El Vaticano presenta el encuentro de León XIV con los presidentes de los episcopados del mundo por los diez años de «Amoris laetitia»
El P. Giacomo Costa, S.J., consultor de la Secretaría General del Sínodo, interviene en una rueda de prensa en el Vaticano sobre el encuentro sobre Amoris laetitia el 2 de octubre de 2026. | Screenshot YT/VaticanNewsIT

Costa: La pregunta no es qué dice, sino qué hemos aprendido tratando de vivirla

El Vaticano presenta el encuentro de León XIV con los presidentes de los episcopados del mundo por los diez años de «Amoris laetitia»

En Polonia las bodas religiosas han caído un 45% en cinco años y en Australia han pasado del 88% al 16%. Con esos datos, León XIV reúne a los presidentes de los episcopados del mundo para hablar de familia.

(InfoCatólica) «Este Encuentro no es un Sínodo, naturalmente, pero asume conscientemente el método madurado en la experiencia sinodal de los últimos años y ya experimentado por muchos participantes en sus propias Iglesias». Con estas palabras describió este viernes el padre Giacomo Costa, S.I., consultor de la Secretaría General del Sínodo y responsable de la metodología, la reunión que el Papa León XIV celebrará con los jefes de las Iglesias orientales y los presidentes de las conferencias episcopales en el décimo aniversario de Amoris laetitia.

El encuentro, titulado «A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy», se desarrollará en el Aula Pablo VI desde la tarde del miércoles 7 de octubre hasta última hora de la tarde del miércoles 14, la misma sede que acogió el Sínodo sobre la sinodalidad en 2023 y 2024. Lo presentaron en la Sala de Prensa de la Santa Sede, junto a Costa, la profesora Gabriella Gambino, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y coordinadora de las familias durante el encuentro, y la profesora Orietta Rachele Grazioli, docente estable de Derecho canónico y comparado de la familia en el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia y vicecoordinadora de los expertos.

Aunque en un principio se difundió que no se trataría el controvertido Título VIII, sí parece que estará. Eso sí, no hubo ninguna mención de si los Dubia planteados en su momento serán respondidos.

«Una especie de asamblea de evaluación»

Costa explicó que el método está «estrechamente ligado» al objetivo del encuentro. «Podemos considerar este Encuentro, en cierto modo, como una especie de asamblea de evaluación. Es una expresión que estamos utilizando en la fase de aplicación del Sínodo 2021-2024», señaló. «Un proceso sinodal, de hecho, no concluye con la aprobación de un Documento. Un Documento no es el punto de llegada: debe entrar en la vida de la Iglesia y dejarse poner a prueba por la experiencia».

«Evaluar, en esta perspectiva, no significa formular un juicio sobre el texto, para ensalzarlo o criticarlo, sino aprender de la experiencia madurada tras su publicación, para reconocer adónde está conduciendo el Espíritu a la Iglesia y qué nuevos pasos le pide dar», añadió. Según explicó, esa es la lógica de las asambleas de evaluación previstas en el itinerario de aplicación del Sínodo hasta 2028, pero también «un estilo que se está difundiendo en la vida de la Iglesia a todos los niveles: en los organismos de la Santa Sede, en las Conferencias Episcopales y en muchas otras asambleas eclesiales». Y concluyó que reunirse, escuchar la experiencia y releerla juntos «se está convirtiendo cada vez más en un modo ordinario de proceder».

Aplicado a la exhortación, el planteamiento consiste en «releer una historia» más que en comentar de nuevo el documento. «Diez años después, la pregunta no es qué dice Amoris laetitia, sino qué hemos aprendido tratando de vivirla», resumió Costa.

Oración, tres rondas y divergencias

El trabajo en grupos seguirá la «conversación en el Espíritu», en tres rondas. Cada participante narra su experiencia, después expresa lo que le ha resonado de lo escuchado a los demás y, por último, el grupo elabora en común lo que ha surgido. El objetivo es poner de relieve convergencias, pero también «diferencias, tensiones, cuestiones abiertas y posibles pasos que dar». «No intentaremos borrar las diferencias para llegar a un consenso: también una divergencia mejor comprendida puede ser un fruto de la escucha», afirmó el jesuita.

La oración, insistió, «no servirá de marco a los trabajos: es parte del método con el que trabajaremos», porque «no basta con recoger informaciones y confrontar posiciones». Grazioli añadió que los expertos aportarán sus competencias teológicas, sociológicas, pastorales y canónicas «para dar voz y síntesis a las cuestiones que surjan del discernimiento de cada uno». La profesora precisó también que «no se trata de hacer balance de un texto», y que «no hay resultados esperados ni previsibles ahora», porque será el propio discernimiento el que haga emerger las cuestiones más relevantes en cada contexto.

Bodas religiosas a la baja y la familia como «mero sector»

Gambino planteó así el sentido de la convocatoria. «La pregunta de fondo, por tanto, es cómo renovar con vigor la pastoral y hacer a las familias cada vez más partícipes de la vida y de la misión de la Iglesia». A su juicio, pese al camino marcado por el Concilio Vaticano II y por Amoris laetitia, «en muchos contextos eclesiales la familia todavía hoy corre el riesgo de ser considerada como destinataria pasiva de la acción pastoral: un mero sector de la pastoral confiado a una comisión en la parroquia o en la diócesis».

La subsecretaria aportó dos datos. En Polonia, los matrimonios religiosos celebrados en los últimos cinco años se han reducido un 45%, y en Australia han pasado del 88% al 16% entre 1970 y 2024. «Son señales que, en la diversidad de los contextos, reclaman la urgencia de acompañar la elección matrimonial y sostener de modo más decisivo la transmisión de la fe en la familia», afirmó.

Recordando que Amoris laetitia reafirmó, en la línea de Familiaris consortio, que las familias cristianas son los principales sujetos de la pastoral familiar, Gambino sostuvo que esta debería empezar mucho antes del matrimonio y que su punto de partida debería ser «una pregunta vocacional». Lo ilustró con las palabras del Papa a los jóvenes en la vigilia de oración de la plaza de Lima de Madrid, el pasado 6 de junio: «También el matrimonio es una vocación. ¡No tengáis miedo de casaros y formar una familia!».

Quiénes participan

Gambino habló de «unos 248 obispos», acompañados de algunas familias y expertos. Según el desglose difundido en la presentación, el encuentro reunirá a puerta cerrada a 187 participantes. De ellos, 115 proceden de las conferencias episcopales (111 presidentes y 4 delegados, 14 de ellos cardenales), 2 representan a obispos sin conferencia episcopal, 15 a las Iglesias orientales católicas sui iuris, 22 son invitados del Papa, 11 forman parte de la organización y otros 11 son matrimonios o familias. Costa precisó que el presidente solo será sustituido por un delegado «en poquísimos casos, por dificultades objetivas».

Las familias, 22 personas de los cinco continentes, han sido elegidas por algunos obispos atendiendo a la variedad geográfica. Cinco parejas ofrecerán su testimonio, y sus nombres no se difundirán «por discreción». Gambino explicó que la convocatoria se limita a los jefes de Iglesias y presidentes de conferencias, y no a los responsables de pastoral familiar, porque a ellos corresponde promover la acción pastoral en sus países.

Según The Pillar, Estados Unidos es el único país con cuatro invitados personales del Papa, los Cardenales Blase Cupich, Robert McElroy y Joseph Tobin y el Obispo Daniel Flores, que se suman al Arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. Canadá, China, Italia y la Ciudad del Vaticano tienen dos, y otros diez países uno, entre ellos Brasil, México y Filipinas, los tres con mayor población católica. El mismo medio cifra en 26 los expertos y en 16 los facilitadores. Asistirán, entre otros, el Obispo Erik Varden por la Conferencia Episcopal Nórdica, el Arzobispo Richard Moth por la de Inglaterra y Gales, el Arzobispo Mayor Sviatoslav Shevchuk, de la Iglesia greco-católica ucraniana, y el Patriarca Ignace Youssif III Younan, de la Iglesia siro-católica.

De 2016 a la convocatoria de León XIV

Amoris laetitia, exhortación apostólica postsinodal del Papa Francisco fechada el 19 de marzo de 2016, superaba las 50.000 palabras y se convirtió en uno de los textos más controvertidos de su pontificado por su nota 351, referida al acceso a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar y al sustento de la moral católica.

En su mensaje del 19 de marzo de 2026, León XIV expresó el deseo de «proceder, en la escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos que hay que dar para anunciar el Evangelio a las familias hoy, a la luz de Amoris laetitia y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales». Según Gambino, la necesidad de esta escucha directa ha madurado en el diálogo con los obispos durante las visitas ad limina.

El Itinerario temático, publicado en julio conjuntamente por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la Secretaría General del Sínodo, articula cinco temas. Son las familias de hoy, con su realidad, belleza y desafíos, los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial, los primeros años de matrimonio, el acompañamiento en las dificultades de la vida y las familias cristianas como sujetos de la misión de la Iglesia.

El programa y el resumen final

La apertura incluirá la entronización de la Palabra y los discursos inaugurales, a cargo, según The Pillar, del Cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio, del Cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, y del propio León XIV. La primera tarde se dedicará a la reflexión y la oración con la hermana Helen Alford, O.P., presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales. En las cinco jornadas temáticas habrá intervenciones de familias, obispos y expertos, pero el tiempo principal será para los grupos, cuyas conclusiones se llevarán al pleno. El domingo 11 será jornada de descanso, y el miércoles 14 a las 10.00 el Papa presidirá la misa en la plaza de San Pedro.

Los frutos se recogerán en un resumen de síntesis que, según Costa, no es «un nuevo Documento final que sustituye a la exhortación apostólica, sino una restitución de lo que la Asamblea haya reconocido a través de la escucha y el discernimiento». Una comisión con representantes de la asamblea verificará su fidelidad, y el texto se debatirá en el pleno antes de entregarse al Papa. Será un documento de trabajo, pero se hará público. «El verdadero resultado del Encuentro no será el resumen que produzcamos, sino los caminos que sepa volver a poner en marcha en las Iglesias», concluyó Costa.

¿Quién ha preparado el encuentro?

En el turno de preguntas, el corresponsal en el Vaticano de AdVaticanum preguntó a Costa por qué una iniciativa presentada como propia del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida ha adoptado un método tan vinculado al Sínodo. «Hubo también una preparación que hicimos juntos, así que no tiene sentido andar con sutilezas sobre quién hizo qué», respondió. «Siempre tuvimos reuniones juntos, el Cardenal Grech, el Cardenal Farrell y todos los demás».

Ese medio había informado en septiembre, citando fuentes del dicasterio, de que la Secretaría General del Sínodo había asumido el grueso de la preparación, hasta el punto de que una de ellas describió al dicasterio como poco más que «un nombre en el membrete».

Las garantías doctrinales

El Itinerario temático se pregunta cómo construir comunidades en las que quienes han sufrido abandono, separación o divorcio «puedan sentirse verdaderamente escuchados, implicados y corresponsables», y qué pasos pastorales pueden ayudar a la Iglesia «a acompañar a las parejas que conviven en el discernimiento de su camino afectivo y familiar, mientras maduran en su elección del matrimonio y en la apertura a acoger a los hijos».

Preguntado por AdVaticanum sobre las salvaguardas concretas que regirán los debates, Gambino no señaló ninguna. «Creo que lo dije antes, en realidad no sabemos qué temas se pondrán sobre la mesa», respondió, y añadió que serán los obispos quienes valoren qué compartir y qué discernir para la Iglesia universal.

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