Alfonso Solís sintetiza su libro sobre Doña Urraca, la primera mujer que gobernó en Europa

Alfonso Solís es escritor de novela histórica y autor de títulos como O Rey o Nada, la trilogía Pedro I de Castilla, Vikingo o Mardanis, el rey que desafió a un imperio. Aunque formado en Psicología, su vocación literaria es autodidacta. Su obra destaca por el rigor documental, el ritmo narrativo y la creación de personajes históricos complejos y memorables.
¿Quién fue Doña Urraca y cuál es su importancia en la historia de España?
Doña Urraca fue reina de León y emperatriz de Hispania del 1109 a 1126, convirtiéndose en la primera mujer de Europa en gobernar de pleno derecho, es decir, no como madre o esposa de rey, sino como reina propietaria. Gobernó en uno de los momentos más complejos de la Edad Media peninsular, enfrentándose a rebeliones nobiliarias, conflictos familiares, tensiones con la Iglesia y una guerra abierta con su propio marido, don Alfonso de Aragón, el Batallador.
En primer lugar sorprende el nombre de Urraca, que hoy en día nos resulta algo desagradable, ¿era habitual en aquellos tiempos?
Aunque en la actualidad nos parezca un nombre peculiar, era relativamente habitual entre la nobleza leonesa y castellana de los siglos XI y XII. De hecho, doña Urraca tenía una tía con el mismo nombre; la famosa doña Urraca de Zamora, hermana del rey Alfonso VI. También tuvo una nieta, hija de don Alfonso VII, doña Urraca de Asturias.
Urraca fue reina de León y esposa de Alfonso el Batallador de Aragón. Ella era heredera del título imperial español que habían utilizado Alfonso VI y Alfonso VII, titulados “Emperadores de España", ¿no es así?
Don Alfonso VI de León se intituló emperador de Hispania cuando conquistó Toledo en 1085. Toledo era la antigua capital del reino visigodo y sede primada de la Iglesia hispana. Su conquista erigió al rey Alfonso por encima del resto de los reyes peninsulares, el primus inter pares. El título de emperador fue heredado por doña Urraca y posteriormente por su hijo, don Alfonso VII.
¿Quién fue Alfonso el Batallador?
Don Alfonso I de Aragón fue uno de los grandes reyes guerreros de la Reconquista. Rey de Pamplona y de Aragón, destacó por sus campañas contra los musulmanes, conquistando plazas fundamentales como Zaragoza en 1118. Su apodo, el Batallador, refleja perfectamente su personalidad: un monarca austero, profundamente religioso y obsesionado con la guerra y la expansión territorial. Era tan buen guerrero como mal marido. Su matrimonio con doña Urraca fue un desastre tanto desde el punto de vista político como personal.
Sin embargo, hay quien ha comparado a Urraca y Alfonso el Batallador con Isabel la Católica y Fernando, una especie de Reyes Católicos varios siglos antes, que podrían haber adelantado la unidad de España. ¿Por qué no funcionó el matrimonio?
Porque ambos pretendían gobernar. El matrimonio unía los principales poderes cristianos de Hispania, pero pronto quedó claro que doña Urraca no estaba dispuesta a convertirse en una reina sometida y don Alfonso jamás toleraría ser un simple rey consorte. Él pretendía ser el emperador, el único en gobernar, pero doña Urraca no se lo permitió. A ello se sumaron los intereses de la nobleza, que temía perder influencia, las tensiones territoriales entre aragoneses y leoneses, y un irreconciliable conflicto personal. La relación terminó derivando en violencia, enfrentamientos armados y una auténtica guerra civil. Fue un matrimonio fallido desde el primer momento.
¿Cuál fue la actitud del Papado al respecto?
El matrimonio entre doña Urraca y don Alfonso estaba marcado por la consanguinidad, pues ambos eran bisnietos del rey Sancho de Pamplona. Por tal motivo, el arzobispo de Toledo, don Bernardo de Sédirac, se opuso desde el principio a aquella unión. Envió cartas a Roma para que el Papa Pascual II lo anulara, lo que finalmente consiguió. El motivo esgrimido para anulación fue la consanguinidad, pero hubo otros como la extrema incompatibilidad entre los cónyuges, los conflictos políticos, la oposición de la nobleza leonesa y la falta de descendencia.
¿Qué aporta especialmente su novela?
Rescata a una figura olvidada e incluso maltratada por la historia. A doña Urraca se le ha tildado de meretriz pública, asoladora de reinos, víbora… temeraria. Mi novela pretende mostrar a la reina que luchó durante diecisiete años por conservar su corona en medio de traiciones, guerras y presiones constantes. Una mujer fuerte, valiente y con carácter cuyo mayor delito fue precisamente ese: ser mujer y luchar por ejercer su legítimo derecho a gobernar.
¿Es rigurosa desde el punto de vista histórico?
Aunque se trata de una novela y, por tanto, una obra de ficción donde hay reconstrucción literaria y, lógicamente, momentos de dramatización, el marco histórico, los acontecimientos principales, los personajes y los conflictos políticos están construidos sobre una base documental sólida. He intentado ser especialmente riguroso con las mentalidades de la época, la política medieval, las relaciones de poder y el contexto religioso y militar del siglo XII.
¿Cómo ha sido el proceso de documentación?
Ha sido un proceso largo y muy intenso. He trabajado con crónicas medievales, principalmente “Historia Compostelana” y “Las Crónicas Anónimas de Sahagún", estudios académicos, artículos especializados y obras de referencia más actuales sobre doña Urraca y don Alfonso de Aragón. Además, para mí era importante comprender no sólo los hechos históricos, sino también cómo pensaban aquellas personas: cómo entendían el honor, el poder, la religión o la ambición. En una novela histórica, la ambientación mental/psicológica es tan importante como la documentación y la cronología.
¿Cree que Doña Urraca es una gran figura olvidada de la historia de España?
Sin ninguna duda. Y, probablemente, también una figura injustamente tratada. Gobernó durante diecisiete años en circunstancias extremas, mantuvo unido el reino y derrotó políticamente a algunos de los hombres más poderosos de su tiempo. Sin embargo, durante siglos quedó eclipsada por otros monarcas y juzgada con criterios muy distintos a los aplicados a los reyes varones. Creo que doña Urraca merece ocupar un lugar mucho más destacado en la historia de España, no sólo por ser una mujer pionera en muchos aspectos de su vida, sino porque fue, sencillamente, una gran reina.
Por Javier Navascués
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