(InfoCatólica) En catorce días, dos obispos diocesanos alemanes identificados con las posiciones más rupturistas han dejado su cargo antes de la edad canónica. León XIV aceptó este miércoles la renuncia de Heinrich Timmerevers, obispo de Dresde-Meissen, a los 74 años y a menos de doce meses de cumplir los 75 que el Derecho Canónico fija para presentar la dimisión. El prelado alega el desgaste acumulado del oficio y descarta expresamente que exista una causa externa o un problema grave de salud.
La Oficina de Prensa de la Santa Sede hizo pública la decisión el 2 de septiembre. La salida se produce exactamente dos semanas después de la renuncia, el 19 de agosto, de Karl-Heinz Wiesemann, obispo de Espira, que dejó el cargo a los 66 años, casi una década antes de lo previsto. Wiesemann invocó la «carga psíquica» como motivo, aunque una de las fuentes consultadas resume esa explicación como motivos de salud.
No consta ninguna indicación oficial de que Roma haya vinculado ambas decisiones. Sí coinciden, en cambio, los perfiles: los dos prelados figuran entre los defensores del Camino Sinodal alemán y de algunas de las reformas más contestadas impulsadas en los últimos años por una parte del episcopado germano.
Una decisión madurada durante meses
Timmerevers explicó en un vídeo difundido por la diócesis que había presentado su renuncia a Roma meses antes y que llegó a tratar personalmente el asunto con León XIV en una audiencia privada, celebrada en febrero según la versión de la diócesis. El Papa le formuló algunas preguntas y le indicó que sometería la petición a consulta del Dicasterio para los Obispos antes de comunicarle su decisión.
El 23 de junio, en un encuentro en Berlín, el nuevo nuncio apostólico en Alemania, Hubertus van Megen, le entregó la carta que confirmaba la aceptación.
«Siento que los numerosos desafíos y responsabilidades de este oficio han supuesto un enorme desgaste para mí», declaró el obispo. «Por eso he decidido entregar la dirección de nuestra diócesis de Dresde-Meissen, que tanto ha llegado a importarme durante mis diez años de mandato, a manos más jóvenes».
Timmerevers subrayó el carácter meditado de la decisión: «He luchado intensamente en la oración por esta decisión, para la que no existe ninguna causa externa ni ningún motivo urgente de salud. Esta diócesis sigue necesitando una dirección con energía inagotable». Y añadió que la edad y la acumulación de responsabilidades han dejado huella en él.
La renuncia coincide con el 25 aniversario de su ordenación episcopal. Estaba prevista una misa conmemorativa el 5 de septiembre en la catedral de Dresde, seguida de una recepción, que la diócesis ha convertido ahora en despedida. Se espera que predique el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer.
Wilmer habla de «una gran pérdida»
En una carta dirigida al todavía obispo de Dresde-Meissen, Wilmer califica su salida de «una gran pérdida» para la diócesis y para la propia Conferencia Episcopal, a la que Timmerevers perteneció durante 25 años.
El presidente del episcopado alemán destaca su decisión de abandonar Münster, su diócesis de origen, para iniciar una nueva etapa en Alemania Oriental cuando otros piensan ya en la jubilación. Su llegada no fue sencilla, puesto que la Santa Sede volvía a enviar al Este a un obispo procedente de Alemania Occidental. Según Wilmer, logró establecer vínculos con la población gracias a su capacidad de escucha y a su sensibilidad ante las necesidades de los habitantes, y consiguió hacer visible a la Iglesia «como entidad social» y, a la vez, como «lugar vivo de fe».
Wilmer elogia asimismo la dimensión ecuménica de su episcopado, con celebraciones y oraciones junto a comunidades protestantes y ortodoxas, y también posicionamientos políticos. Sitúa esa labor en el contexto de una región «sacudida no solo por los recientes éxitos de los populistas de derecha, sino confrontada tempranamente con las manifestaciones de Pegida en Dresde», el movimiento contrario a «la islamización de Occidente» nacido en esa ciudad en 2014.
La carta menciona también la reestructuración diocesana y la gestión del «oscuro capítulo» de los abusos, así como su trabajo en el grupo de expertos de los obispos sobre esta materia, que considera «indispensable». La diócesis afirma que Timmerevers se mantuvo «comprometido con seguir abordando la cuestión de los abusos», aunque en ocasiones encontró «una fuerte resistencia» de sus críticos.
Del Camino Sinodal al documento sobre identidad sexual
Wilmer agradece expresamente el compromiso de Timmerevers con el Camino Sinodal: recuerda su presencia constante en las asambleas sinodales y después en el Comité Sinodal, y considera que sus intervenciones aportaron «objetividad» a muchos debates.
Ese perfil se prolongó en su etapa al frente de la Comisión de Educación y Escuelas de la Conferencia Episcopal Alemana, que presidía desde 2023. Desde ella impulsó uno de los documentos más contestados publicados recientemente por el episcopado germano: las orientaciones sobre la «diversidad de identidades sexuales» destinadas a las escuelas y otros centros educativos católicos del país.
El texto, publicado el 30 de octubre tras haber sido retenido y revisado a raíz de los debates internos del verano anterior, parte de la premisa de que «la diversidad de identidades sexuales es un hecho». A partir de ahí pide a los centros que garanticen un entorno libre de discriminación para alumnos, profesores y padres que se identifican como queer, que los alumnos respeten la autoidentificación y autodesignación de sus compañeros y que se apoyen iniciativas destinadas a visibilizar la situación de las «personas queer». Timmerevers firmó el prólogo, en el que precisaba que las orientaciones no ofrecían una valoración teológico-moral completa, sino criterios pedagógicos y pastorales basados en las ciencias humanas contemporáneas.
Años antes de que el Vaticano publicase la declaración Fiducia supplicans sobre las bendiciones, Timmerevers había pedido públicamente que se permitieran bendiciones para las uniones entre personas del mismo sexo. En 2020 nombró a una laica y a un sacerdote para la atención pastoral de católicos que se identifican como LGTB.
Una diócesis en reestructuración
Nacido el 25 de agosto de 1952, Timmerevers fue ordenado sacerdote de la diócesis de Münster en 1980 y nombrado obispo auxiliar de esa sede en 2001. En 2016 pasó a Dresde-Meissen, diócesis cuya historia se remonta al año 968 y que atiende a 124.700 católicos en un territorio de cuatro millones de habitantes, en una de las regiones más secularizadas de Alemania. Su índice de asistencia dominical, el 12,5%, es de los más altos entre las 27 diócesis del país.
Durante su mandato, el número de parroquias se redujo de 97 a 37 y se aplicó un plan de austeridad destinado a ahorrar millones de euros anuales. La reestructuración financiera obligó a renunciar al centro educativo Bildungsgut Schmochtitz St. Benno, una decisión que la diócesis calificó de «dolorosa». Timmerevers ha anunciado que residirá en un piso alquilado en Dresde y seguirá sirviendo a la diócesis como pastor cuando se le requiera.
Tres sedes vacantes en Alemania
La designación del sucesor seguirá lo dispuesto en el Concordato de Baden, según la fuente principal. El Vaticano examina las listas de candidatos que remite anualmente el obispo y la que elabora el cabildo catedralicio, previa consulta a representantes laicos, una vez vacante la sede. De ahí se forma una terna que debe incluir al menos un candidato de la diócesis de Dresde-Meissen. El cabildo elige a uno de los tres en votación libre y secreta y comunica el resultado a los gobiernos de Sajonia y Turingia, que pueden expresar reparos políticos pero carecen de veto. El nombramiento final corresponde al Papa.
Con las salidas de Timmerevers y Wiesemann, tres diócesis alemanas quedan vacantes: a ellas se suma Hildesheim, tras el nombramiento de Wilmer como obispo de Münster. Gerhard Feige, obispo de Magdeburgo, diócesis limítrofe con Dresde-Meissen, ha presentado ya su renuncia ante su 75 cumpleaños, el 19 de noviembre.
El precedente más próximo de renuncia anticipada por desgaste es el de Gregor Maria Hanke, que dejó Eichstätt en junio de 2025 a los 70 años. Hanke, crítico con el Camino Sinodal, alegó una «fatiga interior» provocada por «los numerosos desafíos, escándalos y conflictos sin resolver» de su mandato. Otros obispos alemanes intentaron retirarse y fueron invitados a permanecer: Stefan Heße ofreció su renuncia como arzobispo de Hamburgo en marzo de 2021, a los 54 años, tras un informe independiente que le acusaba de mala gestión de casos de abusos, y Francisco le pidió que continuara; el cardenal Reinhard Marx la presentó en mayo de 2021 como arzobispo de Múnich y Frisinga, a los 67, y fue rechazada un mes después; el cardenal Rainer Maria Woelki hizo lo propio en marzo de 2022 en Colonia, a los 65 años y en medio de las críticas por su gestión de los abusos, y sigue en el cargo.








