(InfoCatólica) Los odios ancestrales no se curan fácilmente y en los Balcanes subsisten enemistades de siglos, que estallaron y se exacerbaron aún más en las guerras de la antigua Yugoslavia.
Las consecuencias de aquellas guerras aún están muy presentes en varias naciones balcánicas. La Fiscalía de Podgorica (Montenegro) ha abierto un expediente contra el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Serbia, Metodije de Budimlje-Nikšić, por un presunto delito de incitación al odio nacional, racial y religioso.
La investigación se refiere a unas declaraciones realizadas con motivo de la muerte de Ratko Mladić, un general serbobosnio condenado por genocidio y crímenes de guerra. Su fallecimiento se produjo mientras cumplía su condena a cadena perpetua en La Haya.
El pasado 28 de agosto, en el monasterio de Piva, durante una celebración litúrgica, el metropolitano Metodije se refirió a Mladić, fallecido el día anterior, en términos elogiosos. Según las transcripciones difundidas por medios de Montenegro, afirmó que el pueblo había reconocido en el antiguo comandante serbobosnio «todas aquellas maravillosas y santas cualidades de los guerreros y caballeros serbios».
Al término de la liturgia se celebró además el tradicional oficio ortodoxo por los difuntos. La diócesis de Budimlje-Nikšić informó públicamente de la celebración de un memorial por el «recién fallecido siervo de Dios, general Ratko Mladić».
La decisión de la Fiscalía de abrir una investigación ha llegado pocos días después y en medio de una intensa controversia internacional sobre la memoria del serbobosnio. El antiguo comandante del Ejército de la República Srpska fue condenado por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia por genocidio, crímenes contra la humanidad y violaciones de las leyes y costumbres de la guerra. La condena a cadena perpetua fue confirmada definitivamente en 2021.
La muerte y posterior entierro de Mladić han vuelto a abrir profundas heridas en los Balcanes. Su cuerpo fue trasladado a Serbia en un avión gubernamental y recibió un funeral con honores militares, circunstancia que provocó fuertes críticas de instituciones europeas. La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, llegó a cancelar un viaje a Serbia denunciando la «glorificación» de un criminal de guerra.
El caso contra Metodije no es su primer encontronazo con la Fiscalía montenegrina. El año pasado se abrió otro procedimiento a raíz de sus elogios al Pavle Đurišić, un comandante chetnik (es decir, de los partisanos serbios durante la Segunda Guerra Mundial). En aquella ocasión, la Fiscalía Superior de Bijelo Polje terminó rechazando las denuncias al considerar que no había base para un procesamiento penal.
El episodio vuelve a poner en cuestión la posibilidad de enterrar los odios ancestrales en los Balcanes, debido a la delicada relación entre memoria histórica. El Patriarca Metodije tiene muy buenas relaciones con los croatas y eslovenos y fue metropolitano de Zagreb y Liubliana. También se ha esforzado por acercarse a los musulmanes de la zona, aunque reivindica con claridad el carácter serbio de Kosovo. En cuanto a Macedonia, Metodije consiguió solucionar una controversia religiosa reconociendo la autocefalía de la Iglesia Ortodoxa Macedonia.
En el caso de Montenegro, sin embargo, complican la cuestión varios factores: un cierto rencor heredado hacia Serbia, la desconfianza por su influencia política y cultural en la región y los deseos de crear una Iglesia Ortodoxa Montenegrina independiente, algo que ha sido rechazado hasta el momento por el Patriarcado serbio.








