(InfoCatólica) El Cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, tiene previsto entregar este jueves, 29 de octubre, el primer premio Nostra Aetate de su archidiócesis al multimillonario Michael Sacks, cuya fundación familiar donó 500.000 dólares a Planned Parenthood of Illinois entre 2020 y 2022. El galardón, que toma su nombre de la declaración del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, se concederá en la cena anual Rerum Novarum, un acto destinado a recaudar fondos para la formación de los futuros sacerdotes del Seminario de Mundelein.
La gala, que presidirán el propio Cardenal y John Kartje, rector del seminario, dependiente de la Universidad de Saint Mary of the Lake, ha desatado las críticas de los grupos provida. La polémica no gira en torno a la condición judía del premiado, sino a su apoyo económico a organizaciones que practican abortos en Illinois.
Sacks, que ha hecho fortuna en el sector financiero, preside y ejerce de tesorero de la Sacks Family Foundation. Los registros públicos de las donaciones de la fundación a Planned Parenthood of Illinois no recogen ninguna restricción sobre el uso de los fondos.
Un segundo desembolso para el aborto en Illinois
Según publicó Crain's Chicago Business el 29 de septiembre, Michael Sacks y su esposa, Cari, aportaron además 600.000 dólares al Prairie State Access Fund, una iniciativa creada en colaboración con el gobierno del gobernador de Illinois, JB Pritzker, para facilitar el acceso al aborto en el estado y compensar los recortes de la administración Trump a los llamados servicios de salud reproductiva. Entre las entidades beneficiarias figuran Planned Parenthood of Illinois y el Chicago Abortion Fund.
Las donaciones llegan a uno de los estados con mayor actividad abortiva del país. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Illinois registró 51.797 abortos en 2021, lo que equivale a 20,8 por cada 1.000 mujeres de entre 15 y 44 años. Se trata de la tasa más alta entre los estados que facilitan datos, por encima de Florida, Georgia y Nueva York. Cerca del 22 % de esas intervenciones se practicaron a mujeres llegadas de otros estados.
El empresario mantiene desde hace años estrechos vínculos con el Partido Demócrata. Está ligado desde sus inicios a la Obama Foundation del expresidente Barack Obama, participó en 2012 en la financiación de la campaña para su reelección y entre 2011 y 2019 formó parte del consejo económico del entonces alcalde de Chicago, Rahm Emanuel. Su relación con Cupich se remonta al menos a 2016, cuando viajó a Roma con la delegación de Chicago que asistió a la creación cardenalicia del arzobispo.
Los argumentos del Cardenal
Cupich ha defendido la elección presentando a Sacks como «un líder muy respetado en Chicago y en la comunidad judía». En su comunicado afirma que Nostra Aetate, a la que define como «parte permanente de nuestra doctrina católica», reconoce que el catolicismo «está vinculado de manera única en sus raíces al judaísmo». Y añade: «Honrar a un líder, formado por su fe judía, por los dones que aporta a la sociedad mediante su liderazgo, su generosidad y su talento, reconoce esta herencia divina compartida, distinta de disputas políticas o doctrinales contemporáneas concretas».
El arzobispo responde también a las objeciones: «Algunos han expresado críticas porque un grupo católico honre a una persona que no sostiene creencias fundamentales de la Iglesia católica, la principal de ellas la divinidad de Jesucristo». Frente a ello sostiene que «honrar a personas que no comparten enseñanzas católicas fundamentales reconoce su dignidad, su papel de liderazgo y su servicio a su comunidad, sin implicar el respaldo de cada declaración o postura que mantengan».
El comunicado concluye vinculando la cuestión con el antisemitismo: «Como comunidad católica de Chicago, reconocemos que ahora más que nunca necesitamos encontrar formas de reforzar la relación especial entre la comunidad católica y el pueblo judío. Negarse a honrar o a relacionarse con judíos únicamente porque sostienen posiciones religiosas o políticas contrarias puede correr el riesgo de imitar patrones históricos de antisemitismo mediante la exclusión y la intolerancia, que, de forma alarmante, va en aumento. Nostra Aetate nos insta a ser proactivos en separar el respeto personal y comunitario del acuerdo doctrinal, garantizando que el desacuerdo no degenere en hostilidad u ostracismo social. Esto no podemos tolerarlo».
Las normas de los obispos y de la propia archidiócesis
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos aprobó en 2004 la declaración Los católicos en la vida política (Catholics in Political Life), que regula la concesión de distinciones por parte de instituciones católicas. En ella los obispos establecen que «la comunidad católica y las instituciones católicas no deben honrar a quienes actúan en contra de nuestros principios morales fundamentales» y que estos «no deben recibir premios, honores ni plataformas que puedan dar a entender apoyo a sus acciones».
El manual normativo de la Archidiócesis de Chicago recoge el mismo criterio: «Ninguna entidad católica sujeta a la autoridad del arzobispo de Chicago, ni ningún consejo o comité de recaudación de fondos afiliado a ellas, debe conceder premios ni honores, ni ofrecer presentaciones, discursos o apariciones a individuos u organizaciones cuya postura pública contradiga los principios morales fundamentales de la Iglesia católica». La cena Rerum Novarum es un acto de recaudación de fondos del seminario archidiocesano.
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: «Desde el siglo primero la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable» (CEC 2271).
El precedente de Durbin
No es la primera vez que un galardón de Cupich desata la polémica. En septiembre de 2025, la archidiócesis anunció que concedería al senador demócrata por Illinois Dick Durbin, que a lo largo de su carrera ha respaldado el acceso al aborto, un premio a la trayectoria por su apoyo a los inmigrantes en la gala benéfica Keep Hope Alive.
El Obispo de Springfield, Thomas Paprocki, en cuya diócesis reside el senador, pidió públicamente que se revocara la decisión. Escribió que el historial de Durbin «lo hace indigno de recibir el premio propuesto o cualquier otro honor católico», recordó que no puede comulgar en la diócesis en aplicación del canon 915 del Código de Derecho Canónico y lamentó que Cupich no le hubiera consultado. Según la organización CatholicVote, que lanzó una campaña para pedir la cancelación del homenaje, hasta siete obispos estadounidenses instaron al Cardenal a reconsiderar su decisión.
El 30 de septiembre, Cupich comunicó que Durbin había decidido no recibir el premio. El Cardenal defendió que la distinción respondía a la «singular contribución» del senador a la reforma migratoria y negó que la archidiócesis estuviera «rebajando» su postura sobre el aborto.
Ese mismo día, preguntado por EWTN News, el Papa León XIV se pronunció sobre el caso: «No estoy muy familiarizado con el caso en particular. Creo que es importante analizar el trabajo general que ha realizado un senador durante, si no me equivoco, 40 años de servicio en el Senado de Estados Unidos». Y añadió: «Entiendo la dificultad y las tensiones. Pero creo que, como yo mismo he dicho en el pasado, es importante examinar muchos temas relacionados con las enseñanzas de la Iglesia. Quien dice estar en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte no es realmente provida. Quien dice estar en contra del aborto pero a favor del trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos, no sé si eso es provida. Son temas muy complejos y no sé si alguien tiene toda la verdad al respecto, pero les pido, ante todo, que se respeten mutuamente y que busquemos juntos, como seres humanos y, en ese caso, como ciudadanos estadounidenses y del estado de Illinois, así como católicos, que abordemos con atención todas estas cuestiones éticas y que encontremos el camino a seguir como Iglesia. La enseñanza de la Iglesia sobre cada uno de estos temas es muy clara».
«Escudarse en Nostra Aetate»
La columnista Kathryn Jean Lopez acusa a Cupich de haber atribuido falsamente las críticas al antisemitismo. A su juicio, el Cardenal sabe de sobra que los provida se opondrían al homenaje aunque Sacks fuera católico, de modo que o bien ignora el aborto, al que la autora considera la cuestión de derechos humanos de nuestra época, o bien lo trata como un asunto ideológico sobre el que las personas de buena voluntad pueden discrepar.
Las afirmaciones del arzobispo sobre Nostra Aetate y el antisemitismo son, admite, incontestables. El problema está en el uso que hace de ellas para justificar el premio. El antisemitismo es un problema real, también para la Iglesia, y está inquietantemente extendido entre los jóvenes, y no le sorprendería que las cuentas de la archidiócesis en redes sociales estén recibiendo comentarios abyectos contra los judíos. Pero ese no es el motivo por el que los grupos provida piden a Cupich que reconsidere la elección. La columnista le reprocha además que avive la división en vísperas de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre.
Lopez recoge la pregunta lanzada en la red social X por la abogada de Chicago Mary FioRito: «¿Qué tal alguien que hubiera dado un millón de dólares, no al aborto, como ha hecho el señor Sacks, sino a restablecer la pena de muerte en Illinois? ¿O a ampliar las deportaciones del ICE? ¿O a construir un muro fronterizo más grande? ¿Se le seguiría ofreciendo un premio por ser un empresario destacado?».
La autora invita al arzobispo a seguir con más seriedad el ejemplo de León XIV, claro en materia de aborto como lo fue el Papa Francisco. Si quiere hacer un gesto eficaz contra el antisemitismo, sugiere, podría visitar en oración una sinagoga e invitar a la curia a alguien de Efrat, un centro israelí de ayuda a embarazadas que acaba de abrir una sede en Florida, para estudiar cómo católicos y judíos pueden colaborar en la defensa de la vida. Escribe, recuerda, en el octavo aniversario del atentado contra la sinagoga Tree of Life de Pittsburgh.
Lopez cierra su texto con un pasaje de Evangelium Vitae en el que San Juan Pablo II presenta el servicio a la vida como un campo de cooperación con los cristianos de otras confesiones y con los seguidores de otras religiones, y advierte que nadie tiene el monopolio de su defensa, porque es tarea y responsabilidad de todos.








