Católicos de Segunda División en el Sínodo
Sigo con mi propósito de no escribir sobre el Sínodo; me limito a leer, rezar y esperar. No me está resultando fácil. A lo que no me resisto es a hacerme eco de algunos escritos que me parecen que arrojan algo de luz a esta cuestión. Es por ello que reproduzco aquí lo que escribió George Weigel el pasado15 de octubre en el Catholic Herald, dentro de su sección “Letters from the Synod”, bajo el título“¿Católicos de segunda división?”:
“La “llamada universal a la santidad” identificada y explicada en la Constitución dogmática del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, Lumen Gentium, es ampliamente considerada como una de las ideas más convincentes del Vaticano II. Es también uno de los pilares de lo que el Papa san Juan Pablo II llamó la “Nueva Evangelización": el redescubrimiento por parte de la Iglesia católica de sí misma como una comunidad de “discípulos misioneros” (en feliz expresión de Francisco).


No he escrito nada sobre el Sínodo de las Familias que se está desarrollando estos días en Roma. No creo que lo que pudiera escribir consiguiera tener el más mínimo impacto positivo en los asistentes al Sínodo, así que me estoy dedicando a rezar, que me parece una estrategia mucho más eficaz. No me evita unos sustos de muerte, pero al menos alimenta mi esperanza.
En su libro Histoire du Citoyen, Jean de Viguerie hace un repaso a los primeros pasos de la Revolución Francesa desde el punto de vista de la aparición de un nuevo tipo de hombre, a imagen y semejanza de la utopía roussoniana, que ha hecho “entrega absoluta de su persona a la generalidad”, como escribía Josep Saige en su Catéchisme du citoyen, aparecido en 1788.





