José Manuel Almuzara nos recuerda que la fe de Gaudí provocó conversiones y renuncias heroicas

José Manuel Almuzara Pérez estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB), siendo arquitecto desde marzo de 1977. Conoció a los arquitectos Lluís Bonet Garí e Isidre Puig Boada, discípulos de Gaudí y encargados del proyecto y dirección de las obras del Templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona. Desde junio de 1992 es presidente de la Asociación pro beatificación de Antoni Gaudí, y desde 2007 a 2013 fue Secretario de la Asociación Amigos de Gaudí, fundada en el centenario del nacimiento del arquitecto, y desde finales del 2013 hasta mediados de 2015 fue Vicepresidente de dicha Asociación.

Durante estos años ha participado en conferencias, comités científicos, mesas redondas, tertulias, edición de libros y ha colaborado como comisario en exposiciones e impartido conferencias en poblaciones de España, Perú, Colombia, Chile, Panamá, Argentina, EEUU, Japón, China, Alemania, Bélgica, Austria, Hungría e Italia. En 2014, 2016 y 2018 participó como miembro del Comité Científico en los Congresos Mundiales sobre Gaudí celebrados en Barcelona y Astorga (provincia de León). En esta entrevista nos habla de la última hora en torno al proceso de beatificación de Antonio Gaudí.

¿Cómo nace la Asociación Pro Beatificación de Antoni Gaudí?

El 10 de junio de 1992, aniversario del fallecimiento de Gaudí, se constituye la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí (laicos que promueven a un laico), parte actora del proceso canónico de la causa de beatificación. La Asociación tiene como objeto principal lograr la beatificación del arquitecto Antoni Gaudí y, como fin, la proyección de sus vertientes espiritual y artística a través de la organización de conferencias, exposiciones y publicaciones; y recoger testimonios de favores recibidos por su intercesión, etc. El 28 de diciembre de 1992 fue inscrita con el número 13.842 en el Registro de Asociaciones de la Generalitat de Cataluña.

La Asociación es fruto de la inspiración de Mossèn Ignasi Segarra:

«Durante la Semana Santa de 1992 me encontraba predicando en Riudoms. En mis ratos libres, leía el libro sobre Gaudí que mi amigo Josep M. Tarragona escribió con el pseudónimo de Rafael Álvarez. Leyéndolo en aquel ambiente gaudiniano –Riudoms disputa a Reus el ser la cuna del famoso arquitecto– me planteé esta cuestión: ¿Cómo se explica que nunca se haya intentado iniciar el proceso de beatificación de Gaudí, este catalán cristiano que vivió en grado heroico las virtudes humanas y cristianas? Al regreso a Barcelona me entrevisté con José Manuel Almuzara, un joven arquitecto, entusiasta de la persona y de la obra de Antoni Gaudí. Almuzara, a su vez comunicó nuestro mutuo entusiasmo a tres amigos suyos y, todos juntos, constituimos ante notario la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí (Apartado 24094, 08080 Barcelona), con la finalidad de promover su posible canonización.

Tanto el Sr. Almuzara, que aceptó la presidencia de la asociación, como los otros componentes, nos vimos desbordados por la respuesta emocionada que suscitó la propuesta. Todos los medios de comunicación de nuestro país y del extranjero se hicieron eco de ella. La reacción mayoritaria fue positiva en pro de la beatificación. Se puso de manifiesto que la fama de “buena persona” que Gaudí tenía en vida estaba todavía presente entre el pueblo». (ABC, 4.04.2002, página 40. Sec. Cataluña)

Los recursos económicos previstos por la Asociación para el desarrollo de su objeto y fin, se obtienen gracias a las aportaciones voluntarias y donativos de los socios y simpatizantes, a través de una hucha situada junto a la tumba de Gaudí, en la capilla del Carmen de la Cripta del Templo expiatorio de la Sagrada Familia, o bien de los ingresos en una cuenta corriente.

Ciertamente para iniciar una causa tiene que haber una base muy seria para pensar que vivió las virtudes en grado heroico.

Así es, son muchos los testimonios que avalan esta certeza, la de que Gaudí fue un hombre de fe, místico, que vivió y se esforzó por vivir las virtudes . Añado un ejemplo de esto:

El genio artístico de Gaudí se apoyó en su gran carácter. La fe cambió al joven apasionado, impetuoso, irascible, en un hombre sereno, equilibrado, ejemplar, el cual sólo excepcionalmente tenía arranques de mal genio; irradiaba tan benéfica influencia que provocó conversiones y hasta renuncias heroicas en los que convivían con él.

Fue un hombre que reflexionó profundamente sobre los problemas del arte y de la vida, actuó rigurosamente de acuerdo con su pensamiento, llegó a vivir con una lealtad absoluta a sus arraigadas creencias religiosas, a sus elevados sentimientos cívicos y a sus depurados ideales estéticos, y demostró que la altísima inspiración artística corona el trabajo intenso, sostenido, lento, metódico y disciplinado”.

Joan Bergós i Massó (1894-1974), arquitecto discípulo de Gaudí.

¿Cuáles eran las principales virtudes que atesoraba?

Como arquitecto que soy, siempre me ha llamado la atención su amor al trabajo, al trabajo bien hecho y en colaboración con los demás técnicos, artesanos y clientes. Decía:

«El trabajo –comentaba– es fruto de la colaboración, y ésta sólo puede basarse en el amor. El arquitecto ha de saber aprovechar lo que saben hacer y lo que pueden hacer los operarios. Se ha de aprovechar la cualidad preeminente de cada uno. Esto es: integrar, sumar todos los esfuerzos y tenderles la mano cuando se encallen; así trabajan a gusto y con la seguridad que da la plena confianza en el organizador. Además, hay que recordar que no hay nadie inútil, todos sirven (aunque no todos con la misma capacidad); la cuestión es encontrar para qué sirve cada uno».

Por otro lado, vivió las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), frecuentó los sacramentos (Misa y comunión diarias), la devoción a la Virgen (con el rezo diario del rosario), la oración y lectura del Evangelio, la necesidad del sacrificio para que las cosas salgan adelante (“el sacrificio es la disminución del yo sin compensación”), etc.

¿Cómo fue creciendo en virtudes para alcanzar una vida de mayor intimidad con el Señor?

La virtud de la fe es la que nos da la verdadera dimensión de los acontecimientos y la que nos permite juzgar rectamente de todas las cosas. “Solamente con la luz de la fe y con la meditación de la palabra divina es posible reconocer siempre y en todo lugar a Dios, en quien nos movemos y existimos (Hechos 17, 28); buscar su voluntad en todos los hombres, próximos o extraños, y juzgar con rectitud sobre el verdadero sentido y valor de las realidades temporales, tanto en sí mismas como en orden al fin del hombre”. Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem.

Esto es lo que vivió Antoni Gaudí, de una forma progresiva, ascendente, a lo largo de su vida, a lo largo de sus casi 74 años de vida (sólo le faltaban quince días para cumplirlos). Antoni Gaudí colaboró en la Creación de Dios: “La creación continúa y el Creador se vale de sus criaturas. Los que investigan las leyes de la naturaleza para conformar nuevas obras colaboran con el Creador”.

Era como usted ha anticipado gran devoto de la Sagrada Familia y del Santo Rosario.

A finales del siglo XIX la piedad de Gaudí es fervorosa y sus convicciones religiosas fuertemente arraigadas: dice “El hombre sin religión es un hombre disminuido espiritualmente, un hombre mutilado”. Trabajar en el Templo expiatorio desde 1883, desde los 31 años hasta su muerte, y los últimos 12 años de forma exclusiva, hizo crecer su amor a Jesús, Maria y José, poniendo en el centro de su corazón y en el de sus obras el amor a ellos.

Un hombre muy tradicional, fiel a las costumbres cristianas.

Gaudí procuró siempre trabajar bien y poner en sus quehaceres la dimensión trascendente que da el amor a Dios, colaborando con la Creación, viviendo las costumbres cristianas, haciendo un mundo más humano (realizando obras de misericordia, como por ejemplo, las Escuelas de la Sagrada Familia y el jardín del Hospital psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat). No es posible que se respete al hombre-y mucho menos que se le ame- si se niega a Dios o se le combate, pues el hombre solo es hombre cuando es verdaderamente imagen de Dios.

Cada uno utiliza el don que Dios le ha dado. Su realización es la máxima perfección social. El que construye y tiene que hacer cosas, que no critique las obras de los otros ni defienda las suyas, sino que haga y dirija la crítica contra sus propias obras para depurarlas y mejorarlas”.

De hecho su arte era una manifestación externa en cierta manera de su alma y no se puede dar lo que no se tiene.

“La riqueza de las formas plásticas y constructivas de la obra de Gaudí nos va señalando hacia algo más de lo que allí esta expresado, y nos ayuda también a descubrir que lo que bulle en el interior del artista creador explana en la concreción material de su obra conforme a la sentencia evangélica “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt 12,34).

Aquí creemos reside la más importante de las claves de la razón creadora de Antoni Gaudí: su vivencia interior, profunda y plena de la fe católica. Gaudí utiliza la imagen como forma depurada y potente de su intuición estética. La llena de un contenido simbólico que expresa, más allá de su forma plástica, aquella relación íntima y vivencial con Dios, que, siendo personal, es condición de eclesialidad.

La vida del creyente es imagen de su vivencia interior. La obra de arte del artista creyente, si es verdadera obra de arte, remitirá a la intimidad de su vida de fe, que es convivencia con Dios”. Dr. Gabriel Córdoba, arquitecto, teólogo, sacerdote Idente.

Se suele decir de él que la inspiración le venía trabajando…

Así es, Gaudí vivió inmerso en una determinada historia y de tal manera que a través de su vida y de su obra el cristianismo fuera reconocido y experimentado. El sentido religioso de Gaudí hizo que pudiera verificar la pertinencia de la fe a las exigencias de la vida (trabajo, familia, amigos, etc.); comprobó la capacidad de la fe en despertar el “yo”, de hacer que llegara a ser él mismo, de mantenerse en la postura adecuada para afrontar toda la existencia, con sus pruebas y sus problemas.

Benedicto XVI en su homilía del 7 de noviembre de 2010 manifestó en la Consagración de la Sagrada Familia:

En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la Naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo…”

Vamos a hacer ahora de abogado del diablo, se le acusa, como dijo antes, de tener mal genio.

El mismo Gaudí manifestaba que tenía mal genio y luchaba para mejorar su carácter. Eso es ya virtud, conocerse y esforzarse para eliminar aquel defecto. César Martinell en el Orfeó de Vilanova i la Geltrú, dio una conferencia dirigida a los alumnos de la Escuela Industrial, el 7 de mayo de 1927, un año después de la muerte de Gaudí:

«Gaudí no se había dedicado nunca a la enseñanza como catedrático; pero su obra, toda su vida y su conversación para los que tuvieron la suerte de conocerle, era una lección continuada no sólo de Arquitectura, sino de la manera cómo deben apreciarse las cosas de la vida. Para muchos, Gaudí tenía fama de arisco. Tratado en la intimidad, era de un carácter franco y comunicativo. Veía las cosas con gran claridad y precisión, y esto le hacía parecer intemperante con quien, sin tener el mismo criterio acertado, se lanzaba a consideraciones contradictorias.

Una conversación de Gaudí, para quien quisiera aprovecharla, era una densa lección de la materia que trataba. Tenía de la vida una visión de totalidad, y, en cada caso, según el oyente, adaptaba sus palabras para que pudieran ser fácilmente comprendidas. Procuraba imitar en esto, como en todo, al Divino Maestro, cuando, con parábolas, infiltraba las verdades evangélicas a los humildes”.

Gaudí ha sido un personaje muy calumniado y se le acusa, sin ningún fundamento, de otras cosas más graves que nada tienen que ver con el verdadero Gaudí.

Sobre Gaudí se ha dicho de todo. Que fue templario, Rosacruz, alquimista, drogadicto, impío, blasfemo y otras lindezas. Con los más absurdos argumentos, siempre sin demostrar, se han dado teorías sin base lógica pero muy gratas a los amantes del sensacionalismo. Se hace muy difícil pensar que un arquitecto educado en los Escolapios de Reus y que desde los inicios del ejercicio de su profesión proyectó objetos y edificios religiosos, al que a los 31 años se le confió la dirección de las obras de la Sagrada Familia, por recomendación de Juan Martorell, el más ortodoxo de los arquitectos católicos del momento, tuviera esta doble vida (…).

El arquitecto afirmaba que “la creación continúa a través del hombre que no crea, pero descubre y a partir de aquí actúa. Los que buscan conocer las leyes de la naturaleza para formar nuevas obras colaboran con el creador, no los copistas”. Este creador, según los masones es el Gran Arquitecto del Mundo, según los cristianos es Dios. Esto no basta para suponer en Gaudí una filiación masónica, como tampoco a su mecenas Eusebio Güell (…).

Gaudí pronto mostró un sentimiento católico más allá de toda duda, en el Manuscrito de Reus de 1878, en el “catecismo de piedra de la Sagrada Familia”, colaborando con los obispos de Vic, Astorga y Mallorca, con símbolos religiosos en los edificios civiles como en las casa Calvet, Bellesguard, Park Güell, casa Batlló y Milá (…).

Gaudí, de estudiante y a los inicios de su labor profesional, participó de los ideales obreristas del socialismo en la Cooperativa de Mataró, pero muy pronto trocó sus ideas por el más ortodoxo catolicismo. Y esto es bueno, ya que llegó a sus convicciones por medio del conocimiento y comparación con otras tendencias y teorías. Y desde luego, de masón nada”.

Resumen de un artículo publicado en La vanguardia por el Dr. Joan Bassegoda Nonell.

¿En qué fase está su proceso de canonización actualmente?

Se trabaja en la positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis, volumen impreso en el que se recogen:

1. Una exposición acerca de la historia de la causa o proceso, el aparato probatorio.

2. Las declaraciones de los testigos, la documentación sobre la vida, la obra y la fama de santidad de intercesión del siervo de Dios.

3. El dictamen sobre sus escritos.

4. La biografía documentada del siervo de Dios.

5. La Informatio sobre las virtudes ejercidas en modo heroico por el mismo.

Los consultores históricos, teológicos y el congreso ordinario de cardenales y obispos de la Congregación de las Causas de los Santos, estudiarán la positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis. Si sus pareceres son concordemente favorables sobre el ejercicio heroico de las virtudes por parte del Siervo de Dios, el Prefecto de dicho dicasterio romano presentará al Santo Padre el respectivo decreto de heroicidad de las virtudes para que autorice su publicación. A partir de este momento Antoni Gaudí podrá ser llamado “venerable” (no puede recibir culto público).

¿Qué supondría para la Iglesia la futura canonización de un genio tan internacional como Gaudí?

La vida y obra del posible santo Gaudí, “arquitecto genial y cristiano consecuente”, maestro de vida cristiana a través de su trabajo, cuyas obras tan bellas y admiradas internacionalmente, atraen, impactan y convierten, ayudarán a descubrir o resaltar que “la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo”… e “hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres”.

Palabras de la Homilía de Benedicto XVI en la Consagración de la Sagrada Familia, 7 de noviembre de 2010.

5 comentarios

  
juan yacovino
bellísimo. lágrimas me caen... qué gran aporte a la intelectualidad. amén
06/10/20 7:07 PM
  
Francisco
Leer sobre la vida de Antonio Gaudí te hace comprender la grandeza de la Fe y cómo la plasmó en sus obras, por doquier iba dejando retazos de simbolismo religioso. Un trabajador nato, perfeccionista y muy devoto.
Paz y bien
06/10/20 9:17 PM
  
Sacapuntas
Alguna vez he querido dejar testimonio, porque el ejemplo de Gaudí contribuyó a mi reacercamiento a la fe, y la página web para su beatificación me ha parecido totalmente parada desde hace años, sin posiblidad de enviar algún mensaje. Deberían cuidarla más porque aparenta que la asociación también está paralizada
07/10/20 2:02 AM
  
José Manuel Almuzara
Mas información sobre Gaudí, sobre su beatificación, enviar correo a [email protected] e informaré. Gracias.
07/10/20 11:16 AM
  
Juan Mariner
El "mal genio" de Gaudí es muy habitual en los payeses autóctonos del Campo de Tarragona de donde era natural: "Gent del Camp, gent del llamp", se dice (gente del Campo, gente del rayo). En este microclima del Campo de Tarragona, en invierno, está la presencia constante del fuerte cierzo, y, en verano, pocas veces se superan los 30 grados centígrados por influencia del mar (a diferencia de sus vecinos del Sur y Oeste que se encaraman fácilmente a los 35 grados y hasta casi 40 algunas veces), pero el calor es tan continuadamente húmedo y molesto (vas pegado a la ropa todo el día) que la gente está siempre muy irascible.
11/10/20 8:13 PM

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