(InfoCatólica) Los funerales para miembros de la masonería están claramente prohibidos por la Iglesia. El Código de Derecho Canónico (c. 1184), establece que no se pueden conceder exequias católicas a apóstatas, herejes, cismáticos o «pecadores manifiestos» para quienes el rito causaría escándalo público sin signos de arrepentimiento.
El Vaticano ha recordado repetidas veces (la más reciente en 2023) que los católicos que pertenecen a una logia masónica están incluidos en esa categoría de pecadores manifiestos, señalando que la fe católica y la masonería son «incompatibles».
Esta normativa de la Iglesia, a menudo incumplida en el pasado, fue recordada recientemente cuando la diócesis italiana de Ventimiglia-San Remo y la misma diócesis de Roma anularon los funerales de sendos miembros de la masonería, después de que se hiciera pública su pertenencia a una logia. Además, el obispo de Ventimiglia-San Remo aprobó unas directrices para su diócesis en las que se reafirmaba formalmente la prohibición.
Esta llamativa decisión de cumplir a rajatabla una norma de la Iglesia políticamente incorrecta constituyó para muchos un signo de que los tiempos habían cambiado con respecto al pontificado anterior, en el que el Derecho Canónico a menudo se dejaba de lado o incluso se consideraba un obstáculo para la pastoral.
El pasado 25 de agosto, sin embargo, se produjo un signo en sentido opuesto. El arzobispo de Dijon (Francia), Mons. Antoine Hérouard, presidió personalmente las exequias solemnes de un conocido masón en la colegiata de Notre-Dame de Semur-en-Auxois, una maravillosa iglesia gótica del siglo XIII.
El fallecido era François Patriat, antiguo ministro, senador francés y gran aliado del Presidente Emmanuel Macron. Su condición de masón era públicamente conocida y señalada con frecuencia en la prensa, pero, aparentemente, eso no impidió que el mismo arzobispo celebrara su funeral.
No es el primer caso que ha trascendido en Francia (aunque sí durante el pontificado de León XIV). Por ejemplo, en 2023, se celebró en la catedral de Lión el funeral de Gérard Collomb, masón, abortista y antiguo ministro.
Algunos medios han sugerido que Mons. Hérouard podría tener razones ocultas, como un posible abandono de la masonería en el último momento, que, de alguna forma que no se explica, podrían hacer legítima la celebración del funeral. Lo cierto, sin embargo, es que la prohibición se refiere al escándalo que causa el funeral de un pecador manifiesto, de manera que ni siquiera un arrepentimiento secreto del fallecido antes de morir permitiría la celebración pública del funeral. Si el prelado tenía información que indicara de alguna forma que Patriat había abandonado su situación habitual y manifiesta de pecado de pertenencia a la masonería, tenía que haberla hecho pública antes de celebrar el funeral. De otro modo, era inevitable que se produjera el escándalo, como en efecto se ha producido.
La incoherencia de lo sucedido en las distintas diócesis suscita muchas preguntas. ¿Por qué esta diferencia entre Roma y Dijon? ¿Los masones no pueden tener funeral católico, excepto si son antiguos ministros y amigos personales del Presidente? Más importante aún: ¿era un espejismo la aparente recuperación de la importancia del Derecho Canónico en el nuevo pontificado (con un Papa doctor en esa materia)? ¿Continuará la grave situación de caos canónico e inseguridad jurídica que la Iglesia ha sufrido durante la última década? ¿Cada obispo seguirá haciendo lo que quiera en derecho, moral y doctrina, de manera que lo que está prohibido en Italia o en África sea habitual en Francia y Alemania?








