Thomas Edwards (AdVaticanum): "Suprimir la misa en latín es un suicidio eclesiástico que debe parar"

Advaticanum es un portal digital de noticias, análisis y opinión especializado en la actualidad del Vaticano, el pensamiento de la Iglesia Católica y el papel de la fe en el mundo moderno.
Su director, el periodista Thomas Edwards, es británico y colabora de forma habitual con influyentes publicaciones del ámbito católico y conservador anglosajón, como la revista británica The Spectator y el periódico The Catholic Herald.
¿Cómo nació el sitio web AdVaticanum y cuáles son sus objetivos?
Nacimos del deseo de dar voz al movimiento tradicionalista dentro de la Iglesia. Nos describiríamos más bien como cercanos al tradicionalismo, en lugar de ser un simple portavoz del movimiento. No obstante, queremos ofrecer noticias e informes serios para este creciente movimiento eclesiástico y cultural dentro del catolicismo.
¿Con qué equipo de redactores cuentan y en dónde focalizan su interés?
La cobertura periodística sobre el terreno es esencial para nosotros. Tenemos presencia a tiempo completo en el Vaticano, incluyendo la Sala Stampa (la Oficina de Prensa de la Santa Sede). Junto a esto, contamos con presencia en los Estados Unidos, informando sobre lo que consideramos uno de los principales campos de batalla para el futuro de la Iglesia.
También viajamos constantemente por todo el mundo a eventos católicos que afectan a la vida de la Iglesia. Por ejemplo, en julio llevamos a un equipo de seis personas a las consagraciones episcopales de la FSSPX. Transmitimos las ceremonias en directo y realizamos una amplia cobertura durante todo el fin de semana.
¿Hasta qué punto es una gran responsabilidad informar con rigor sobre todo lo relacionado con la Santa Sede?
La Santa Sede está en el centro de la Santa Madre Iglesia y, por lo tanto, debe ser tratada con gran respeto en todos los asuntos. Hemos visto el inmenso valor del periodismo católico durante los últimos 20 años. La voz de los laicos se ha vuelto cada vez más importante para garantizar la transparencia y permitir que la verdad prevalezca en toda la Iglesia.
Una cosa que el catolicismo hace bien, quizás más que cualquier otra fe, es que podemos pedir cuentas a nuestros líderes mientras mantenemos el respeto por su cargo. Informar con rigor es esencial para lograrlo.
¿Cuál es su balance de estos primeros meses?
Lo hemos disfrutado enormemente. Nuestro trabajo audiovisual ha sido particularmente gratificante. En julio recibimos un millón de visitas en YouTube, un gran hito para alcanzar en solo nuestro tercer mes completo de funcionamiento.
Queremos seguir publicando contenido católico sólido, combinando el periodismo sobre el terreno con reportajes exclusivos y análisis profundos sobre la Iglesia.
¿Qué tipo de artículos han alcanzado mayor relevancia hasta la fecha?
Hablar directamente con los líderes de la Iglesia ha resultado especialmente valioso. Hemos tenido el privilegio de publicar entrevistas exclusivas con algunas de las voces conservadoras más conocidas de la Iglesia, como el obispo Athanasius Schneider, el obispo Rob Mutsaerts, el obispo Marian Eleganti y el obispo Dominique Rey.
Además de esto, hemos publicado numerosas entrevistas con cardenales, entre ellos el cardenal Timothy Radcliffe, el cardenal Jaime Spengler y el cardenal Angelo Bagnasco, así como una serie de conversaciones públicas y privadas (off the record) durante el consistorio de junio.
¿Por qué uno de sus pilares es la defensa del vetus ordo litúrgico?
A pesar de toda la atención que ya recibe, sería imposible no mencionar la liturgia tradicional. Necesitamos desesperadamente una resolución que permita promover y fomentar el rito antiguo.
Este rito ofrece una enorme esperanza para las futuras generaciones de católicos porque cuenta con una gran asistencia y es muy querido por los católicos más jóvenes. Si la Iglesia no aborda esto, corre el riesgo de aplastar parte del renacimiento católico y una de sus mayores fuentes de esperanza para el futuro. La continua supresión de la misa tradicional en latín es una forma de suicidio eclesiástico que tiene que parar.
¿Existe la opción de suscribirse en varios idiomas?
No por el momento, aunque es algo que podríamos considerar en el futuro. Queremos que la gente lea AdVaticanum en todo el mundo, y ha sido un placer particular ver a tantos lectores de países hispanohablantes interesarse por nuestro trabajo. Quizás sea algo sobre lo que debamos tomar medidas.
Por Javier Navascués
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Con el debido respeto, basta con poner los datos sobre la mesa para constatar que hablar de un «renacer católico» frente a un «suicidio litúrgico» es un ejercicio de pirotecnia verbal. Se manipula el lenguaje creando falsos contrastes sobre cifras puramente residuales.
Llamar «renacer» a crecimientos ínfimos dentro de un universo de 1,422 millones de católicos resulta cómico. Mientras tanto, en continentes como el africano —donde el Novus Ordo Missae se ha abrazado de forma prácticamente unánime y en total libertad— los seminarios están llenos, la vida litúrgica rebosa vitalidad y la salud doctrinal es envidiable. Si a un fenómeno marginal se le llama «resurgimiento», ¿cómo habría que calificar a la Iglesia conciliar?
La realidad es incómoda: desde 1970, la Iglesia del Novus Ordo ostenta una avalancha incontestable de frutos sobrenaturales: multitud de mártires, beatos, santos canonizados con milagros rigurosamente examinados, prodigios eucarísticos y revelaciones privadas aprobadas por la Santa Sede. Frente a esta apisonadora de gracia, ¿qué presentan los altares del Vetus Ordo o de la FSSPX tras medio siglo de historia? Cero. Ni una sola canonización, ni un milagro probado, ni un solo signo validado por el Cielo. Nada.
Semejante asimetría es demoledora. Para sostener su relato, la facción tradicionalista necesita una gimnasia mental desesperada: deben descartar cada milagro como un espejismo y cada santo conciliar como un error burocrático. Admitir la evidencia equivaldría a reconocer que Dios lleva cincuenta años firmando con hechos precisamente lo que ellos rechazan. Pero claro, el coste psicológico de admitir que el mapa estaba mal trazado es prohibitivo cuando ya has invertido media vida en la trinchera.
De ahí que su reacción instintiva ante el arrinconamiento intelectual sea el ruido, la irritación y ese frenesí neurótico tan típico de las redes sociales. El pánico a que la realidad destruya el mito se disfraza de celo abrasador y deseo compulsivo de tener la última palabra. Debe de ser agotador vivir en la paradoja de creerte el «único remanente fiel» mientras ves que el Cielo se empeña en repartir sus bendiciones en el patio de al lado. Solo queda desearles paz y que Dios los libre del cansancio de querer llevar siempre la razón.
Señor Thomas Edwards, ante los hechos fehacientes de los últimos cincuenta años, le formulo estas cuestiones directas y le ruego si tiene a bien contestar cuando buenamente pueda :
Sobre las revelaciones marianas y el rito ordinario:
Si el Novus Ordo fuera un rito menos agradable al Cielo o de menor valor espiritual que el Vetus Ordo, resulta teológicamente imposible explicar el mensaje de la Santísima Virgen en las apariciones y revelaciones privadas aprobadas tras el Concilio (como Akita o San Nicolás). En ellas, María invita incansablemente a acudir a la Eucaristía y a la Misa diaria. Dado que la inmensa mayoría de los fieles solo tenía y tiene acceso al rito ordinario, ¿sostiene usted que la Madre de Dios nos envía a un culto de "segunda categoría" o menos grato a Dios? Afirmar eso exige la aberración de acusar a la Virgen de conducir a sus hijos hacia un altar defectuoso. ¿Cómo justifica este mandato mariano hacia la Misa ordinaria?
Sobre la hermenéutica de la Gracia y los milagros eucarísticos:
Existe una continuidad sobrenatural innegable sobre el altar del Novus Ordo, donde la Santísima Trinidad sigue manifestando milagros eucarísticos comprobados por la ciencia y ratificados por la Iglesia (como Buenos Aires o Sokółka etc). Frente a esta efusión constante de Gracia en el rito ordinario, el recuento de prodigios eucarísticos exclusivos en altares del Vetus Ordo desde 1970 es un CERO absoluto. Dios confirma la verdad mediante signos divinos: si la Misa ordinaria agradara menos al Cielo, el Señor no concentraría sobre ella su firma milagrosa en una continuidad sobrenatural con siglos como el VII o el XIV etc donde tambien se realizaban milagros eucaristicos. ¿Por qué Dios respalda de forma tan abrumadora al Novus Ordo si fuera inferior?
Sobre los frutos del Espíritu (santidad, milagros y martirio):
El árbol se reconoce por sus frutos. La Iglesia diocesana que celebra el Novus Ordo es la única que continúa engalanándose con venerables, beatos, mártires que derraman su sangre al pie del altar —como el P. Jacques Hamel— y santos canonizados como Carlo Acutis, cuyas causas exigen dobles milagros de curación verificados por la ciencia. Por el contrario, no existe un solo mártir ni un solo santo canonizado por el hecho de celebrar o asistir al Vetus Ordo en estos últimos 50 años. ¿Cómo explica que el Espíritu Santo siga glorificando con martirios y milagros a la Iglesia del rito ordinario?
Sobre la falsa noción de «renacer católico»:
Muchos afirman que el pequeño repunte residual y muy minoritario de asistencia a la Misa en latín representa el verdadero «renacer de la fe». Sin embargo, ¿cómo calificaría usted la verdadera avalancha de signos sobrenaturales que el Cielo ha derramado desde 1970 sobre el Novus Ordo? Si a un fenómeno sociológico minoritario lo llaman «renacimiento», ¿qué nombre le da a las constantes llamadas marianas a la Misa ordinaria y a la profusión de milagros eucarísticos con los que Dios ratifica la fe en las parroquias de todo el mundo?
TRADUCIDO------------------------------------
Mr. Thomas Edwards,
In light of the demonstrable facts of the last fifty years, I would like to put the following direct questions to you, and I would be grateful if you would answer them when you have the opportunity:
Regarding Marian revelations and the Ordinary Form:
If the Novus Ordo were a rite less pleasing to Heaven or of lesser spiritual value than the Vetus Ordo, it would be theologically impossible to explain the message of the Blessed Virgin in the approved apparitions and private revelations that have taken place since the Council (such as Akita or San Nicolás). In these revelations, Mary repeatedly urges the faithful to attend the Eucharist and daily Mass. Given that the overwhelming majority of the faithful had, and still have, access only to the Ordinary Form, are you claiming that the Mother of God is sending us to a form of worship that is somehow “second-rate” or less pleasing to God? To assert this would require the absurdity of accusing the Virgin of leading her children towards a defective altar. How do you reconcile this Marian call to attend the Ordinary Form of the Mass?
Regarding the theology of Grace and Eucharistic miracles:
There is an undeniable supernatural continuity at the altar of the Novus Ordo, where the Most Holy Trinity continues to manifest Eucharistic miracles that have been scientifically investigated and recognized by the Church (such as Buenos Aires and Sokółka, among others). In the face of this continual outpouring of Grace in the Ordinary Form, the number of Eucharistic prodigies exclusively associated with Vetus Ordo altars since 1970 is an absolute ZERO. God confirms the truth through divine signs: if the Ordinary Form of the Mass were less pleasing to Heaven, the Lord would not place His miraculous signature upon it with such remarkable supernatural continuity with the centuries — such as the seventh or fourteenth centuries, when Eucharistic miracles were likewise reported. Why does God so overwhelmingly confirm the Novus Ordo if it were supposedly inferior?
Regarding the fruits of the Spirit (holiness, miracles and martyrdom):
The tree is known by its fruits. The diocesan Church that celebrates the Novus Ordo is the one that continues to be adorned with venerables, blesseds, and martyrs who shed their blood at the foot of the altar — such as Father Jacques Hamel — as well as canonized saints such as Carlo Acutis, whose causes require two medically verified miracles of healing. By contrast, there is not a single martyr or a single canonized saint, over these last fifty years, whose distinction is connected to celebrating or attending the Vetus Ordo. How do you explain the fact that the Holy Spirit continues to glorify the Church of the Ordinary Form through martyrdoms and miracles?
Regarding the false notion of a “Catholic rebirth”:
Many claim that the small, residual and very minority resurgence in attendance at the Latin Mass represents the true “rebirth of the faith.” Yet how would you describe the genuine avalanche of supernatural signs that Heaven has poured out upon the Novus Ordo since 1970? If a minority sociological phenomenon is called a “rebirth,” what name would you give to the constant Marian calls to attend the Ordinary Form and to the profusion of Eucharistic miracles through which God confirms the faith in parishes throughout the world?
Hay otra cuestión de alcance que me gustaría preguntar al SR Thomas:
Jamás en la historia de la Iglesia se ha vivido una oleada de conversiones de nada menos que de tantos obispos anglicanos al catolicismo (tras 1970):
Entre los nombres más destacados de esta lista histórica de obispos anglicanos que cruzaron el Tíber encontramos a figuras de primer nivel como Graham Leonard (quien fue obispo de Londres), Richard Chartres, John Broadhurst (obispo de Fulham), Andrew Burnham (obispo de Ebbsfleet), Keith Newton (obispo de Richborough), Edwin Barnes (obispo de Richborough), David Silk (obispo de Ballarat), Paul Richardson (obispo de Athelstan), Michael Nazir-Ali (obispo de Rochester) y, más recientemente, Jonathan Goodall (obispo de Ebbsfleet) e incluso Richard Pain (obispo de Monmouth en Gales).
A mi esto me parece una maravilla inédita en la Iglesia Católica que está pasando desapercibida, ¿por qué? Porque al igual que el martirio la Gracia de la Conversión es un Don de Dios, y todas estas conversiones de estos obispos anglicanos de primer nivel a la Madre iglesia es un hecho querido y ejecutado por Dios.
Que todas estas conversionas hayan ocurrido en los últimos años, en la época del post concilio y que estos ex obispos anglicanos están celebrando bajo las rúbricas del novus ordo missae es algo que debería dejar temblando a todos los cismáticos en general y muy en especial a los vehementes tradis que califican el novus ordo missae como misa protestante, misa masónica etc
Pero hay un dato aún más demoledor: ¡ni uno solo de estos obispos convertidos decide integrarse en grupos o sociedades que celebran el Vetus Ordo! Absolutamente todos abrazan la Iglesia diocesana de Roma y su rito ordinario.
¿Cómo explica usted, señor Edwards, que el Espíritu Santo atraiga a la cúpula del anglicanismo a la Madre Iglesia a través del Novus Ordo mientras ni uno solo de ellos busca refugio en el Vetus Ordo que ustedes presentan como el "único culto auténtico"?
Resulta una ceguera total encumbrar un fenómeno de nicho y, al mismo tiempo, pretender silenciar la profusión de signos sobrenaturales que Dios ha concentrado en exclusiva sobre el Novus Ordo: la mayor oleada de conversiones de la cúpula anglicana a la Iglesia romana , el riego continuo de sangre martirial al pie del altar del novus ordo y la firma divina de los milagros eucarísticos del siglo XXI y finales del XX
Poner el foco en la anécdota del latín e ignorar semejante avalancha de Gracia en la Misa ordinaria no es medir la vitalidad de la Iglesia: es confundir una preferencia minoritaria con la acción del Espíritu Santo.
Agradezco la pulcritud de tu argumentación, pero tu respuesta incurre en el clásico sesgo del filolefebvrismo: relativizar todo signo divinamente documentado en la Iglesia ordinaria mientras se sobredimensiona un fenómeno sociológico de nicho. Permíteme precisar los puntos donde tu relato deforma la realidad:
1. La desproporción matemática del llamado "Renacer":
Calificar de "renacer" a un repunte marginal y estadísticamente irrelevante de la Misa en latín es deformar la escala de la realidad. Nadie desprecia que haya fieles que busquen cobijo en el Vetus Ordo —muchos de ellos reaccionando comprensiblemente ante abusos litúrgicos puntuales, los cuales son minoritarios pero ampliados de forma anormal y viral en redes sociales—. Ahora bien, si a un par de miles de asistentes en capillas de nicho lo llamas "renacer", ¿cómo habría que calificar la respuesta masiva del Novus Ordo, como la Misa del Papa en Cíbellis con más de un millón y medio de jóvenes bajo el sol de Madrid? Llamar "vitalidad" a la gota de agua e ignorar el océano de la Iglesia universal es una miopía sociológica y espiritual.
2. La inexistente "superioridad cultual" refrendada por el Cielo:
El núcleo del debate no es la validez teórica, sino la pretendida superioridad cultual desde la que suele hablar el tradicionalismo. Afirmas que Dios obra milagros eucarísticos "por misericordia" y no como respaldo a la forma litúrgica. Sin embargo, resulta teológicamente insostenible afirmar que el Vetus Ordo posee una "excelencia superior" cuando el Cielo lleva más de 50 años en CERO absoluto de gestos, milagros eucarísticos o apariciones aprobadas sobre sus altares. Si el Novus Ordo fuera un rito defectuoso, devaluado o desagradable a Dios, es un absurdo teológico pretender que la Santísima Trinidad concentre en él de forma abrumadora la firma de los milagros de la era moderna (Buenos Aires, Sokółka, Legnica) mientras ignora por completo los altares que se proclaman "puros".
Esta tesis se desmorona por completo con el mínimo sentido común al mirar a África:
El tsunami eclesial africano: En las últimas décadas, el catolicismo en el continente africano ha experimentado un crecimiento vertiginoso, pasando de unos 55 millones a más de 250 millones de fieles, en un contexto que a menudo incluye persecución y martirio.
Plenitud en el Novus Ordo: En África, donde el 99,99% de las celebraciones son en el rito ordinario, la asistencia a la Misa dominical es masiva, el nivel de devoción e unción es extraordinario, los carismas se multiplican, los monasterios están llenos y los seminarios registran récords históricos de vocaciones, teniendo que rechazar candidatos por falta de espacio.
Demolición del mito tradicionalista: Si el Concilio Vaticano II o el Novus Ordo fueran la causa intrínseca del vaciamiento de los templos y la decadencia de la fe, África debería presentar los mismos síntomas de ruina que Europa. El hecho de que un continente entero florezca con una vitalidad apostólica sin precedentes bajo el rito ordinario demuestra que la causa de la secularización europea es de índole cultural, social y materialista, no litúrgica.
Reducir la salud de la Iglesia universal a la crisis secular de una Europa envejecida, mientras se ignora la primavera del catolicismo africano nutrido en el Novus Ordo, es una miopía intelectual y un intento burdo de culpar a la Misa de lo que en realidad es fruto del relativismo occidental.
Agradezco sinceramente el tono educado y la bendición que me envías, los cuales recibo con gratitud y de los que también me hago eco en mis oraciones por ti y por tu ministerio.
Aclarar o señalar que una argumentación incurre en los sesgos, narrativas y tópicos del filolefebvrismo —tan extendidos, falsos y vehementemente difundidos en redes sociales— no equivale a etiquetarte a ti personalmente como tal, ni pretende caricaturizar tu vivencia de la fe. Una persona recta y sincera puede adoptar o repetir esquemas argumentativos contaminados por ese relato sin ser formalmente filolefebvrista.
El problema de esa narrativa no eres tú, sino el marco conceptual en el que se apoya: presentar la crisis de fe en Europa como si fuera un fenómeno global causado por la reforma litúrgica, mientras se minimiza el florecimiento masivo del Novus Ordo en el resto del mundo o la profusión de milagros eucarísticos y conversiones que el Cielo ha sellado en el rito ordinario.
Recojo de buen grado tu recomendación sobre Benedicto XVI. Precisamente el propio Papa Ratzinger insistió siempre en que ambos usos del rito romano deben enriquecerse mutuamente y jamás entenderse desde la ruptura, la hermenéutica de la sospecha o la pretensión de una superioridad que enfrente a los fieles entre sí.
Te deseo de corazón todo lo mejor en tu labor eclesial. Un abrazo fraterno en Cristo.
FSSPX: comprensión y bastante espacio en la web
En mayo publicó una entrevista con Joseph Shaw, presidente de la Latin Mass Society, que analiza la FSSPX desde una perspectiva claramente favorable al movimiento tradicionalista, aunque reconoce la gravedad canónica de las consagraciones proyectadas.
Tras las consagraciones cismaticas de la FSSPX, AdVaticanum publicó:
la ceremonia de Écône en directo;
el sermón de Pagliarani;
la reacción de la FSSPX;
NO es un medio neutral respecto al conflicto.
Me gustaría dejar una última reflexión desde el máximo respeto, abordando el núcleo de lo que el Cielo parece estar comunicándonos a través de los hechos.
En los últimos cincuenta años se han documentado e investigado científicamente alrededor de ocho milagros eucarísticos espectaculares en distintos lugares del mundo (como Buenos Aires, Sokółka, Legnica o Tixtla, por citar algunos). Absolutamente todos ellos han ocurrido sobre la patena y el altar del Novus Ordo Missae. Paralelamente, en las sociedades de vida eclesial e institutos que celebran exclusivamente el Vetus Ordo en todo el planeta, el recuento de milagros eucarísticos en este mismo medio siglo es de CERO.
Si analizamos este dato sin apasionamientos ideológicos, la conclusión teológica es directa: el Cielo no parece tener el menor problema con la Misa de San Pablo VI.
Dios jamás estamparía la firma de su Presencia Real mediante prodigios biológicos (tejido cardíaco sangrante y sufriente) sobre una liturgia que fuera "protestantizada", "masónica", "espuria" o "devaluada", como con frecuencia se acusa al rito ordinario en redes sociales. Si el Novus Ordo desagradara a la Santísima Trinidad o fuera un menoscabo para la Gracia, la Providencia Divina no habría concentrado en él de forma tan abrumadora la totalidad de los signos eucarísticos de la era moderna mientras deja en un silencio absoluto a los altares tradicionales.
El mensaje que se desprende de los hechos no es el rechazo al rito antiguo, sino la confirmación palmaria de que la Gracia viva, la santidad y la presencia auténtica de Cristo habitan con plena eficacia en la Misa ordinaria de la Iglesia.
Un abrazo fraterno.
meditada y profunda de un buen misal.
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Gracias, este misal no está nada mal! Lo entienden en su idioma el 100% de las personas que habitamos en este mundo
https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20030317_ordinamento-messale_sp.html
Post data.- No es IA el dato de que desde 1970 hay mártires degollados celebrando o tras celebrar el novus ordo como el sacerdote frances de 2016. No es IA que los 8 milagros eucaristicos desde 1970 Dios los ha hecho en su rito ordinario frente e CERO milagros en las sociedades catolicas que celebran unicamente en Latin. No es IA que la Virgen en sus revelaciones privadas desde 1970 exhrte a acudir masivamnete a Misa.
Me resulta curioso que, al quedarte sin argumentos para rebatir la abrumadora realidad de los datos (los milagros eucarísticos en el Novus Ordo, los mártires al pie del altar, las conversiones de obispos anglicanos o el crecimiento de la Iglesia en África), tu único recurso sea la sospecha de que estos razonamientos provienen de una Inteligencia Artificial.
Usar la acusación de la IA es una falacia ad hominem muy conveniente para no responder a lo esencial. La lógica, los datos históricos y la doctrina teológica no cambian su validez ni su verdad según el instrumento con el que se redacten o estructuren. Si las premisas son falsas o los datos son incorrectos, resulta muy sencillo desmontarlos con teología y hechos. Pero si los datos son incontestables, la única salida que queda es intentar deslegitimar al interlocutor o al medio.
El dilema sigue ahí, firme e intacto en la realidad: los milagros eucarísticos del siglo XXI y finales del XX, los mártires del altar y las conversiones históricas están ocurriendo en el Novus Ordo, mientras que en el Vetus Ordo el contador de estos signos sigue en cero.
Si las razones y los hechos son sólidos, poco importa qué tecnología se use para presentarlos con claridad; lo que importa es si se tiene una respuesta teológica para ellos o no.
Un abrazo fraterno.
Completamente de acuerdo.
Yo conservo como un tesoro y leo el de mi difunto padre, traducción al español hacia 1940 por un benedictino de Silos del misal latino-francés del benedictino belga dom Lefebvre (pariente del célebre arzobispo misionero).
no niega la validez del Novus Ordo (ni siquiera la FSSPX lo hace)
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Bueno bueno bueno. o es usted ignorante o actÚa con mala Fe.
Esto es la demoniaca FSSPX de lefebvre!:
año 1975. El rechazo absoluto de la nueva Misa es la causa principal de la supresión de la FSSPX. Cumplido el plazo de cinco años de aprobación temporal, el Obispo Mons. Mamie, sucesor de Mons. Charrière, no renueva el permiso de la FSSPX, es decir, la suprime en un acto confirmado por la Santa Sede, bajo Pablo VI. Mons. Lefebvre eleva recurso a la Signatura Apostólica, pero no es admitido a trámite. Rompiendo entonces con el orden canónico de la Iglesia, Mons. Lefebvre decide que la FSSPX y su Seminario deben continuar su existencia, considerando que de ella depende la continuidad histórica de la misma Iglesia Católica.
1976. Mons. Lefebvre es suspendido a divinis, y en adelante no puede ya celebrar la Misa y los sacramentos lícitamente. Habiendo recibido una monición de la Santa Sede para que no procediera a la ordenación de la primera tanda de seminaristas formados en Ecône, él desobedece el mandato, realiza las ordenaciones y es suspendido a divinis (22-VII-1976). Mons. Lefebvre, que considera desde el principio que la suspensión es nula, un mes después (29-VIII) celebra la Misa de San Pío V en un palacio de los deportes de Lille ante 7.000 fieles y numerosos medios de comunicación, y proclama en la homilía ante unos 400 periodistas:
«La Revolución [de 1789] ha hecho mártires, pero no ha hecho nada en comparación del concilio Vaticano II: ¡sacerdotes apóstatas de su sacerdocio! El matrimonio entre la Iglesia y la Revolución que han querido los católicos liberales triunfantes, que dicen: “con el Vaticano II han sido aceptadas nuestras tesis”, es un matrimonio adúltero. Y de esta unión adúltera no pueden nacer sino bastardos. El nuevo rito de la misa es un rito bastardo, los sacramentos [de los rituales renovados] son sacramentos bastardos, los sacerdotes que salen de los seminarios son sacerdotes bastardos: ya no saben que son constituidos para subir al altar para ofrecer el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo» (Tissier 516-517).
FUENTE:
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1104020722-130-filo-lefebvrianos-v
Pero constato con dolor que las reformas litúrgicas contemporáneas se han alejado considerablemente de la liturgia tradicional, tanto en su conjunto como en sus detalles; al hacerlo, han oscurecido el carácter sacrificial y propiciatorio de la Misa, favoreciendo una concepción democrática del culto, aproximando la expresión litúrgica católica a las concepciones protestantes y contribuyendo así de manera preponderante a la pérdida del sentido de lo sagrado, a la corrupción del espíritu cristiano, a la disminución de las vocaciones y al debilitamiento general de la fe."
Profesión de fe católica de la FSSPX, 24 de junio de 2026.
No se afirma aquí que la Misa celebrada con arreglo a la edición típica del misal de Pablo VI sea de suyo inválida.
Pero sí que el misal de Pablo VI oscurece el carácter sacrificial y propiciatorio de la Misa y contribuye a la pérdida del sentido de lo sagrado y al debilitamiento general de la fe.
Resulta incomprensible cómo encajan ahí las múltiples apariciones y revelaciones marianas aprobadas por la Iglesia tras el Concilio. En ellas (como Akita o San Nicolás), la Santísima Virgen no cesa de suplicar a los fieles que acudan en masa a la Eucaristía, a la Misa diaria y a la adoración. Sabiendo que el 99% de las parroquias del planeta solo celebraban y celebran el Novus Ordo de Lunes a Sábado, ya que no hay precismanete cola de fieles en las pocas misas vetus ordo que se celebran los Domingos, ¿qué se pretende sostener? ¿Que la Madre de Dios ha dedicado los últimos cincuenta años a enviar a millones de sus hijos a «cometer sacrilegios» en «cenas protestantes»?
Sostener que la Misa ordinaria es un rito que el Cielo rechaza exige asumir la auténtica barbaridad de presentar a la Virgen María no como Refugio de los Pecadores, sino como una guía irresponsable que empuja a sus hijos hacia altares contaminados en lugar de conducirlos a la salvación. O la Virgen sabía perfectamente que la Gracia habita en la Misa diocesana, o el relato de la «falsa Misa» es simplemente una fantasía ideológica.
Échele un vistazo a estos breves post, que está usted muy engañado sobre la FSSPX (mucho más radical y soberbiaahora que en sus comienzos):
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1103051053-126-filo-lefebvrianos-i
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1103131254-127-filo-lefebvrianos-ii
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1103190715-128-filo-lefebvrianos-iii-des
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1103260445-129-filo-lefebvrianos-iv
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1104020722-130-filo-lefebvrianos-v
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1104071109-131-filo-lefebvrianos-vi
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1104160521-132-filo-lefebvristas-y-vii
Cristo nos dijo que la luz no se enciende para ponerla debajo del celemín; pues bien, tal vez la función providencial de ciertas voces estridentes no sea iluminar el camino a seguir, sino hacer llamativamente visible el sendero que conviene esquivar a toda prisa. En ese sentido, la exageración llevada a paroxismo, la paranoia teológica elevada a sistema y la manía de presentar la fidelidad eclesial como una constante traición terminan convirtiéndose, de manera paradójica y casi cómica, en una impagable señal de advertencia.
Y es que cuando uno se aproxima demasiado a la dialéctica de Urbel y sus chascarrillos de foro, descubre que allí el horizonte ya no es la amplitud
respirable de la catolicidad, sino una asfixiante espiral de desconfianza donde siempre hay una autoridad ilegítima que repudiar, una canonización
dudosa que enmendar, una reforma inválida que censurar o una conspiración que denunciar. Un sendero que, lejos de conducir a la firmeza en la fe, parece asomarse con temerario entusiasmo al borde de un precipicio donde solo aguardan el aislamiento, el abismo y, en última instancia, la trágica caricatura del cisma. Por eso, si la Providencia realmente está sacando algún bien de tanta amargura vertida en la red, es precisamente el de recordarnos, a golpe de aviso para navegantes, lo grotesco y peligroso que resulta pretender corregirle la plana a la Iglesia para terminar adorando el pequeño altar de las propias manías.
Ese tono tan empalagoso, pasivo-agresivo y pretenciosamente espiritual es la clásica maniobra para huir por la tangente cuando los datos y la teología escuecen. Cambiar el debate sobre los hechos documentados por una puesta en escena de "humilde mártir victimizado" es el último recurso de quien no tiene una sola respuesta teológica para dar.
Resulta llamativo el giro victimista y la dramatización para eludir los hechos. Señalar las incoherencias lógicas de una postura teológica o recordar los datos históricos de la Iglesia no es un "insulto", ni convierte a nadie en un mártir. Disfrazar la falta de argumentos con una actitud de suficiencia afectadamente humilde es un recurso retórico conocido, pero no responde a ninguna de las cuestiones planteadas.
Nadie niega la belleza de la piedad sencilla. Pero la piedad auténtica jamás le tiene miedo a la verdad, a los hechos ni a la historia. Y los hechos de los últimos 50 años demuestran que el Espíritu Santo ni ha abandonado a la Iglesia diocesana ni ha dejado de santificar el rito ordinario.
Resulta revelador ver cómo, tras haber presentado una batería de datos históricos, eclesiales y científicos incontestables, tu respuesta a absolutamente todos ellos ha sido un CERO rotundo en argumentos.
Ni una sola palabra sobre los milagros eucarísticos verificados por la ciencia sobre el Novus Ordo; ni una respuesta sobre el mensaje de la Virgen en las apariciones postconciliares; ni una explicación ante la conversión masiva de obispos anglicanos que abrazan la Iglesia diocesana; ni una mención al florecimiento masivo del catolicismo africano bajo el rito ordinario.
Sustituir el debate teológico y los hechos objetivos por el victimismo, la pose de falso mártir ("recibo tus insultos como una gracia") y un paternalismo condescendiente ("vuélvete niña y coge el misalito") es la prueba definitiva de que no tienes una sola respuesta que dar.
Es una auténtica victoria que, frente al sentimentalismo evasivo de quienes no pueden responder a los milagros eucarísticos del Novus Ordo, a las apariciones marianas ni a las conversiones históricas de obispos anglicanos, la solidez doctrinal y la claridad del P. Iraburu hayan quedado plasmadas aquí para desenmascarar esa falsa piedad.
Sus análisis dejan meridianamente claro que el aislamiento y la superioridad moral de esos sectores no son fidelidad a la Tradición, sino un cisma práctico y un rechazo a la acción viva del Espíritu Santo en la Iglesia. Quien tenga ojos para ver y honestidad para leer, ya tiene aquí toda la verdad documentada. El demonio se puede vestir de falsa piedad, pero jamas obedecer.
Pero te digo una cosa de corazón, campechanamente: más allá de dejar desarmados a estos señores, a mí lo que me hace ir a la Misa del Novus Ordo con un gozo y una alegría inmensas es algo muy profundo que rezamos precisamente en el Oficio de Lecturas del Tercer Domingo de Pascua. Me refiero a la famosísima Apología de San Justino Mártir, escrita en el siglo II.
Es que lees esa descripción y es un calco directo de nuestra Misa de hoy: las oraciones en voz alta donde los laicos participan activamente diciendo el «Amén», el rito de la Paz entre los fieles, la oración universal de los fieles... ¡todo está ahí! Y lo más grande de todo es lo que remata San Justino en su última frase: deja clarísimo que toda esa estructura y esos elementos no son un invento caprichoso, sino que los instituyó el mismísimo Cristo en sus apariciones tras la Resurrección, hablándolo y enseñándolo directamente a los apóstoles.
Así que, imagínate la tranquilidad y la alegría: cuando voy a mi parroquia a celebrar el Novus Ordo, no solo estoy en la Misa bendecida por los milagros de hoy, sino en la misma mismísima liturgia que Jesucristo resucitado les dictó a sus apóstoles y que los primeros cristianos ya celebraban en el siglo II. Quien prefiera quedarse en las trincheras de foros blanqueando posturas caducas, allá él; los demás nos quedamos gozando de la Misa de siempre y de la Gracia viva de la Iglesia.
Véase la ultima frase de este texto liturgico:
https://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/oficio_lectura/pascua/3_domingo_pascua.htm
Decía que no compartía sobre este tema “el punto de vista radical del padre Guérard des Lauriers y del Padre Coache”, pero reconocía que “el número de misas inválidas va aumentando” por el hecho de que los sacerdotes jóvenes, formados según el nuevo concepto de la misa considerada como un “memorial”, tienen una intención cada vez más determinada por esa noción totalmente distinta de lo que se definió en Trento, y esto sin que ellos mismos se den cuenta de la oposición, porque se encuentran “bajo la influencia de una concepción relativista y evolucionista” del dogma.
En 1975, el Arzobispo precisaba las cosas un poco más: la misa nueva
“es ambivalente y equívoca, pues un sacerdote puede decirla con la fe católica íntegra en el sacrificio, etc., y otro puede decirla con otra intención, porque las palabras que pronuncia y los gestos que hace ya no lo contradicen”.
Bernard Tissier de Mallerais, “Marcel Lefebvre, la biografía” (edición original en francés 2002), editorial Actas, Madrid, 2012, p. 646
El caso de Vilakkannur, Kerala (India) es especialmente interesante:
Ocurrió durante una Misa en 2013, en la iglesia de Cristo Rey de Vilakkannur, archidiócesis de Thalassery.
En una Hostia consagrada apareció progresivamente una imagen que se asemejaba al rostro de Cristo.
El caso fue sometido a una investigación prolongada.
En mayo de 2025 fue reconocido oficialmente por la autoridad eclesiástica competente como milagro eucarístico, después de unos doce años de investigación.
La misa siro-malabar tiene varios elementos que se parecen bastante a la liturgia romana reformada, aunque su estructura teológica y ritual es propia de la tradición antioquena/caldea.
Oraciones en voz alta: sí. Hay numerosas partes dialogadas entre celebrante, diácono y asamblea, con respuestas del pueblo. La Comisión Litúrgica siro-malabar publica incluso los textos y audios oficiales de la Qurbana.
Concelebración: sí. Existen normas específicas para los concelebrantes y se contempla que determinados elementos de la Qurbana sean compartidos por ellos. La propia Comisión de Liturgia tiene documentación específica sobre la concelebración.
Rito de la paz: sí, y es bastante explícito. El celebrante dice «La paz sea con vosotros» y un servidor transmite la paz a la asamblea, que intercambia la paz entre sí.
Plegaria/intercesión por los fieles y por las necesidades de la Iglesia: sí. La Qurbana contiene una oración de intercesión por el Papa, obispos, Iglesia, sacerdotes, autoridades, vivos y difuntos.
La Qurbana siro-malabar se celebra actualmente en las lenguas vernáculas, y en Kerala es muy habitual el malayalam.
IGUALICA QUE EL NOVUS ORDO MISSAE, Y QUE TAMBIEN RECIBE MILAGROS DEL CIELO. OYE, PERO EL VETUS ORDO CERO MILAGROS DESDE 1970.
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