(InfoCatolica) El pasado domingo 2 de agosto volvió a producirse un secuestro de cristianos en Nigeria. Un grupo de hombres armados entró durante la Misa en la iglesia de San José de Inoyi (estado de Enugu, al sureste del país).
Como informa la agencia Fides, los terroristas secuestraron a tres personas, un seminarista y dos fieles, y se marcharon con ellos. Muchos de los fieles escaparon aterrorizados. Otros intentaron seguir a los secuestradores en medio de un fuerte aguacero, pero tuvieron que desistir por no estar armados.
La intervención posterior de la policía logró liberar a uno de los secuestrados, que es catequista en la parroquia de San José. Por desgracia, el seminarista, Lawrence Chidera Igbo, y el otro fiel, Emmanuel, siguen en manos de los secuestradores.
Lo cierto es que los secuestros de cristianos en Nigeria se han hecho tan frecuentes que ya no son noticia para la mayoría de los medios. Lo racional sería considerar que esa frecuencia hace la cuestión mucho más grave y no menos, pero inconstancia es una característica típicamente posmoderna y la opinión pública, ávida de novedades, se cansa pronto de las tragedias que continúan produciéndose. Especialmente si tienen lugar en África.
Si bien no existe una cifra oficial única para todo 2026, las principales organizaciones que siguen la persecución religiosa coinciden en que cientos o miles de cristianos han sido secuestrados este año en Nigeria. El caso más grave se produjo en enero de 2026, cuando al menos 163 cristianos fueron secuestrados por hombres armados que irrumpieron en dos iglesias durante la celebración litúrgica en el estado de Kaduna. La organización nigeriana Intersociety afirmó que unos 1.800 cristianos fueron secuestrados solo entre el 1 de enero y el 6 de abril de 2026, además de denunciar la muerte de más de 1.400 cristianos en ese mismo período.
La violencia ejercida por grupos yihadistas, milicias y bandas armadas contra comunidades religiosas, especialmente las cristianas, es constante. El gobierno intenta combatir esa violencia, pero las medidas que toma son insuficientes y, a menudo, llegan tarde para evitar los secuestros y asesinatos. En Nigeria viven unos cien millones de cristianos (el 45 % de la población del país).






