InfoCatólica / Lo que leen nuestros lectores / Categorías: Libros de:, Bruno M., Daniel Iglesias Grèzes, Eleuterio F.G., Guillermo Juan Morado, Ignacio Amorós, José María Iraburu, Juanjo Romero, Luis Fernando Pérez Bustamante, Luis Santamaría, Maricruz Tasies, Mercedes Alsina, Tomás de la Torre, Vicente Jara Vera

30.03.14

Llenaré tus días de vida (Anne-Dauphine Julliand)


Título: Llenaré tus días de vida
Autores: Anne-Dauphine Julliand
Editorial: Temas de hoy
Precio aprox. : 17,50 €
ISBN: 978-84-99980-87-4
Año edición: 2012
Lo puedes adquirir en Librería Balmes .

«Te lo prometo mi bebe vas a tener una vida bonita. No será como la de las demás niñas, pero será una vida de la que podrás sentirte orgullosa. Y en la que nunca te faltará amor.»

Con este precioso párrafo he querido empezar esta reseña. Pertenece a un libro que leí hace un tiempo, un libro que al leerlo no te deja indiferente, que te remueve todo el ser, de aquellos que una vez coges ya no puedes dejar. Y sin embargo es un libro sencillo, sin grandes frases ni palabras rimbombantes.

Es el testimonio de una madre, que un día tras varias pruebas medicas  recibe la amarga noticia de que su hijita de tan solo 2 años sufre una enfermedad degenerativa, que tras un tiempo de mucho sufrimiento va a llevársela de su lado. Pero ella decide que no van a esperar a la muerte sentados en un sillón llorando, si no que toda la familia y ella especialmente van a acompañar a Thais, que así se llama nuestra pequeña protagonista,  en ese duro caminar que le espera, que incluso cuando ya no pueda verles, ni oírles, ellos estarán ahí y le harán sentir su amor hasta el último suspiro.

Durante esas 221 páginas he vivido el sufrimiento de esa familia, he podido compartir con ellos muchas experiencias dolorosas y sin embargo cuando leía las últimas líneas me di cuenta de cuantas cosas había aprendido gracias a la historia que aquella madre había querido compartir al escribir este libro.

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3.03.14

Anécdotas de una vida apostólica (P. Jorge Loring)


Título: Anécdotas de una vida apostólica
Autores: Jean Carmignac
Editorial: De buena tinta
Precio aprox. : 10 €
ISBN: 978-84-9414686-7-5
Año edición: 2013
Lo puedes adquirir en Librería Balmes .

“Al releer este escrito surge en mí un sentimiento de vergüenza, pues algunas cosas que cuento parecen vanagloria. Sin embargo no he querido suprimirlas, pues todo bien procede de Dios; y Dios sabe que a diario le doy gracias de lo mucho que me ayuda.

Y como dice San Pablo (1Cor 4, 7): ‘¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿de qué te engríes’” El vanidoso es un desagradecido, pues se apropia de lo que Dios le ha dado. Y lo que Dios nos ha dado pudo dárselo a otro y no a nosotros. Yo pude haber nacido minusválido, y si no lo soy, se lo debo a Dios. Pero yo no he hecho nada para no ser minusválido. Todo sea a mayor gloria de Dios.”

Este texto, que recoge la contraportada del libro escrito por el P. Jorge Loring, S.I. que subió a la Casa del Padre el 25 de diciembre de 2013, es lo último que contiene el que, seguramente, fue el último libro dado a la edición estando en vida el ilustre, afamado y nunca bien ponderado Padre Loring.

Este libro, sencillo pues muestra la vida atareada de una persona entregada a la evangelización y, a la vez, profundo pues nos enseña hasta dónde puede llegar la influencia espiritual de un hijo de Dios, es hijo, tal libro, de la Providencia de Dios a la cual, por cierto, se sometió siempre el P. Jorge Loring.

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9.09.13

El nacimiento de los Evangelios sinópticos (Jean Carmignac)

El nacimiento de los Evangelios sinópticos


Título: El nacimiento de los Evangelios sinópticos
Autores: Jean Carmignac
Editorial: François-Xavier de Guibert

1. Introducción

Jean Carmignac (1914-1986), sacerdote católico francés y gran exegeta, fue fundador de la Revue de Qumran y especialista indiscutido (uno de los principales del mundo) en los manuscritos del Mar Muerto. En 1961-1963, en colaboración con otros tres expertos, publicó en dos tomos los textos de Qumran, traducidos del hebreo al francés y comentados. Cuenta Carmignac que, al traducir esos textos, constató muchas relaciones con el Nuevo Testamento, por lo que se propuso escribir un comentario del Nuevo Testamento a la luz de los documentos del Mar Muerto. En 1963, habiendo comenzado con el Evangelio de Marcos, ensayó traducirlo del supuesto original griego al hebreo de Qumran (el hebreo del tiempo de Jesús, un poco distinto del hebreo bíblico y bastante diferente del hebreo de la Mishnah) para su simple uso personal, a fin de facilitar la comparación con los citados documentos. Había imaginado que esa traducción sería muy difícil; quedó muy asombrado al descubrir que, por el contrario, la traducción era muy fácil. Después de sólo un día de trabajo, quedó convencido de que el texto griego de Marcos era una traducción de un original hebreo. El traductor realizó su trabajo con extrema fidelidad, traduciendo del hebreo al griego palabra por palabra, e incluso conservando en griego el orden de las palabras exigido por la gramática hebrea. Ni siquiera un semita que hubiese aprendido muy tarde el griego habría sufrido un apego tan grande a su lengua materna. Al menos de vez en cuando se habría tomado alguna libertad, recurriendo a una fórmula corriente en griego. Pero no. Nuestro Evangelio de Marcos es la obra de un traductor que respetó al máximo (calcándolo) un texto hebreo (o tal vez arameo, otra lengua semítica, similar al hebreo) que tenía ante sí.

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1.03.13

Vitalizar la fe - Temas de formación para laicos (Javier Igea López-Fando y Pablo Cervera Barranco)

Vitalizar la fe


Título: Vitalizar la fe - Temas de formación para laicos
Autores: P. Javier Igea López-Fando y P. Pablo Cervera Barranco
Editorial: Monte Carmelo
Páginas: 158
ISBN: 978-848-8353-510-3
Año edición: 2012
Precio: 13€
Lo puedes adquirir en Editorial Monte Carmelo

Es más que sabido que la fe hay que cultivarla y que no podemos mantenernos en una que lo sea infantil. Si el cuerpo humano crece y se desarrolla, también lo ha de hacer nuestra creencia y el contenido de la misma. Formarse, pues, es esencial (por lo básico) y elemental (por lo necesario)

Los autores de “Vitalizar la fe - Temas de formación para laicos“, sacerdotes, cumplen con el título tal como dicen: vitalizan nuestra fe ayudándonos, a los laicos, a formarnos en nuestra fe. Y lo hacen de una forma muy práctica y, por eso mismo, útil. Es decir, no nos encontramos ante un sesudo libro en el que se nos maree con doctrinas difíciles de entender sino, al contrario, con uno que lo es sencillo de comprender pero no escaso, y mucho, de profundidad.

Nos dicen, por eso mismo, en el libro, sus autores (Presentación) que “el planteamiento latente en todos los temas es formativo pero con la vista puesta en la vida”. Y más adelante, que “Al final de cada tema, que sirve para una reunión de hora y media o dos horas, se adjuntan unas preguntas que pueden servir para el diálogo, la participación y el compartir de la fe”.

El libro, pues, es eminentemente prácticoy puede servir para organizar reuniones de laicos en los que tratar una serie de temas de importancia radical para nuestra fe y saber a qué atenerse al respecto de los mismos. Así, desde la pregunta ¿Qué es creer? hasta un tema tan importante como el ateísmo, van pasando por sus páginas asuntos tan importantes como son, por ejemplo, la fe de la Iglesia o los fundamentos de la fe. Además, analiza, según el sistema aquí citado, una trilogía crucial para el conocimiento de nuestra fe como es la creencia en Dios Padre, en Jesucristo y en el Espíritu Santo.

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21.11.12

La prudencia. Notas doctrinales tomistas (Thomas Deman)

 La prudencia. Notas doctrinales tomistas (Thomas Deman)


Título: La prudencia. Notas doctrinales tomistas
Autor: Thomas Deman
Editorial: Gaudete
Páginas: 172
Precio aprox.: 15,50 €
ISBN: 978-84-939550-2-1
Año edición: 2012
Lo puedes adquirir en Editorial Gaudete

El libro que presento se titula «La Prudencia. Notas doctrinales tomistas» y su autor es el dominico Thomas Deman (1899-1954), sucesor del P. Ramírez, O.P., en la cátedra de Friburgo. No es un tratado sobre la prudencia, sino un estudio breve (172 páginas), que con la claridad y profundidad de buen tomista examina los elementos cruciales de esta virtud, y también indica las causas de su decadencia en nuestro mundo actual. La virtud de la prudencia no está de moda. Se ha convertido en sinónimo de cautela, casi de cobardía. Un hombre prudente nos parece un hombre timorato que, por sistema, evita los riesgos. Eso se debe a la exageración del papel de la conciencia que caracteriza la modernidad.

Pero la virtud de la prudencia –la Biblia lo dice con frecuencia– ha de regir siempre y en todo la vida del hombre. ¡Hasta la reina de las virtudes, la caridad, debe sujetarse a la prudencia! Ésta debe regirla en sus actos para que sean realmente virtuosos. Santo Tomás enseña que la virtud de la prudencia no es una de tantas virtudes que perfeccionan la vida moral de un hombre. Para él la prudencia es nada más y nada menos que «la virtud más necesaria para la vida del hombre». No dice «una virtud muy necesaria». Dice «¡la virtud más necesaria!» Tanto, que si no somos prudentes, no podemos decir que llevamos una vida cristiana, una vida moral, ni menos moralmente buena.

Acerca de la prudencia hay mucha ignorancia. Entre otras causas, porque apenas se predica sobre ella. Pero lo peor no es la ignorancia, el no saber lo que cada cual debiera conocer. Lo peor es la ignorancia que se hace a sí misma irremediable. La ignorancia tranquila, en la que el hombre no sabe, y no le importa nada no saber. La ignorancia confundida, que ignora la prudencia porque ha recibido de della una idea falsa. O la arrogante –ésta es la peor–, la del que piensa erróneamente que ya sabe lo suficiente, o incluso que va sobrado. Hace ya varios siglos que predomina la ignorancia de la prudencia. Vayan ustedes a contarle a alguien lo importante que es ser prudente. ¡Si todo el mundo piensa que es prudente! ¡Prudentísimo!… «¿Cómo voy a ser imprudente? Si hago las cosas del modo en que las hago, es porque me parece que es el modo mejor». Esto mismo un ilustrado lo dirá más breve y finamente: «Yo sigo mi conciencia». Ahí tienen. Ahí está la madre del cordero: si ya tenemos la conciencia para guiarnos, ¿qué papel le queda a la prudencia? Pues poca cosa, la verdad.

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