Las cartas de Newman: un tesoro poco conocido
Me imagino que los editores del libro Cartas y diarios de John Henry Newman, la benemérita Editorial Rialp, no se hicieron muchas ilusiones sobre sus posibilidades comerciales. El público interesado en la intimidad de un clérigo inglés del siglo XIX, por muy cardenal que acabara siendo al final de sus días, ha de ser por fuerza minoritario. Y sin embargo, les aseguro que a la minoría que ha gustado de esos escritos bien se le pudiera aplicar aquello, también tan inglés, de “we few, the happy few”.
El libro cayó en mis manos casi por casualidad, lo caté sin grandes expectativas… y ha resultado ser una delicia. Un documento fino y delicado, como corresponde a su autor, pero también vivaz y colorista. Un retrato indirecto, y por tanto más veraz, de su tiempo y entorno, y un acercamiento a una persona excepcional, que no oculta ni sus dudas, ni sus desengaños… ni sus certezas y entusiasmos.
A la espera de que ustedes mismos puedan disfrutar de esas cartas, dirigidas principalmente a familiares y amigos, reproduciré algunos fragmentos que he encontrado especialmente interesantes.




El debate sobre la pena de muerte en el Magisterio católico reaparece con cierta asiduidad. Una cuestión que en Europa o Asia no provoca discusiones álgidas, bien porque la pena capital ya no existe en el primer caso, bien porque está tan asumida y el Magisterio de la Iglesia católica tiene una influencia tan marginal que ni se plantea el acabar con ella (según Amnistía Internacional fueron ejecutadas en el mundo el año pasado 1.032 personas, si bien “estas cifras no incluyen los miles de ejecuciones realizadas en China, donde los datos sobre el uso de la pena de muerte seguían estando clasificados como secreto de Estado. La mayoría de las ejecuciones tuvieron lugar en China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán, por este orden”). Como se constata, países todos ellos ajenos al cristianismo.