trabajar. Así nació la cooperativa.
Desde entonces Con+Pasión ha ido consolidándose y creciendo. En 2026 contamos ya con 23 trabajadores dados de alta en la Seguridad Social. Es una cifra importante para nosotros porque estamos hablando de empleos reales, cotización, salario y responsabilidades laborales.
Nuestro criterio ha sido crecer de manera sostenible. Si conseguimos aumentar nuestra actividad económica, queremos que ese crecimiento permita consolidar los puestos existentes y, cuando sea posible, incorporar a nuevas personas.
¿Qué importancia ha tenido la adoración como sostén espiritual de todo?
Ha sido fundamental. La Adoración es, en buena medida, el corazón espiritual de todo este proyecto.
La capilla de Adoración Perpetua, abierta desde 2015, permite mantener permanentemente al Señor en el centro de la vida de la comunidad.
Nuestra actividad puede llegar a ser intensa. Hay problemas laborales, económicos, familiares y personales; situaciones humanas muy complejas; decisiones difíciles; personas que recaen; otras que avanzan lentamente; momentos de alegría y también momentos de cansancio.
Necesitamos un lugar donde llevar todo eso.
La Adoración permite poner delante del Señor nuestras preocupaciones, las personas a las que intentamos ayudar y también nuestras propias limitaciones. Es fuente de discernimiento, fortaleza y consuelo.
Por eso nos sentimos muy identificados con el principio benedictino de ora et labora. Oración y trabajo no deberían ser dos mundos separados. Intentamos que el trabajo pueda convertirse también en espacio de servicio, responsabilidad, fraternidad y santificación.
Sin esa dimensión espiritual probablemente sería muy difícil explicar la continuidad de todo lo que se ha ido construyendo.
¿Cuáles son las últimas novedades que han implementado?
La principal novedad es precisamente el crecimiento y consolidación de la propia cooperativa.
En 2026 hemos alcanzado los 23 trabajadores en alta en la Seguridad Social, manteniendo y desarrollando las distintas líneas productivas.
Estamos potenciando especialmente la diversificación de actividades: los productos artesanales, el textil, la personalización y merchandising y, cada vez más, la alimentación y los servicios vinculados a Sabe a Gloria.
La idea es sencilla: necesitamos crear productos y servicios que tengan mercado porque el futuro de la cooperativa depende de su capacidad para trabajar y generar sus propios recursos.
Queremos que quien compra nuestros productos lo haga también porque son buenos productos, están bien realizados y responden a una necesidad. Naturalmente, detrás existe además una finalidad social muy importante.
Cada nuevo cliente, cada encargo y cada nuevo servicio contribuye directamente a mantener empleo y a hacer posible que en el futuro puedan incorporarse otras personas.
¿A cuántas personas atienden?
Aquí conviene distinguir nuevamente las diferentes realidades.
La Cooperativa Con+Pasión cuenta actualmente, en 2026, con 23 trabajadores dados de alta en la Seguridad Social.
Además, contamos con más de 60 voluntarios que colaboran puntualmente en diferentes actividades relacionadas con nuestro entorno y que, entre otras tareas, llevan adelante el Apostolado San Alberto Hurtado.
Cada quince días, los viernes, estos voluntarios preparan en Badalona bolsas con bocadillos, comida y artículos de higiene y limpieza personal que después distribuyen entre personas sin techo en diferentes lugares de Barcelona.
Pero no queremos que esa actividad se limite a entregar una bolsa.
Probablemente lo más importante sea acercarse a las personas, hablar con ellas, escuchar cómo están, conocer sus problemas y mantener una relación humana.
Una persona que vive en la calle necesita alimentación e higiene, naturalmente, pero necesita también que alguien la mire, la llame por su nombre, le pregunte cómo está y le recuerde que sigue siendo una persona con toda su dignidad.
Por eso preferimos hablar de acompañamiento y no únicamente de reparto de alimentos.
¿Cómo la acogida y vida comunitaria les ayuda a mejorar como personas y como cristianos?
La vida comunitaria ayuda a romper uno de los grandes problemas que encontramos en muchas situaciones de exclusión: la soledad.
Una persona puede recibir ayudas económicas, comida o alojamiento y continuar profundamente sola.
Todos necesitamos pertenecer a algún lugar, sentirnos queridos y comprobar que nuestra presencia importa a otras personas.
La convivencia y el trabajo cotidiano ayudan a recuperar hábitos y capacidades que en ocasiones se habían perdido: puntualidad, responsabilidad, perseverancia, confianza, convivencia, respeto, capacidad de aceptar una corrección y también capacidad de ayudar a otros.
Como cristianos descubrimos además algo esencial: que la caridad no consiste solamente en dar cosas.
La verdadera caridad obliga a acercarse al otro, escucharle, tener paciencia y compartir parte de su camino.
Y se produce una transformación especialmente significativa cuando quien un día necesitó ayuda comienza posteriormente a ayudar a otros. Deja de contemplarse a sí mismo exclusivamente como alguien necesitado y descubre que también tiene capacidades, experiencia y algo que ofrecer.
¿Por qué están dispuestos a acoger a toda persona que lo necesite?
Porque para nosotros lo primero es la persona.
Es muy fácil definir a alguien por el problema que tiene: drogadicto, alcohólico, persona sin hogar, parado, inmigrante, persona con problemas familiares…
Pero ninguna persona puede quedar reducida a una etiqueta.
Su situación actual explica una parte de su vida, pero no determina necesariamente su futuro.
Nuestra experiencia nos ha demostrado que detrás de situaciones aparentemente desesperadas puede existir una extraordinaria capacidad de reconstrucción. Pero alguien tiene que confiar primero.
Hay personas que necesitan una segunda oportunidad. Algunas necesitan una tercera. Cada historia es distinta.
Acoger tampoco significa aceptar cualquier comportamiento ni eliminar la responsabilidad personal. Precisamente porque creemos en la dignidad de las personas creemos también en su capacidad para asumir responsabilidades.
Queremos acompañarlas para que puedan ponerse nuevamente en pie.
Actividades todas ellas que se canalizan a través de distintos proyectos como San Charbel contra la soledad no deseada y para dignificar la vida de los mayores.
Y nuestra motivación última es cristiana: en cada persona que atraviesa una situación de sufrimiento intentamos reconocer a un hermano.
¿Qué cambios de vida le han llamado más la atención?
Hemos conocido transformaciones realmente impresionantes.
Algunas de ellas han sido explicadas públicamente, como el caso de Marius, que pasó por circunstancias personales muy difíciles, incluyendo las drogas y la vida en la calle, hasta iniciar un proceso de recuperación que terminó llevándole al trabajo y a convertirse en una persona fundamental dentro de la actividad de la cooperativa.
Pero hay otros cambios que quizá nunca aparecerán en un periódico.
Personas que vuelven a trabajar después de años sin hacerlo. Personas que recuperan hábitos de vida. Personas que consiguen dejar determinadas dependencias. Personas que recuperan la relación con su familia. Personas que descubren nuevamente su dignidad. Y también personas que encuentran o recuperan la fe.
A mí me llama especialmente la atención cuando alguien deja de preguntarse únicamente quién puede ayudarle y empieza a preguntarse a quién puede ayudar él.
Ese cambio es extraordinario.
Significa que la persona ya no se percibe exclusivamente desde sus heridas o dificultades. Ha descubierto que también posee capacidades, que puede ser útil, que puede trabajar y que puede convertirse en apoyo para otros.
¿Cómo se puede colaborar en la cooperativa?
Hay muchas maneras de colaborar.
La primera, desde nuestra perspectiva cristiana, es rezar por las personas que forman parte de este proyecto y por quienes atraviesan graves dificultades.
También contamos con más de sesenta voluntarios que colaboran puntualmente en diferentes necesidades y apostolados. Una parte muy importante de ese voluntariado hace posible el trabajo del Apostolado San Alberto Hurtado, que cada quince días sale al encuentro de las personas sin techo en Barcelona.
Otra manera fundamental de colaborar con la cooperativa es comprar sus productos o contratar sus servicios (www.conmaspasion.es).
Esto es muy importante porque no queremos fundamentar la cooperativa exclusivamente en donativos. Queremos trabajar.
Cuando una persona compra nuestros productos de Salvia Vera, encarga un trabajo de FilGod o Bigger Things, adquiere productos de Sabe a Gloria o contrata alguno de nuestros servicios, está haciendo posible mantener puestos de trabajo.
No se trata solamente de entregar una ayuda económica. Se está comprando el fruto del trabajo realizado por una persona.
Naturalmente, también son muy importantes quienes colaboran aportando materiales, maquinaria, conocimientos profesionales, contactos comerciales o recursos económicos cuando existen necesidades concretas.
Nuestro objetivo final puede resumirse en una idea: que quien un día necesitó recibir ayuda pueda recuperar progresivamente su autonomía y llegue incluso a convertirse en alguien capaz de ayudar a otros.
Por Javier Navascués
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