(InfoCatólica) En los Estados Unidos, el clásico racismo heredado de un sistema esclavista que consideraba a los negros meras posesiones ha dado lugar desde los años sesenta a una especie de racismo inverso. Este racismo inverso, que forma parte de la ideología woke, consiste en discriminar obsesivamente por la raza, pero para favorecer a las personas de cualquier raza menos a los blancos (y, en ocasiones, los asiáticos), lo cual supuestamente convierte ese racismo inverso en bueno, democrático y progresista.
Un obispo norteamericano, acaba de proporcionar un buen ejemplo de esta actitud en una entrevista concedida a Vatican Access. Se trata de Mons. Robert Boxie, obispo auxiliar de Washington, de raza negra y originario de Luisiana. Fue ordenado en julio de este año y es el obispo más joven de los Estados Unidos.
¿Por qué hay pocos obispos negros en los Estados Unidos?, le pregunta el entrevistador. «En una palabra, por racismo», responde Mons. Boxie. «Puede que a la gente no le guste escucharlo. Puede que la gente no esté de acuerdo con ello. Pero, en una palabra, es el racismo».
Lo cierto es que, en los Estados Unidos, aproximadamente el 2% de los católicos son negros y, por una curiosa coincidencia, aproximadamente el 2 % de los obispos católicos son negros (según datos de Pew Research y de la Conferencia Episcopal). El anterior arzobispo de su archidiócesis de Washington, Mons. Wilton Gregory, así como uno de sus obispos auxiliares, Mons. Roy E. Campbell, eran también de raza negra.
Como prueba de su afirmación, Mons. Boxie explica que, «la última vez que se ordenó un obispo afroamericano fue hace diez años. Cuando fui nombrado, hace algunos meses, me convertí en el segundo obispo afroamericano en la totalidad de los Estados Unidos». Esta afirmación sorprendente muestra una comprensión muy particular de lo que significa «afroamericano» para el obispo, ya que excluye a otros obispos negros norteamericanos que no nacieron en los Estados Unidos, como Mons. Jacques E. Fabre, obispo de Charleston, Mons. Jerome Feudjio, obispo de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, y Mons. Simon Peter Engurait obispo de Houma-Thibodaux.
Llamativamente, el propio Mons. Boxie considera que ha sido elegido obispo debido a su raza: «algunos piensan que he sido seleccionado porque soy negro. He pensado en esto y he reflexionado sobre esto y, ¿sabe?, me parece bien que haya sido así. Creo que mi historial, mi formación y mi experiencia me han preparado para este momento. Necesitamos [llenar] el vacío de obispos afroamericanos, hombres en la jerarquía y la estructura de la Iglesia que defiendan a la comunidad católica negra».
Este reconocimiento suscita inmediatamente muchas preguntas. ¿Piensa Mons. Boxie que solo un obispo negro va a defender a los católicos negros? ¿Y significa eso que él no va a defender a los católicos blancos o asiáticos o morenitos o indios? En la misma entrevista, nos asegura que «en realidad, soy un obispo para todos», pero, entonces, ¿por qué cree que los demás obispos no lo son?
«Realmente disfruto el don de un catolicismo negro, una espiritualidad católica negra, y ciertamente tiene un lugar en la Iglesia universal», afirma. Lo único que les importa a los fieles es que Mons. Boxie es un sucesor de los Apóstoles, pero él lo que resalta es su herencia africana: «llevo conmigo a todos mis ancestros a los que se les negaron estas oportunidades».
El entrevistador le pregunta también qué querría decir a los católicos blancos y Mons. Boxie responde que les diría que «nosotros también amamos a la Iglesia», como si fuera algo valiente y muy significativo, a pesar de que es difícil imaginar que esa afirmación vaya a ser una noticia para un solo católico de los Estados Unidos, sea cual sea su raza.
Como historia de lo que él personalmente ha tenido que sufrir por su raza, el prelado cuenta que, estando en el seminario, un seminarista tenía una bandera confederada en su cuarto. Esto es algo muy frecuente en los norteamericanos que provienen del sur del país, pero Mons. Boxie explica que quedó horrorizado y se negó a entrar en la habitación mientras la bandera siguiera allí. Continuó presionando al seminarista en cuestión y criticándolo ante sus compañeros hasta que consiguió que quitara la bandera. Posteriormente dejó el seminario y, años después, le pidió disculpas por su racismo, nos asegura Mons. Boxie.
El obispo también se alegra de que León XIV pidiera disculpas en su encíclica Magnifica Humanitas sobre la participación de la Iglesia en la esclavitud. «Ha sido revolucionario. Es la primera vez que se reconoce en 18 o 19 siglos», explica Mons. Boxie, haciendo gala de un asombroso desconocimiento de la historia de la Iglesia.
Asimismo, advierte que «en nuestras iglesias, a menudo solo vemos santos blancos». «No tengo problema con eso. No hay nada de malo en ello», asegura, «pero esa no es la única visión o la única imagen o icono de santidad a los que podemos aspirar», por lo que quiere que todas las parroquias norteamericanas muestren imágenes de santos negros, especialmente los negros estadounidenses en proceso de beatificación, porque sus vidas estuvieron marcadas por el racismo.
Para Mons. Boixe, la diversidad, la equidad y la inclusividad, principios fundamentales de la ideología woke, son conceptos «bíblicos» y forman «parte de nuestra tradición católica». Aunque muchos consideran que la diversidad, equidad e inclusividad son algo negativo y discriminatorio, el obispo considera que eso «simplemente no es cierto».








