(El Debate/InfoCatólica) La iglesia románica de Sant Pau del Camp, en Barcelona, ha sido cedida para la celebración de un «concierto ritual» protagonizado por Kuyay Santosha, artista y terapeuta musical que atribuye a su música propiedades sanadoras y la vincula al chamanismo, el tantrismo y la espiritualidad New Age.
Hasta la propia protagonista ha mostrado su sorpresa por poder utilizar un templo católico para su espectáculo. Al anunciar la actuación en Instagram reconoció que conseguir aquel espacio era algo «realmente extraordinario y poco común».
Sant Pau del Camp es uno de los templos románicos más conocidos de Barcelona y depende del Arzobispado que pastorea el cardenal Juan José Omella.
Kuyay Santosha presenta su actuación no como un simple recital artístico, sino como una experiencia explícitamente espiritual. Define sus composiciones como cantos que sirven de plegarias u ofrendas dirigidas a favorecer lo que ella denomina sanación e introspección.
La voz de alarma sobre la cesión del templo la dio el portal católico catalán Germinans Germinabit.
La autorización pasó por el párroco responsable de Sant Pau del Camp, Joan Cabot, sacerdote al que Germinans ha criticado en diversas ocasiones por sus posiciones públicas en cuestiones doctrinales y por su cercanía a planteamientos vinculados al activismo homosexual.
El programa autorizado en el templo difícilmente puede confundirse con un concierto puramente cultural.
La artista se presenta como compositora, cantante y terapeuta especializada en la denominada «música medicina» y en «sonidos curativos» dirigidos a favorecer una pretendida conexión espiritual. A ello añade un lenguaje inequívocamente orientalista, New Age, chamánico y tántrico, acompañado de referencias al «alineamiento de energías».
Entre los instrumentos empleados por Santosha se encuentra además el tambor chamánico.
Germinans utiliza para referirse a ella la expresión «bruja chamánica», aclarando expresamente que no lo hace como insulto, sino atendiendo a que la propia artista se atribuye capacidades extraordinarias de curación y sanación por medio de una música que presenta como medicina.
La polémica resulta aún más llamativa por la situación litúrgica del propio templo
Según denuncia Germinans, en la parroquia no se celebra Misa entre semana y únicamente hay una Misa dominical. El portal contrapone esa reducción de la actividad sacramental con la facilidad para convertir las iglesias en espacios destinados a iniciativas culturales, políticas o, en este caso, de espiritualidad ajena a la fe católica.
El medio catalán es tajante y considera que el espectáculo está «en total contradicción con nuestra fe».
Santosha ofrece además actividades en las que mezcla movimiento consciente, danza libre, activación de la voz, escucha del cuerpo, supuesta alineación energética y búsqueda de una pretendida «verdad interior».
No estamos, por tanto, ante la mera utilización de una iglesia por sus especiales condiciones acústicas. La propia artista reviste su propuesta de significado espiritual y sanador, recurriendo a elementos procedentes del chamanismo, el tantrismo y la Nueva Era.
De ahí el escándalo: un templo católico, construido y destinado al culto a Dios, se convierte en escenario de un ritual inspirado en concepciones religiosas y pseudomísticas incompatibles con la fe cristiana.








