(InfoCatólica) Una oración penitencial que pide la intercesión de «santos queer». Con ella inaugura Outreach, la organización LGBT fundada por el jesuita James Martin, una serie de artículos dedicada a examinar la liturgia católica y su relación con lo que denomina «la vida LGBTQ», según informa The Catholic Herald.
El primer texto de la serie lo firma Ariell Watson Simon, una mujer que mantiene públicamente una relación con otra mujer. Está dedicado al Confiteor, la fórmula del acto penitencial de la misa con la que el fiel se reconoce pecador ante Dios y ante sus hermanos. La autora examina la oración a la luz de su identidad y de su forma de vida homosexual, y termina proponiendo una versión adaptada para uso personal de los «católicos LGBTQ».
La propuesta va más allá de una oración privada. El Confiteor es la fórmula con la que todo católico se reconoce pecador al comienzo de la misa, y lo que la Iglesia reza acaba configurando lo que cree. En la versión de Outreach, el pecado deja de ser una ofensa a Dios y pasa a ser prejuicio o complicidad con la injusticia. Desaparecen la culpa personal y la intercesión de la Virgen y de los santos, y la comunión de los santos queda reducida a «antepasados espirituales» y «santos queer». También queda fuera el camino de santidad que la Iglesia propone a las personas con atracción hacia el mismo sexo, que es la llamada a la castidad.
La publicación llega, además, sin que ninguna autoridad eclesiástica se haya pronunciado sobre la labor de Martin. El jesuita no está sometido a ninguna sanción canónica pública que le impida ejercer su ministerio, sigue siendo consultor del Dicasterio para la Comunicación y ha recibido gestos de cercanía.Robert McElroy, arzobispo de Washington, presidió la misa de la conferencia con la que Outreach celebró sus cinco años. Frente a esos gestos, las críticas a su actividad han llegado solo de obispos a título individual.
La ausencia de cualquier pronunciamiento contrasta con el celo con que se ha regulado en los últimos años la celebración de la misa según el misal de 1962, sometida a restricciones y permisos expresos de la Santa Sede.
Un acto penitencial «social» y «comunitario»
Para Watson Simon, el Confiteor «me pide abrir los ojos a los males que me rodean y reconocer mi papel en ellos». Es también, añade, «una admisión de culpa pública y comunitaria» que invita a los católicos «a pedir ayuda».
«La vergüenza que rodea a la homosexualidad, unida a una cultura del individualismo, ha llevado a muchos de nosotros a pensar en el pecado y la redención como experiencias solitarias», escribe. Frente a esa visión, presenta la oración como un «poderoso recordatorio de que el pecado es social» y de que la «solución es igualmente comunitaria».
De ese planteamiento nace su propuesta. El Catholic Herald subraya que la breve fórmula se apoya en motivos culturales y no en contenidos morales o doctrinales. Su texto es el siguiente:
«Confieso ante nuestro Dios amoroso y ante vosotros, mis hermanos, que he fallado en mis pensamientos prejuiciosos y mis juicios sesgados, en mis palabras descuidadas y en mi diálogo interior degradante, en lo que he hecho para cooperar con la injusticia y en lo que he dejado de hacer para resistirla; por mi miedo, por mi complacencia, por mis peores errores. Por eso pido a todos mis antepasados espirituales, a los santos queer y a vosotros, la familia humana, que oréis conmigo, para que juntos construyamos un mañana mejor. Amén.»
Los «santos queer» frente a la doctrina
El medio británico considera llamativa la idea de que la Iglesia cuente con «santos queer» y la juzga contraria a la doctrina católica sobre la atracción hacia personas del mismo sexo. Recuerda que San Pablo enseña en la primera carta a los Corintios que «ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros» heredarán «el reino de Dios» (1 Cor 6,9-10), y que en la carta a los Romanos afirma que quienes practican la homosexualidad reciben «en sí mismos el pago merecido de su extravío» (Rom 1,27).
Esos textos sostienen la enseñanza de la Iglesia sobre la cuestión. El Catecismo de la Iglesia Católica establece que «los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados» y «contrarios a la ley natural».
La Iglesia distingue, no obstante, entre la inclinación y la actividad o forma de vida homosexual. La carta Homosexualitatis problema sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, publicada en 1986 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, señalaba que la inclinación no es pecado en sí misma, pero constituye «una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral», por lo que «la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada». El mismo documento añadía que una pastoral auténtica comprenderá la necesidad de que las personas homosexuales eviten las ocasiones próximas de pecado.
El Catecismo recuerda además que «las personas homosexuales están llamadas a la castidad» y que, «mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana».
Una organización al amparo de los jesuitas
Que la propuesta aparezca en Outreach no resulta sorprendente, según el Catholic Herald. La organización, fundada en 2022 por el P. Martin, se presenta como un centro de recursos de alcance mundial «donde los líderes de la Iglesia, tanto clérigos como laicos, puedan encontrarse con los fieles LGBTQ, en sus "gozos y esperanzas" y "tristezas y angustias", y entablar un diálogo respetuoso». Opera bajo el paraguas de America Media, la plataforma informativa de los jesuitas en Estados Unidos, de la que ha recibido un apoyo notable.
La actividad de Martin ha sido criticada con dureza por varios prelados, que han advertido de que no representa a la Iglesia. Sin embargo, el jesuita gozó de la amistad y el respaldo personal del Papa Francisco, lo que dio a su organización una notoriedad creciente en los últimos años. Francisco envió numerosos mensajes de apoyo a Outreach desde su creación, así como al propio Martin con motivo de la conferencia que la organización celebra cada verano.
Pocos días después del lanzamiento de Outreach, el Pontífice respondió a una carta en la que Martin sostenía que una Iglesia «selectiva» es «una secta» y lamentaba el «rechazo» de la Iglesia hacia los católicos LGBT. Francisco escribió entonces que querría que estas personas lo reconocieran «no como "el rechazo de la Iglesia", sino de "personas en la Iglesia"», y añadió que «la Iglesia es madre y convoca a todos sus hijos».
Martin sigue figurando como consultor del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, aunque su presencia en Roma es ahora menos frecuente y más discreta que durante el pontificado de Francisco.








