Apostolado San Alberto Hurtado: cuando la caridad sale a la calle

Desde la parroquia de San Sebastián de Pomar, en Badalona, un grupo de voluntarios recorre las calles de Barcelona para atender a los más desfavorecidos. Reparten alimentos, ropa y artículos de primera necesidad, pero también ofrecen compañía, escucha y esperanza. Una labor silenciosa que une la caridad cristiana con el anuncio del Evangelio.
Hay una Barcelona que apenas aparece en las fotografías turísticas. Una ciudad que, cuando cierran los comercios y disminuye el tráfico, muestra otra realidad: la de quienes pasan la noche cubiertos de cartones bajo un soportal, en un cajero automático o en cualquier rincón que les permita protegerse del frío.
Hasta esos lugares llegan los voluntarios del Apostolado San Alberto Hurtado. Su objetivo es atender a los más desfavorecidos, especialmente a quienes carecen de vivienda, recursos económicos suficientes o una red familiar que pueda ayudarles.
No llevan grandes medios ni prometen soluciones inmediatas a problemas que suelen ser complejos. Llevan alimentos, productos de primera necesidad y algo que muchas personas necesitan tanto como la comida: alguien dispuesto a detenerse, escuchar y conversar.
El Apostolado desarrolla su actividad desde hace más de una década. Su trabajo, discreto y constante, constituye un ejemplo de esas iniciativas católicas que apenas encuentran espacio en los medios de comunicación, pese a la importante labor social y espiritual que realizan.





