El Papa pide a las comunidades cristianas que impulsen de nuevo la formación en la doctrina social de la Iglesia
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Audiencia General

El Papa pide a las comunidades cristianas que impulsen de nuevo la formación en la doctrina social de la Iglesia

El trabajo como colaboración en la obra creadora de Dios y el bien común como horizonte de toda autoridad política. León XIV dedicó la Audiencia General a la doctrina social de Gaudium et spes.

(InfoCatólica) «El corazón de la economía es el trabajo». Con esta afirmación, León XIV situó este miércoles la actividad laboral en el centro de la vida económica y recordó que la dimensión social forma parte no solo de la naturaleza humana, sino también de la fe en Jesucristo, «como valiosa herencia que recibimos de la encarnación del Hijo de Dios».

Ante más de 15.000 fieles congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa dedicó la catequesis de la Audiencia General a los capítulos III y IV de la segunda parte de la constitución pastoral Gaudium et spes, consagrados a la vida económico-social y a la comunidad política. La intervención forma parte del ciclo sobre los documentos del Concilio Vaticano II, y en ella el Pontífice subrayó que «también en estos campos la fe cristiana ofrece criterios de discernimiento».

Un desarrollo al servicio del hombre

El Papa recordó que los Padres conciliares advirtieron sobre todo del «peligro para la paz mundial que deriva de los desequilibrios vinculados a un desarrollo económico que no es equitativo y que no respeta la creación». Se trata, señaló, de «una visión a largo plazo, que desafortunadamente encontró confirmación en la parte final del siglo pasado y que hoy constatamos aún más».

Para corregir el rumbo no basta con el desarrollo técnico, porque, según el documento conciliar, «son necesarias muchas reformas en la vida económico-social y un cambio de mentalidad y de costumbres en todos».

León XIV explicó que Gaudium et spes presenta en síntesis la visión cristiana del desarrollo económico, que «debe estar siempre al servicio del hombre y bajo el control del hombre». En ese planteamiento aparece ya el concepto de desarrollo integral, que San Pablo VI situaría después en el centro de la encíclica Populorum progressio (1967). El Papa calificó de «más actuales que nunca» los llamamientos a comprometerse para eliminar las discriminaciones contra los grupos sociales más débiles y contra los migrantes.

El trabajo, colaboración en la obra creadora de Dios

El núcleo de la catequesis fue la reflexión sobre el trabajo, en estos términos:

«El corazón de la economía es el trabajo. A través de él, el hombre se desarrolla como persona, satisface las necesidades de su familia, expresa su propio talento, participa en la vida social y construye un mundo mejor colaborando en la obra creadora de Dios. El trabajo nunca puede ser tergiversado en detrimento de las personas, del bien común o de la creación».

El Pontífice añadió que «el verdadero desafío es ofrecer a todos oportunidades para poner en práctica sus capacidades», y precisó que «no son aceptables la desocupación, la explotación y las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud y la propia vida». Recordó asimismo que los trabajadores tienen el derecho y el deber de participar en las decisiones que afectan a su actividad, también de forma asociativa, afrontando los conflictos con diálogo y acciones no violentas.

El destino universal de los bienes

En este contexto, el Concilio recuerda uno de los principios fundamentales del magisterio social, el destino universal de los bienes de la tierra, y lo aplica al campo financiero. El Papa citó el número 70 de la constitución, según el cual «los responsables de las inversiones y de la organización de la vida económica, tanto los particulares como los grupos o las autoridades públicas, deben […] vigilar, por una parte, a fin de que se provea de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda la comunidad, y, por otra parte, de prever el futuro y establecer un justo equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y las exigencias de inversión para la generación futura».

Bien común y cooperación entre la Iglesia y la comunidad política

Al abordar la comunidad política, León XIV señaló que Gaudium et spes aprecia las señales positivas de la época contemporánea, sobre todo el hecho de que «la conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor en la vida pública los derechos de la persona».

La comunidad política, recordó, existe en función del bien común, que el Concilio define como «el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección». Hacia ese bien común debe mirar siempre el ejercicio de la autoridad política, que se estructura según las circunstancias locales e históricas, «pero siempre teniendo presente el bien de toda la familia humana».

El Papa citó también la enseñanza conciliar sobre la relación entre ambas realidades, según la cual «la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre. Este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas».

La política como camino de paz

«Comprometerse en la economía y en la política según estos criterios es un modo de construir la paz», afirmó el Pontífice, que recordó las palabras de Francisco en Fratelli tutti (n. 261): «la guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal». Por el contrario, añadió, «la política que cuida de las heridas de los pueblos y de quienes sufren injusticias ofrece motivos de esperanza para el futuro de la humanidad».

León XIV animó a los jóvenes a seguir el ejemplo «de aquellos hombres y de aquellas mujeres que en estos ámbitos dieron buen testimonio» y renovó su exhortación a las comunidades cristianas «para que se impulse de nuevo la formación sobre la doctrina social de la Iglesia».

Viaje a Uruguay, Argentina y Perú

En el saludo a los peregrinos de lengua española, el Papa anunció que el próximo viernes partirá hacia Sudamérica para visitar Uruguay, Argentina y Perú, y pidió oraciones «para que este viaje fortalezca la fe, renueve la esperanza, reavive el fuego de la caridad y sea un impulso para seguir anunciando el Evangelio con alegría».

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