La histórica Capilla del Milagro de Lima, anexa a la iglesia y convento de San Francisco y estrechamente ligada desde hace siglos a la devoción mariana de la capital peruana, será objeto de una restauración integral después de que la Municipalidad Metropolitana y la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú retomaran formalmente el proyecto.
El acuerdo permitirá que el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (PROLIMA) lleve a cabo un diagnóstico completo del inmueble y elabore posteriormente el expediente técnico necesario para acometer las obras.
Las autoridades del convento de San Francisco firmaron un acta de autorización para que la comuna limeña avance con estos trabajos, que serán desarrollados en coordinación con la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles. Una vez culminada esa fase técnica, la intención es iniciar la restauración con recursos municipales.
La actuación prevista no se limitará a cuestiones estructurales.
PROLIMA plantea una intervención integral que abarque tanto la estructura y fachada de la capilla como su interior, con el objetivo de recuperar sus valores históricos originales y restituir aquellos elementos que se han perdido con el paso del tiempo.
Especial importancia tendrá la recuperación de sus ornamentos litúrgicos y de las obras de arte que conserva el templo, parte inseparable de su identidad religiosa. El proyecto contempla igualmente renovar el sistema de iluminación de la capilla.
La firma tuvo lugar en el propio interior del santuario con la participación de Fray José Rosas Zurita Meléndrez, ecónomo de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú; Fray Juan Apumayta, guardián del Convento de San Francisco de Jesús el Grande de Lima; y el arquitecto Luis Martín Bogdanovich, gerente de PROLIMA.
La fecha elegida tuvo además un profundo significado franciscano.
Fray Juan Apumayta destacó que la nueva etapa de colaboración se formalizase el 17 de septiembre, jornada en la que la familia franciscana conmemora la impresión de las llagas de San Francisco de Asís en el monte Alverna. Este año se cumplían 802 años de aquel acontecimiento de la vida del santo.
El gerente de PROLIMA reiteró durante el acto el compromiso de la institución con la recuperación del santuario y con el patrimonio religioso que durante siglos ha marcado la identidad de la capital peruana.
Bogdanovich explicó que el propósito de la colaboración es «recuperar el espíritu de la ciudad de Lima», inseparable históricamente de la capilla y de la veneración de la Virgen del Milagro.
La Capilla del Milagro tiene su origen en el siglo XVII y constituye el santuario de la venerada imagen de la Inmaculada Concepción bajo la advocación de Nuestra Señora del Milagro de Lima.
La imagen llegó desde España en 1532 de la mano de los religiosos franciscanos. Su reducido tamaño y sus articulaciones permitieron que durante años fuera trasladada en peregrinaciones hasta quedar finalmente establecida en la entonces Ciudad de los Reyes.
La tradición limeña vincula especialmente a la Virgen del Milagro con el terremoto ocurrido el 27 de noviembre de 1630.
Las crónicas del siglo XVII relatan que, durante el fuerte temblor que sacudió la ciudad, la imagen cayó y giró en dirección al altar mayor, gesto que los fieles interpretaron como una súplica de la Virgen para que cesara el terremoto. Desde entonces, cada 27 de noviembre su memoria es especialmente celebrada en la iglesia de San Francisco.
La devoción recibió además un importante reconocimiento de la Santa Sede en el siglo XX.
El Papa Pío XII concedió a Nuestra Señora del Milagro la gracia de la Coronación Pontificia, que fue realizada solemnemente el 19 de julio de 1953 por el entonces nuncio apostólico, el cardenal Fernando Cento.
La futura restauración permitirá así recuperar no sólo un edificio histórico de enorme valor arquitectónico, sino uno de los espacios que mejor testimonian la profunda huella de la fe católica y de la devoción mariana en la historia de Lima.
La intervención devolverá dignidad y esplendor a un santuario nacido de la presencia franciscana en la capital y que durante siglos ha custodiado la veneración de los limeños hacia Nuestra Señora del Milagro.








