La gravísima crisis de la conciencia moral en el mismo seno de la Iglesia

La crisis de la conciencia moral, o la crisis de la moralidad, se da cuando empieza a cuestionarse la FORMA CONCRETA DE LA VIDA SEGÚN CRISTO, y tal como la moral católica tradicionalmente nos ha enseñado. Tiene lugar la ruptura entre el don de la gracia recibido en el bautismo y la vida del católico alejado de la recta moral, es decir, seducido por la inmoralidad, por el pecado. Y entonces ocurre que el pecado ya no provoca vergüenza, la propia conciencia se adormece, y la moral se relativiza según conveniencia, ya sea del momento, de la novedad o de la complacencia con el mundo. La inmoralidad reviste especial gravedad en el ambiente clerical. Pues, estamos ante una profanación del ministerio sacerdotal, una traición a su ministerio y una violación del signo sagrado que representa el sacerdocio. Es un pecado contra la configuración con Cristo que implica una ruptura existencial entre lo que es el ministro sacramentalmente y lo que vive moralmente. Es un pecado contra la caridad pastoral, porque la inmoralidad del clero no queda encerrada en la conciencia del pecador, sino que se difunde eclesialmente.





