Santificar las fiestas no se reduce a ir a misa el domingo

Entrevistamos a Francisco Martín, que acaba de publicar un libro sobre el tercer precepto del Decálogo: Santificar las fiestas no se reduce a ir a Misa.
Con lo que está pasando y puede pasar, ¿Usted cree importante hablarnos de esto?
Es el precepto más repetido en la Biblia con mucha diferencia. Y recordemos que la infracción de este precepto, cuando Moisés, estaba penado con la muerte, tanto como el adulterio o herir a los padres. Ahora está todo muy frivolizado e incluso se bendice el adulterio, pero tiene esa gravedad (aunque ahora no se lapide al pecador).
Y quizá no lo conocemos suficientemente…¿Por qué no es suficiente ir a misa?
Exacto. No podemos quedarnos con el conocimiento de la doctrina que aprendimos de pequeños, que suele reducir cada precepto a una frase o poco más. Más con éste que parece “facilón".
Nos quedamos con el precepto de la Iglesia (de asistir a misa todas las fiestas de precepto), y nos olvidamos que hay una ley de Dios “por debajo” (o por encima), que es “santificar las fiestas", que en tiempos bíblicos, como no había misa y los sacrificios sólo se hacían en el Templo de Jerusalén, donde no todos podían asistir, es decir, que no formaba parte del precepto del Sábado, pues santificaban las fiestas no trabajando y dedicándolas a rezar, aprender religión, o hacer obras de misericordia.









