(kath.net/InfoCatólica) «La autodeterminación es nuestro derecho». Con pintura roja apareció escrita esta consigna a comienzos de septiembre sobre el pavimento de la entrada del Malteser Fördeklinikum St. Katharina, en la ciudad alemana de Flensburg. Como es habitual en este tipo de proclamas, no había la menor alusión a que también los niños no nacidos son titulares de derechos humanos.
Los vándalos pintaron también un panel informativo del centro. A las pintadas añadieron el símbolo de una percha, con el que se alude a los abortos practicados en condiciones inseguras. Tampoco en este caso, con la parcialidad acostumbrada, había mención alguna a los riesgos físicos y psíquicos que el aborto supone para la mujer, ni al hecho de que, de los dos seres humanos implicados en un aborto, uno muere deliberadamente.
El ataque causó daños materiales por valor de unos mil euros. El suceso tuvo eco en la prensa regional de Schleswig-Holstein y en el informativo de la televisión pública alemana. Los desperfectos han sido denunciados ante la policía.
De manos protestantes a la Orden de Malta
La Malteser Deutschland GmbH, entidad católica vinculada a la Orden de Malta, se hizo cargo de este hospital en marzo de 2026, tras adquirirlo a la Institución de Diaconisas Evangélicas. Ya antes del cambio se debatió con intensidad, incluso en el Parlamento regional de Schleswig-Holstein, que el paso de un titular protestante a uno católico supondría una reducción de los abortos practicados en el centro.
Con todo, también el anterior titular protestante había restringido los abortos desde 2021. Desde entonces, en el hospital no se practicaban abortos con ingreso hospitalario bajo el régimen de asesoramiento previo, sino solo de forma ambulatoria.
Lo que sigue haciendo el hospital
El hospital de la Orden de Malta explica en su página web que sigue garantizando la atención de urgencia en caso de complicaciones. Según indica, se siguen practicando abortos por indicación médica, cuando existe peligro para la integridad física o la vida de la mujer embarazada, y por indicación criminológica, como en los casos de violación. Tras una violación, las mujeres afectadas pueden recibir en urgencias, al parecer, la llamada píldora del día después.
La enseñanza de la Iglesia
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña con claridad: «La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave» (CEC 2272).







