Hadjadj, contra un cristianismo afeminado

Cualquier libro de Fabrice Hadjadj es sugerente (al menos eso me ha parecido a mí con los que he tenido el gusto de leer). También lo es este La suerte de haber nacido en nuestro tiempo, editado por Rialp, y que en realidad es la transcripción, revisada, de una conferencia que dio el autor en el Vaticano.
A pesar de algunas concesiones semánticas que no me acaban de convencer (por ejemplo, eso de hablar de la “conciencia emergente” hace saltar todas mis alarmas), Hadjadj siempre es interesante, siempre te hace pensar, y además trae a colación aspectos desconocidos o que no te habían llamado la atención y que enriquecen la discusión.


Si algo está marcando la vida de la Iglesia en estos tiempos son las polémicas doctrinales y en estos debates un punto recurrente es el de la continuidad en el Magisterio y la Tradición de la Iglesia. Quienes defienden ciertas innovaciones juran y perjuran que sus propuestas están en la línea de las enseñanzas tradicionales de la Iglesia (en el fondo seguimos a Santo Tomás), mientras que sus detractores sostienen que las quiebran. El propio Papa Francisco, para justificar su afirmación de que la pena capital es intrínsecamente mala, ha explicado que
Me imagino que los editores del libro Cartas y diarios de John Henry Newman, la benemérita Editorial Rialp, no se hicieron muchas ilusiones sobre sus posibilidades comerciales. El público interesado en la intimidad de un clérigo inglés del siglo XIX, por muy cardenal que acabara siendo al final de sus días, ha de ser por fuerza minoritario. Y sin embargo, les aseguro que a la minoría que ha gustado de esos escritos bien se le pudiera aplicar aquello, también tan inglés, de “we few, the happy few”.