Daniel Marín Arribas: «Juan de Mariana es prototipo del antimodernismo de la Cristiandad Hispana»

Daniel Marín Arribas presenta por quinto año consecutivo (2015-2020) su sexta iniciativa en la campaña que lleva realizando desde hace más de un lustro para dar a conocer a los maestros católicos de la llamada Escuela de Salamanca.

En 2015, después de varios años estudiándolos y aprendiendo con ellos, en lo que supuso incluso un proceso personal muy arraigado de conversión a la Fe Católica, presentó el «Decálogo Antimodernista de la Escuela de Salamanca». Un año después, en 2016, paseó por las calles de su “amada” Salamanca para dar a la luz junto con la productora Agnus Dei el documental más visto en YouTube y también solicitado en DVD sobre la materia: «Escuela de Salamanca. Defensores de la Fe». En 2017 culminó junto con un amigo suyo la traducción del libro The Church and the Libertarian del jurista norteamericano Christopher A. Ferrara, cuya edición hispana añade un extenso e interesante apéndice de su autoría: «La Iglesia, el Liberalismo y la Escuela de Salamanca». Esta obra fue durante meses primera en ventas de la editorial última línea y, azares del destino, estuvo firmándola en la Feria del Libro de Madrid justo enfrente de la caseta de la liberal-libertaria Unión Editorial. En 2018 tampoco se quedó atrás, y aprovechando la señalada fecha del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca terminó otro libro, prologado por el vicerrector de la Universitat Abat Oliva CEU, el dr. Javier Barraycoa: «Destapando al Liberalismo. La Escuela Austriaca no nació en Salamanca». Entre ese mismo año y el siguiente, presentó su trabajo en numerosas ciudades de España; Salamanca, Palencia, Sevilla, Gerona, Barcelona, Madrid… gracias a la generosa acogida de diversas parroquias, centros culturales y asociaciones, que quisieron dar en el centenario indicado una nota de verdad al bulo liberal de que Francisco de Vitoria y sus discípulos fueron la génesis de su ideología modernista. Y hablando de Vitoria, volvió al asalto en la Navidad de 2019 con una original campaña organizada en colaboración con SND Editores, en la que colocó una enorme cartelera publicitaria al lado de la madrileña universidad Francisco de Vitoria (UFV) que rezaba: «Francisco de Vitoria sería Anti-Liberal».

Desde estudios publicados en libro, hasta entrevistas, documentales, e incluso estampitas y vallas de publicidad, este profesor y economista madrileño ha venido demostrando un amor y una pasión hacia sus autores muy especial y difícilmente vista. Asisto a su despacho, que lo preside un enorme cuadro de Francisco de Vitoria O.P. pintado a mano por una artesana de Castel Gandolfo, Roma, al que acompaña otra obra de Francisco Suárez S.I. y otra de Juan de Mariana S.I., entre diversos elementos salmantinos. Me recibe perfectamente trajeado, en cuya camisa cuelga una corbata de Mariana, amarilla con las imágenes de su busto. Precisamente este año 2020 le toca el turno al jesuita talaverano, con un libro que ya sale de imprenta: «Juan de Mariana y la Defensa de la Cristiandad Hispana». Y lo hace en día tan señalado como es el del Papa San Pío V, el pontífice más importante del siglo XVI, época de nuestra áurea escolástica.

Un libro que nace fruto de un congreso sobre el Imperio Español…

En efecto, el profesor Álvaro Silva Soto tuvo la amabilidad de invitarme como ponente al congreso que organizó en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Desde donde sale el Sol hasta el ocaso, con motivo del V Centenario de la primera vuelta al Mundo, para reflexionar sobre el Imperio Español. Fue una oportunidad que me permitió y animó a ponerme a la tarea que llevaba ya un tiempo en proyecto: escribir sobre el padre Juan de Mariana como prototipo del ser hispano. Me dio entera libertad de cátedra, tan poco acostumbrada en un ambiente universitario que cada vez se ensombrece más en el sectarismo de las ideologías modernas, y pude exponer lo que pocos académicos se dignan a señalar hoy en día, que la Hispanidad es Cristiandad o no es, y que nuestro jesuita encarnó en su persona y en su doctrina este carácter profundamente católico y profundamente castellano.

La España liberal se construye como un proyecto secularizado, muy contrario a lo que usted acaba de defender mediante la figura de Juan de Mariana…

La España liberal es un fracaso. Fracaso antecedido por la España absolutista, que consolidaron los Borbones y comenzó a plantar la dinastía de los Austria, y al que sucede la herencia del socialismo y comunismo abiertamente bélicos. No son casuales, episodios como la Sublevación de los Comuneros, el Motín de Esquilache, el Levantamiento del 2 de mayo, las Guerras Carlistas, o el Alzamiento Nacional, por citar algunos ejemplos. Son pasajes de un pueblo libre negado a morir, con un fuerte componente patriótico, y por patriótico, religioso, ante una amenaza extranjerizante.

El avance de la secularización ha traído lo que directamente el profesor Alberto Bárcena ha titulado en su último libro de historia, la pérdida de España. Diezmada en su territorio y en su unidad por las independencias y los independentismos nacionalistas -liberales y socialistas-; diezmada en su soberanía, antaño por dinastías extranjeras al servicio de sus intereses familiares, y hogaño por la antigua sovietización y actual europeísmo; diezmada también en su economía por la esclavitud a la usura internacional y al capitalismo apátrida; diezmada igualmente en su religión por decretos tan variados como la entonces expulsión de la Compañía de Jesús o la supresión del Tribunal del Santo Oficio, o las actuales persecuciones en forma de matanzas directas o mordaza pública; y diezmada en su carácter y su moral por el libertinaje liberal y la degeneración de las costumbres, que están destruyendo el último pilar en pie, que es la familia; España materialmente ya no es ni por asombro ese Imperio donde nunca se pone el Sol, pionera en artes y ciencias, descubridora de nuevos continentes… La España absolutista, liberal y socialista es un fracaso, un cúmulo de errores doctrinales, leyes tiránicas e ingeniería social que arrebataron a un pueblo vigoroso su territorio, su soberanía, su economía, su religión, su carácter y su moral.

La unidad nacional, la potencia integradora de sus regiones libres (¡las Indias no eran colonias!), la verdadera representación tradicional con mandato imperativo y juicio de residencia coronada bajo una unidad de mando monárquica, la sociedad de clases medias y propietarios que trabajan para el bien común, la Fe que sostiene la vida del espíritu, más importante que la de la carne, y el vigor de la palabra dada, el calor familiar, el apoyo mutuo, y el cariñoso cuidado de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, nada tiene que ver con el caos, la división, la esclavitud, la muerte, la desesperanza y el conflicto permanente que han ido sembrando los reyes y las democracias absolutistas en el correr de los últimos siglos. Y Juan de Mariana ya avisaba en las primeras fases del desastre…

¿Juan de Mariana fue una especie de profeta de la decadencia?

Hay que tener en cuenta que nuestro sacerdote jesuita es uno de los historiadores de España más tradicionales y destacados. Sabía lo que era España, a lo que se sumaba un enorme amor por ella. Quería, nos relata Jaime Balmes en un artículo sobre Mariana, «que el trono salido de Covadonga, se asentase sobre cimientos sólidos y anchurosos: la religión, la justicia, las libertades antiguas». Y vio que en su época esto se torcía preocupantemente, perdiéndose el precioso legado que dejaban doña Isabel y don Fernando. Balmes sigue relatando: «En cuanto a España, al ver el ascendiente que iban tomando los privados, y esa dejadez en que se sumía el gobierno, y que por desgracia se hizo hereditaria, levantábase su pecho con generosa indignación, temiendo, no sin motivo, que así se oscurecía nuestra gloria, se enflaquecía nuestra pujanza, y vendría al suelo toda nuestra grandeza. ‘Grandes males nos amenazan’, decía».

No se equivocó; esos males se han ido materializando, con vulneraciones flagrantes de la religión, la justicia y las libertades antiguas que han oscurecido nuestra gloria, enflaquecido nuestra pujanza y tirado al suelo nuestra grandeza. Todo ente se perfecciona atendiendo a su ser, a su forma de ser; lo contrario es su destrucción. De ahí se explica que en la Modernidad, configurada como antónimo de la Cristiandad, hayan progresado países forjados por el gnosticismo y la masonería, como Estados Unidos, y la Hispanidad y sus regiones hayan ido hundiéndose en la decadencia. No, no es la extracción y el comercio del oro de hace siglos lo que hoy supuestamente condena a las Indias a la pobreza material; y tampoco no ser suficientemente arios y modernistas europeos lo que hace a la península ibérica ir a remolque del mundo “desarrollado”… es la pérdida de la unidad territorial, la soberanía, la potencia económica, la Fe, el carácter y la moral. De nuestra identidad… nuestra hispanidad común como hecho diferencial del liberalismo anglosajón y franco, del socialismo germánico y del comunismo ruso y chino; hispanidad heredera del filósofo griego, del jurista romano y de la religión cristiana insertados en una diversidad local enormemente rica y preciosa que da iluminación a ese mosaico armónicamente entitativo, es decir, uno en sustancia y plural en sus partes. Hispanidad, de la que Juan de Mariana es prototipo y encarnación.

Hay liberales que se apropian del nombre de Juan de Mariana y le reclaman como base de inspiración de su ideología laicista…

Permítame una mueca mordaz con una pequeña dosis de indignación ante quienes así obran… Resulta irónico que un sacerdote como Mariana vea colgado su nombre en una república atea como la francesa o en un instituto liberal-libertario español que se precia de defender «la libertad como un fin ético en sí mismo». Un sacerdote que enseñaba al rey Felipe III en su obra Del Rey y de la Institución Real que «no admitas otra religión que la cristiana», y que criticaba en su Historia General de España el pluralismo religioso y de principios como de excesiva «grande libertad». Sobre la tan denostada Inquisición se expresaba en los siguientes términos: «Suerte y venturosa para España fue el establecimiento que por este tiempo se hizo en Castilla: de vn nuevo, y santo Tribunal de juezes severos, y graves, á proposito de inquirir, y castigar la heretica parvedad, y apostasia». Y en cuanto a los espectáculos, llamando a enmarcarlos dentro de los cauces del bien moral, se quejaba de que «la licencia y libertad del teatro (…) no es sino una oficina de deshonestidad y desvergüenza, donde muchos de toda edad, sexo y calidad se corrompen, y con representaciones vanas y enmascaradas aprenden vicios verdaderos».

¡Qué contraste tiene esto con esos liberales que cuelgan su nombre en chiringuitos en los que defienden la legalización abierta de las drogas, la prostitución o el aborto, promueven o permiten la televisión basura, al tiempo que con violencia verbal y/o física callan las bocas de sacerdotes, religiosos y laicos que vienen a advertir lo mismo que nuestro jesuita! ¡Ellos, que careciendo de lo que presumen, luego actúan como rigurosos e inicuos censores para la implantación de un pensamiento único, lesivo en las personas, sus familias y sus comunidades!

Un liberal no apoyaría la unidad católica en un país de mayoría cristiana, un liberal no apoyaría el restablecimiento del Tribunal del Santo Oficio, -en cuyo siglo de auge, por cierto, España logró su mayor florecimiento cultural-, un liberal no apoyaría la moderación de obras, películas, series, espectáculos y otras ofertas “culturales” que dañen bienes morales tales como la castidad, la honestidad, la templanza, y cualesquiera otras sanas costumbres; el padre Juan de Mariana, sí.

¿Y en economía sería un autor liberal?

Hay algunos que pretenden dividir muy equivocadamente el ámbito económico del resto, y alegan que en economía Juan de Mariana sí sería liberal. Ejemplo de ello encontramos a uno de los referentes de finales del siglo XX del liberalismo económico español, el profesor Lucas Beltrán. Sin mencionar las cuestiones más “espinosas” del jesuita, centran su punto en la crítica que hace a la adulteración indiscriminada de la moneda. Y esto es cierto, Mariana, como en otros aspectos, nunca apoyó nada “indiscriminado”. Todas las realidades deben regirse por el orden querido por Dios, la moneda tampoco está exenta. El buen gobernante debe velar por que el dinero cumpla sus papeles naturales, definidos ya desde Aristóteles. Uno de ellos es el depósito de valor. Una moneda sometida a devaluación y sobrevaluación constante es una mala moneda, que debe ser regulada…. por el gobernante.

Este punto, por ejemplo, no lo cuentan los liberales. Mariana no estaba pensando en un sistema financiero de bancos centrales, propios de la era liberal, que prestan su dinero a usura, por mucho que estén sometidos a un patrón oro o reglamentación rigurosa. Respecto al patrón oro, contempló incluso la posibilidad de acuñar papel moneda, y en cuanto a la potestad regulatoria, correspondía al Rey, no a un banquero.

Otra cuestión que podría mencionarse es la de la propiedad privada. El liberal en su modelo de sociedad de “individuos libres e iguales” tiende a idolatrarla por encima del pobre. Para Mariana y los escolásticos hispanos la propiedad privada es recomendable tras el pecado original, pero siempre debe estar sometida al bien común y alcanzar en su reparto «una bien entendida medianía». No es otra cosa que el destino universal de los bienes de la Doctrina Social de la Iglesia, que aspira a una sociedad de propietarios y clases medias, que el capitalismo destruye con su armazón de grandes corporaciones, usura legal, jornadas laborales eternas, y prevalencia del accionista especulador frente a los trabajadores que sacan día a día adelante la empresa. Juan de Mariana no compartía una sociedad proletarizada donde una pequeña minoría copase la mayoría de la riqueza material: «Quiere pues Dios, y está determinado por sus leyes, que ya que corrompida la naturaleza humana ha debido procederse á la partición de bienes comunes, no sean unos pocos los que los ocupen y se consagre siempre una parte al consuelo de los males del pueblo».

Para ello, no es el remedio el socialismo estatista, con su latente y hostil lucha de clases y dictadura del proletariado, sino la religión, la justicia y las libertades antiguas. Sencillamente, un termómetro moral y religioso que encauce por las vías de la justicia las millones de decisiones que toman en el ámbito mercantil los millones de actores, acompañado de un andamiaje de cuerpos intermedios, como gremios, sindicatos, corporaciones profesionales, y un gobierno civil que no se desentienda de lo social y actúe de manera subsidiaria.

El orden político, social y económico que uno se encuentra leyendo a Juan de Mariana S.I. es la proyección propia de la Cristiandad Hispana, no del capitalismo liberal estadounidense ni del colectivismo marxista soviético o bolivariano.

Juan de Mariana también es conocido por su tesis del tiranicidio, que parece que inspiraría a los liberales de la Revolución Francesa; ¿es cierto?

Es otro de los mitos… Que en el ambiente de aquellos asesinos haya sonado el nombre del jesuita, sólo se explica porque Mariana fue tenazmente contrario al absolutismo regio, muy dado por los monarcas franceses y la dinastía que aquí acabó reinando; además, de que su libro Del Rey y de la Institución Real fue quemado por esos mismos absolutistas en el Parlamento de París, acusado como móvil de un regicidio.

Sin embargo, lo cierto es que la doctrina del tiranicidio no es exclusividad de Juan de Mariana; la podemos encontrar en otros grandes escolásticos tomistas de la época. Igualmente, esta doctrina califica de tirano a un gobernador que actúa en contra de la ley natural y del bien común, atentados recurrentes en los regímenes modernistas. Y también, el tiranicidio no es sinónimo de revolución, pues para poder cometerse debe tener un respaldo autorizado y prudencial, no por propia autonomía de la voluntad, y siempre y cuando la nueva situación prevista no vaya a ser más caótica que la que se pretende cercenar.

Además, huelga decir que Juan de Mariana fue profundamente monárquico, decantándose incluso por la sucesión hereditaria frente a la electiva. ¿Cómo va a ser inspiración de una revolución en pos de una república democrática liberal atea un autor y una obra que ilustran los principios de gobernación de un rey, entre los cuales el principal es «servir primero a Dios»?

Por otra parte, no puedo dejar de advertir que el liberalismo individualista y el socialismo colectivista no han supuesto dos vías para abolir el absolutismo de eso que han llamado “Antiguo Régimen”. Estas dos ideologías lo único que han hecho es cambiar el absolutismo de un monarca por el absolutismo de una partidocracia. La libertad del pueblo sigue secuestrada, ahora por una oligarquía de partidos endogámica mucho peor que los caprichosos reyes absolutos. Primero, porque ya no responden por ni ante la nación, sino que están, como denunció en 2014 Mons. Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, al servicio «de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada ‘gobernanza global’ al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista». Y segundo, porque tampoco tienen el freno personal propio de una sensibilidad religiosa arraigada.

La doctrina del tiranicidio de Juan de Mariana S.I. legitimaría in extremis su aplicación precisamente sobre los regímenes surgidos de aquella revolución de la guillotina y sus homólogos anglosajones; tiránicos por propia definición.

Entonces, ¿Juan de Mariana no sería nada liberal?

La falacia recurrente de los liberales, especialmente los denominados “católicos”, cuando hacen este tipo de burdos intentos de encontrar sus raíces en lo más genuino del pensamiento católico hispano, es la de tomar la parte por el todo. Cierto es que Juan de Mariana tiene algún aspecto doctrinal compartido con alguna postura sana de la ideología liberal. Todo mal siempre presenta alguna parte de bien. Pero es importante notar la palabra “compartido con”. Esos aspectos no se pueden sustancializar con la ideología liberal. Tal cosa no “es” liberal, sino “compartida por” los liberales. En última ratio, esas posturas sanas serían católicas, por cuanto en la Doctrina Social de la Iglesia se encuentra la Verdad íntegra de los principios, mientras que las ideologías no llegan más que a ofrecer parciales verdades en un mar de graves errores. Retomo lo último dicho: que tal cosa la pueda Mariana “compartir con” un liberal, no le hace sustancialmente liberal, ni protoliberal, ni paleoliberal, ni tantas otras sandeces que se han añadido a la palabra maldita. Al caso, Guillermo Pérez Galicia pone un ejemplo muy ilustrativo en su introducción a mi libro, Juan de Mariana, arquetipo de antiliberal: que «un gato tenga ojos y boca como tiene ojos y boca un perro, no le convierte en perro; igual que el poner huevos no convierte a una mosca en gallina».

Que Juan de Mariana estuviera en contra de la adulteración indiscriminada de la moneda, no le convierte en liberal. El todo en Mariana es el de un consultor del Santo Oficio, jesuita férreo, sacerdote recto, católico fervoroso y aguerrido patriota. Si lo que enseñó en sus libros se pudiera llevar a la práctica realmente, el liberalismo y el socialismo, con no menor saña que obró el absolutismo monárquico, censuraría sus obras en el Parlamento, y a él muy probablemente se le acusaría de integrista ultracatólico. Esos mismos revolucionarios liberales de 1789 le habrían pasado por la guillotina como sacerdote reaccionario…

¿Qué nos exhortaría Juan de Mariana a los hispanos del año 2020?

A la luz de sus obras, me aventuraría a decir que, antes de nada, volvamos los ojos a Cristo, pues Él y sólo Él es el Camino, la Verdad y la Vida para nuestra salvación individual y social. Mariana lo expresó claro: De «la majestad de la religión… depende la salud del reino».

Más recientemente el Obispo de Alcalá de Henares que mencioné antes, Mons. Reig Pla, también lo ha recordado, señalando en su homilía en la Santa Misa del cuarto Domingo de Pascua, con motivo del funeral a las víctimas del covid-19, que «España necesita volver a las aguas limpias del Evangelio. España necesita a Cristo, el Buen Pastor. El mismo apóstol exhortaba a sus oyentes diciendo: ‘salvaos de esta generación perversa’ (Hech 2, 41). Para ello, como hicieron los primeros cristianos, hemos de volver la mirada al que atravesaron. (…) Sobre la roca que es Cristo, se puede poner en pie a España».

Para poner en pie de nuevo a nuestra patria es necesario regresar a los principios que nos hicieron grandes; principios que encarnó Juan de Mariana, enfrentándose a la irreligión, la injusticia y la licencia moderna con su vida y sus obras. No tuvo miedo a la controversia en su propia Orden, a la cárcel, que padeció, o a la muerte, que tentó.

Mariana nos alentaría a que, poniendo los ojos en Jesucristo, salgamos de nuestro enorme letargo de décadas para volver a recrear las magnas gestas de nuestros antepasados, y defender nuestra más valiosa herencia, que es la Hispanidad. No me gustaría terminar sin usar sus propias palabras: «Llamamos cruel, cobarde é impío al que ve maltratada á su madre ó á su esposa sin que la socorra; y ¿hemos de consentir en que un tirano veje y atormente á su antojo á nuestra patria, á la cual debemos mas que á nuestros padres? Lejos de nosotros tanta maldad, lejos de nosotros tanta villanía. Importa poco que hayamos de poner en peligro la riqueza, la salud, la vida; á todo trance hemos de salvar la patria del peligro, á todo trance hemos de salvarla de su ruina».

Adelante, en pie, nobiscum Deus.

Gracias, Daniel Marín Arribas

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Javier Navascués Pérez

11 comentarios

  
Juanjo
El padre Mariana veía el “pluralismo religioso” como un mal.

Pero, esto se “ torció” con el Concilio Vaticano II y especialmente con toda la praxis que se desarrolló a partir de allí.

Ahora la jerarquía católica afirma continuamente que un Estado confesional es algo malo.
11/05/20 7:14 AM
  
Gustsovo
Pero, esto se “ torció” con el Concilio Vaticano II y especialmente con toda la praxis que se desarrolló a partir de allí
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La enseñanza no cambió. Los cismas y herejías que generan el pluralismo religioso son un mal, pero como Dios saca de los males bienes, de ese pluralismo saldrá un bien mayor.
11/05/20 7:48 PM
  
hornero (Argentina)
1 - Precisamente este año 2020 le toca el turno al jesuita talaverano, con un libro que ya sale de imprenta: «Juan de Mariana y la Defensa de la Cristiandad Hispana».

2 - “la Hispanidad es Cristiandad o no es”

3 - "Todo ente se perfecciona atendiendo a su ser, a su forma de ser; lo contrario es su destrucción".

4 - “De ahí se explica que en la Modernidad, configurada como antónimo de la Cristiandad, hayan progresado países forjados por el gnosticismo y la masonería, como Estados Unidos, y la Hispanidad y sus regiones hayan ido hundiéndose en la decadencia”

5 - "De nuestra identidad… nuestra hispanidad común como hecho diferencial del liberalismo anglosajón y franco, del socialismo germánico y del comunismo ruso y chino; hispanidad heredera del filósofo griego, del jurista romano y de la religión cristiana insertados en una diversidad local enormemente rica y preciosa que da iluminación a ese mosaico armónicamente entitativo, es decir, uno en sustancia y plural en sus partes".

6 - ¿Qué nos exhortaría Juan de Mariana a los hispanos del año 2020?
"A la luz de sus obras, me aventuraría a decir que, antes de nada, volvamos los ojos a Cristo, pues Él y sólo Él es el Camino, la Verdad y la Vida para nuestra salvación individual y social. Mariana lo expresó claro: De «la majestad de la religión… depende la salud del reino».

7- “Para poner en pie de nuevo a nuestra patria es necesario regresar a los principios que nos hicieron grandes; principios que encarnó Juan de Mariana, enfrentándose a la irreligión, la injusticia y la licencia moderna con su vida y sus obras. No tuvo miedo a la controversia en su propia Orden, a la cárcel, que padeció, o a la muerte, que tentó”

8 - “Mariana nos alentaría a que, poniendo los ojos en Jesucristo, salgamos de nuestro enorme letargo de décadas para volver a recrear las magnas gestas de nuestros antepasados, y defender nuestra más valiosa herencia, que es la Hispanidad”.

Me he permitido elegir estos ocho párrafos de la siempre bienvenida Entrevista que D. Javier Navascués nos ofrece de selectos intelectuales del pensamiento cristiano e hispánico; en esta oportunidad, el profesor Daniel Marín Arribas. Estas citas expresan elementos claves sobre los cuales fundar nuestra ESPERANZA sobre la permanencia en el tiempo, de la cristiandad hispánica, es decir, su capacidad de perpetuarse más allá de sus avatares.

Daniel Marín Arribas es ciertamente un decidido defensor de nuestro patrimonio común, lo conoce en sus raíces y en su vitalidad llamada a renovarse constantemente en medio de un mundo hostil al pensar cristiano y al sentir hispánico. Por ello se escucha con satisfacción su exposición plena de convicción, lucidez y aliento.

La cristiandad está conmovida porque han sido atacados sus fundamentos por la acción sistemática del enemigo, el demonio, desde hace largo tiempo. El príncipe de este mundo combate contra el Reino de Dios entre nosotros desde el mismo momento en que Cristo puso su semilla en la tierra. Mas, es en estos últimos tiempos cuando le ha sido permitido intensificar su destrucción en un ataque final y decisivo, en el que está empleando toda su astucia y poder. No obstante, este poder destructivo está al servicio del plan providencial de Cristo; porque en la misma malicia de su acción reside el principio de autodestrucción de su obra siniestra.

El profesor Arribas rescata el pensamiento cristiano e hispánico de Juan de Mariana, que podemos sintetizar en su afirmación: De «la majestad de la religión… depende la salud del reino». La majestad de la religión parece contener la razón de ser: su virtud para regular la vida de los hombres y llevarlos a su fin último. Majestad, porque trasciende nuestros límites naturales y nos introduce en el misterio que constituye el meollo de todo cuanto existe. Todo ser creado participa del Misterio Creador.

Por ello, al pensar en la hispanidad como trascendencia, pensamos en la diversidad de realidades que la constituyen como expresión y realización de una cultura. Sabemos que en la diversidad de los singulares se contiene lo universal de la especie o esencia. Nada se opone a que las realidades singulares muten o se multipliquen conforme a su especie. Más aún, es necesario que así suceda, porque la perfección de las cosas naturales se adquiere por grados, como lo prueba la historia de la humanidad; un largo y penoso caminar a través de los siglos, en los cuales la especie es participada por los individuos de perfección en perfección: "Todo ente se perfecciona atendiendo a su ser, a su forma de ser; lo contrario es su destrucción".
Afirmación sabia, a la que pareciera oponerse una aparente contradicción, que es causa de escándalo para la inteligencia y la voluntad humanas: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, quedará solo; pero si muere, llevará mucho fruto” (Jn 12, 24).
Tal verdad, dicha por Cristo, constituye la razón de la CADUCIDAD DE LA HISTORIA en cuanto a sus formas humanas materiales, concretas. Porque el trigo de la Historia está llamado a dar frutos en abundancia, luego que muera su grano concreto a fin de que el germen de vida renazca como planta y fructifique.

Lo cual está aconteciendo de modo doloroso ante nuestros ojos, porque la hispanidad de otros tiempos parece extinguirse. No es así; ha sido sembrada en la tierra y está preparando su nueva germinación bajo la mirada del Señor de la Historia.

Cuando una mujer va a dar a luz, siente dolores de parto, pero después del nacimiento experimenta el gozo del nuevo hombre que ha nacido de su seno y ha venido al mundo (cf. Jn 16, 21).

La CRISTIANDAD HISPANA sigue el camino que conduce al REINO, cuya fuerza gravitatoria arrastra todas las realidades humanas; unas son cizaña, y quedan afuera; otras son trigo, que es recogido y guardado por los ángeles del Señor en su granero

Nuestro tiempo está señalando la frontera entre el mundo del “hombre viejo” que termina, y el mundo del “hombre nuevo” que amanece. Lo que haya como construcción del hombre viejo será desechado, sólo los ángeles tienen la sabiduría necesaria para discernir sobre esta cuestión; lo que deba ser conservado, lo será.

El mérito actual de la CRISTIANDAD HISPANA es comprender el tiempo que vivimos, y obrar conforme a su extraordinaria TRASCENDENCIA HISTÓRICA. No es poca cosa la misión de conducir nuestro patrimonio en este “Cruzar el umbral de la Esperanza” (S.J.P. II ), y abrir el camino hacia la ETERNIDAD.

“De ahí se explica que en la Modernidad, configurada como antónimo de la Cristiandad, hayan progresado países forjados por el gnosticismo y la masonería, como Estados Unidos”. Sí, la cizaña debe crecer junto al trigo, hasta taparlo. Es un espectáculo digno de ser contemplado por la inteligencia y voluntad cristianas, el “progreso” alcanzado por el mundo al correr por el camino del error y del pecado. Porque este “progreso” lo ha atrapado en su laberinto, sin que haya puerta de salida. El mundo moderno quiso elevarse por arriba de Dios, de la evidencia de la inteligencia y de la conciencia natural. Derivó hacia el irracionalismo filosófico-científico y hacia la perversión de las costumbres. La ceguera se apoderó de él, “SIGUE, SIGUE”, le dijo el oráculo, “ADQUIRIRÁS MÁS PODER”; lo adquirió en tan grande medida que hoy tiene la capacidad de AUTO-DESTRUIRSE A SI MISMO, por el aborto, la homosexualidad, la droga, el consumismo, un virus, o, las armas nucleares. Esto prueba la perversión de su inteligencia y voluntad: SU VOCACIÓN POR LA MUERTE. Cuando se sigue tras bienes de duración efímera, no se busca la Eternidad. Entonces, pues, se busca lo que no perdura, la muerte.

La CRISTIANDAD HISPANA tiene la misión, UNA VEZ MÁS, de abrir el camino a través del océano de las incertidumbres, de las brumas y tempestades, y DAR A LUZ UN MUNDO NUEVO. Como en el DESCUBRIMIENTO, la Nave Capitana hoy es nominada SANTA MARÍA. CRISTÓBAL COLÓN pudo realizar la proeza, SIGNO de otra futura y mayor, la que hoy nos toca realizar A NOSTROS, sumergidos en la tempestad universal que sacude a la humanidad toda. Desafío sobrehumano, que, para un cristiano dotado de las armas que señala San Pablo, reconoce sólo un término: LA VICTORIA.

Porque el cristiano es parte de una FUERZA DE COMBATE QUE NO ES DE ESTE MUNDO. Si el enemigo lo comprendiera, REFLEXIONARÍA. Nuestro primer acto de batalla es proclamar LA VERDAD DEL PLAN QUE DIOS HA CONFIADO A MARÍA. Si se acepta esta verdad, si obramos bajo su Conducción, somos INVENCIBLES. Quienes no la acepten, SERÁN ANIQUILADOS JUNTO CON EL ANTICRISTO, por LA SEÑORA VESTIDA DE SOL, cuando pise su cabeza.

Nuestro tiempo es el tiempo de la MISERICORDIA, si ésta no es aceptada sobrevendrá el tiempo de la JUSTICIA. Este es el campo que Dios ofrece a quienes quieran combatir por el Reino. De nosotros depende hacerlo junto con las milicias angélicas y de bienaventurados, bajo la CONDUCCIÓN DE MARÍA.



11/05/20 8:40 PM
  
Francisco José Delgado
En realidad, la crítica del P. Mariana a la adulteración de la moneda no es a la adulteración "indiscriminada", sino a la acción del rey que se hiciera sin el consentimiento de sus vasallos, perjudicados por tal acción.
El rey podría haber tomado una decisión justísima, bien aconsejado y ponderándolo todo, pero como "el príncipe no puede echar pechos contra la voluntad de sus vasallos ni hacer estanques de las mercadurías", debe contar con el consentimiento de éstos para poder modificar el valor de acuñación de la moneda, por "discriminada" que sea esta medida.
12/05/20 9:27 AM
  
Daniel Marin
No estoy de acuerdo con el comentario de Francisco José Delgado...

"La" crítica del P. Mariana NO es "a la acción del rey que se hiciera sin consentimiento de sus vasallos". "Una" crítica del P. Mariana sí es a hacerla sin ese consentimiento. Pero el consentimiento es un añadido, no el núcleo, "la" crítica fundamental.

El núcleo de la crítica SÍ es por la adulteración "indiscriminada". Si atendemos al pensamiento completo del P. Mariana, vemos que es un autor que defiende la Monarquía tradicional hispánica. Un régimen mixto de gobierno con un rey llamado a defender el bien común. Esto qué quiere decir en el caso que nos ocupa? 1. Que, en efecto, ese rey adicionalmente de una manera ordinaria necesita contar con el consentimiento de sus vasallos, consentimiento, por cierto, expresado en las Cortes tradicionales, no en un parlamento liberal de partidos. Y 2. Que el núcleo de la cuestión, lo sustancial, SÍ es que no se adultere de manera indiscriminada.

No era un demócrata moderno. Si por decisión de los vasallos, se acuña una moneda basura que no cumple con el Derecho Natural, por mucho que los vasallos se autodestruyan, el rey no lo debería consentir. El núcleo es el Derecho Natural, que la moneda sea buena. El consentimiento o no de los vasallos viene por Derecho positivo consuetudinario. Tiene fuerza de ley, pero ni de lejos la del Derecho Natural. Este es un problema muy habitual en los conservadores y neoconservadores; el igualar el derecho consuetudinario al derecho natural, camino por el cual en los hechos acaban en el liberalismo luciferino de la voluntad, y confundiendo a nuestro jesuita con un inicuo liberal...

Lo que NUNCA puede hacer el rey es atentar contra la moneda en sus funciones de ley natural. Lo que A VECES sí puede hacer adulterar la moneda sin el consentimiento de los vasallos. Él mismo lo dice: “Si aprieta alguna nezesidad como de Guerra, (ó Cerco) la podrá por su Voluntad abaxar”. Por tanto, LA crítica del P. Mariana SÍ es a la adulteración indiscriminada, y NO es “a la acción del rey que se hiciera sin consentimiento de sus vasallos”. Cuestión, esta segunda, que también critica, en virtud del régimen mixto de gobierno que él de defendió, pues no era un absolutista, tal como dejo dicho en el libro y en la entrevista. Y no era un absolutista monárquico, pero menos un absolutista democrático.

Saludos
13/05/20 10:41 AM
  
Libertario
En mi opinión el autor podría investigar más lo que critica. Nada tiene que ver el libertarianismo de Hoppe, por ejemplo, con la visión más popular de lo que Hoppe llama «lolbertarios». Muchos lo clasifican como miembro del movimiento neoreaccionario y el, como muchos autores del estilo, rechazan frontalmente la Revolución Francesa y sus consecuencias. Incluso escribió un libro sobre eso. También dice que el ve sus raíces en la Escuela de Salamanca en su opus magna Democracia: El dios que falló.
14/05/20 12:56 PM
  
Joseph Gonzalez
Hoy día, el término liberal/liberalismo es un concepto, además de polisémico, bastante ambiguo y por ello, lamentablemente, genera mucha confusión.

El liberalismo que condena la Iglesia católica está muy bien explicado y expuesto por el sacerdote José María Iraburu en su blog "Reforma y Apostasía". Véase por ej., el artículo "Naturalismo liberal" colgado en el siguiente enlace.
https://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/1210301132-196-descristianizacion-2-natu

Ahora bien, para aquellos lectores y blogueros de Infocatolica interesados en conocer el liberalismo económico desde la perspectiva de la Escuela Austríaca de Economía, es recomendable las siguientes lecturas: "La economía en una lección" de Henry Hazzlitt (periodista económico y divulgador de la Escuela Austriaca del S. XX) y que sirve como una introducción; en segundo lugar, "Economía básica: Un manual de economía escrito desde el sentido común", del reputado economista Thomas Sowell; y "La Iglesia y la economía: Una defensa católica de la economía libre" del historiador católico Thomas E. Woods.

Como algunos de los lectores y blogeros infocatolicos sabrán, Woods también es autor del libro "Como la iglesia construyo la civilizacion occidental" (libro que ya ha sido comentado en esta web) y "Sacred Then and Sacred Now: The Return of the Old Latin Mass", en el que el autor defiende la celebración de la misa tridentina.

Son libros divulgativos amenos y muy fáciles de leer. Evidentemente, no tienen porque estar de acuerdo con todo lo que explican, pero son libres de sacar vuestras propias conclusiones.

Para saber lo que la Escuela Austriaca de Economía es y no es, lo explica muy bien el economista y profesor universitario de ciencias políticas Miguel Anxo Bastos, en los siguientes vídeos.
https://www.youtube.com/watch?v=a6F2RgWLdZc&t=812s
https://www.youtube.com/watch?v=dc6PwRqbC3o&t=416s

Para aquellos que están interesados en conocer un poco el anarco-tradicionalismo, está el siguiente vídeo titulado "Cristiandad, civilización y poder", también presentado por el profesor Bastos y el sacerdote José Ripoll.
https://www.youtube.com/watch?v=9j97rwkDwhk&t=2837s

Por último, para conocer a fondo la relación que tuvieron los escolásticos de la Escuela de Salamanca, incluyendo el sacerdote Juan de Mariana, con la ciencia económica, hay mucho escrito pero estas son algunas obras y artículos académicos:

- IGLESIA GARCÍA, Jesús de la (dir.). "Diez economistas españoles. Siglos XVI y XVII". San Lorenzo de El Escorial: Real Colegio Universitario María Cristina, 1993.
- FUENTES QUINTANA, Enrique (dir.) "Economía y economistas españoles. De los orígenes al mercantilismo", Vol.2. Barcelona : Galaxia Gutenberg, 1999.
- ROBLEDO HERNÁNDEZ, Ricardo; GÓMEZ CAMACHO, F. "El pensamiento económico en la Escuela de Salamanca : una visión multidisciplinar : seminarios celebrados en Salamanca en 1992, 1993 y 1995". Salamanca : Ediciones Universidad de Salamanca, 1998
-GRICE-HUTCHINSON, Marjorie. "Early economic thought in Spain 1177-1740". London: George Allen & Unwin, 1978.
- ALEXANDROVICH AFANASYEV, Anton. "La Escuela de Salamanca del siglo XVI: algunas contribuciones a la ciencia económica". Revista empresa y humanismo". Vol. 19, N.º 1 (2016)
- LACCA, Emanuele. "Nuevas perspectivas en el estudio de la Escuela de Salamanca". Azafea: revista de filosofía. N.º 18 (2016).
- ZORROZA HARTE, María Idoya. "Hacia una delimitación de la Escuela de Salamanca". Revista empresa y humanismo. Vol. 16, N.1 (2013).
- PENA GONZÁLEZ, Miguel Anxo. "La Escuela de Salamanca: De la monarquía hispánica al orbe católico". Madrid: Biblioteca Autores Cristianos, 2009.

Saludos cordiales.
14/05/20 9:57 PM
  
Daniel Marín
Para contestar a los bulos, especialmente de Thomas Woods, un personaje que entre otras cosas acusa a los Papas de no tener ni idea de economía, y que aconseja que se callen, arrogando más autoridad a un judío anticristiano como Ludwig von Mises, uno de los principales exponentes de la Escuela Austriaca, que a León XIII o a San Pío X, leer LA IGLESIA Y EL LIBERALISMO, ¿ES COMPATIBLE LA DOCTRINA SOCIAL CATÓLICA CON LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA?” de Christopher A. Ferrara; más de 500 páginas de estudio para contestar los panfletos liberales, y vacunarse contra una ideología luciferina. Y para contestar más concretamente a los bulos de la versión española de Huerta de Soto: “DESTAPANDO AL LIBERALISMO. LA ESCUELA AUSTRIACA NO NACIÓ EN SALAMANCA”. Y por supuesto, para contestar las chorradas de “anarcotradicionalismo”, leer a cualquier doctor De la Iglesia que habla sobre temas de política, donde aparece claramente condenado cualquier anarquismo, que es absolutamente anticristiano
, empezando porque el poder civil proviene de Dios.
Y en cuanto al término liberal, será ambiguo para el que no se quiere enterar, pero para la Doctrina Social De la Iglesia no es nada ambiguo. Como acostumbra el Magisterio, es bastante concreto. Leer la encíclica de LIBERTAS PRAESTANTISSIMUM. SOBRE LA LIBERTAD Y EL LIBERALISMO del Papa León XIII.

Un saludo
15/05/20 12:01 AM
  
Scintilla
Siempre había tenido que la principal crítica de Mariana contra la devaluación era, precisamente, la que señala el padre Delgado, que se hiciera sin el consentimiento del común. La contundente respuesta en contrario del profesor Marín me ha hecho ir al texto, y sigo sin ver esa inversión del orden de las prioridades que propone a la hora de leer De monetae mutatione. El tercer capítulo, contra que se cambie sin voluntad del pueblo, fundada en el derecho patrio, común y canónico, es inicial y principal. Las razones económicas vienen después y tratan sobre los inconvenientes de tipo utilitario (por qué, además de ilegal según todos los códigos por los que nos regíamos, es también contraproducente política, moral y económicamente, y de ahí todo su estudio histórico y económico). Pero la razón principal no es utilitaria, económica, o de experiencia histórica, sino político-moral: precisamente por nuestra estructura política (desde luego, no democrática, cosa que no ha dicho el padre Delgado) y por las costumbres y leyes del reino no se puede obviar ese consentimiento. Punto pelota. Esto debería ser suficiente para convencer al rey, viene a decir. Pero, por si no le basta, le demuestro también el error que cometería desde el punto de vista práctico. Pero el primer orden de la argumentación es el de la ley y la política, que es de lo que se trata. Y respetando ese orden, respetaría el orden natural que el político legal guarda (guardaba entonces).
En cuanto al consentimiento de abaxar la moneda sin ese consentimiento, Mariana se lo concede (y me parece muy mal que haya afeitado el razonamiento total de Mariana) en caso de necesidad (como guerra), pero por poco tiempo, "cuanto dure el aprieto" (estamos hablando de una ley de excepción), y que, al terminar "restituya los daños a los interesados".
16/05/20 9:38 AM
  
Daniel Marin
De acuerdo con Scintilla. La manera de respetar el orden natural, es también respetar las leyes positivas humanas; en este caso, leyes positivas en adecuación con el derecho común patrio,que le conceden de hecho mayor consistencia que el caprichoso derecho positivo de los parlamentos liberales; lo de canónico no estaría yo tan de acuerdo, por cuanto el derecho canónico actual vigente no contempla esa obligatoriedad. Razón adicional a la que esgrime Mariana de abaxar la moneda sin ese consentimiento, que dan cuenta de la jeraquía jurídica. Respetar el depósito de valor de la moneda es de derecho natural. Punto pelota. El hacerlo con o sin consentimiento es de derecho positivo, que se recoge en la tradición hispana. Muy respetable, y ciertamente llamado a respetar, como hace Mariana. Quien obedece el derecho positivo -justo-, obedece al mismo Dios, como dirán todos los escolásticos. Pero de ninguna manera es nuclear en cuanto a la implicación doctrinal. Si lo hiciera sin ese consentimiento, no pecaría, y se conceden incluso ciertos supuestos en ese derecho patrio común, bien es cierto, y es así, de manera transitoria. Lo que nunca bajo ningún concepto se puede admitir es adulterar tanto la moneda que ya no guarde del depósito de valor; y ese sí es el núcleo; pecado, por cierto, que se paga caro en economía.
Quizá por aquí faltaría repasar conceptos básicos sobre filosofía del Derecho natural, además de poner en contexto y relación toda la obra de Mariana. De otra manera, se caen en yerros tan habituales en los que caen los liberales, cogiendo la parte por el todo, y adulterando nuestra sana doctrina tradicional hispánica. Que ni es absolutista, ni es liberal.
16/05/20 3:02 PM
  
Javier de Miguel
Este debate sobre el consentimiento popular respecto de la moneda, no puede evitar traer a colación un yerro muy propio del pensamiento moderno y ampliamente difundido: que la elección del gobernante no es una traslación de los derechos del poder del pueblo hacia el príncipe, sino una simple designación de la persona que ha de ejercer la autoridad en la comunidad polìtica.
El gobernante debe el fundamento de su cargo a Dios, no a los gobernados. El pueblo no es un soberano que delega. Luego el gobernante no está indefectiblemente sujeto a la voluntad de los gobernados, sino a la consecución del bien común vinculado a la naturaleza.
01/07/20 6:23 PM

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